No he podido dejar de pensar en las palabras de Kaled, yo sé que cuidar de alguien las veinticuatro horas requiere ciertos sacrificios de ambas partes, pero es difícil aceptar que debo renunciar a algo para…hacerle más fácil la tarea de cuidarme. Sé que lo más importante es mi vida, porque si muero nada habrá valido la pena, pero…mi vida es esto, bailar, soñar con mi futuro. Tal vez estoy siendo egoísta, porque Kaled renunció a mucho por venir aquí, renunció a los suyos y a lo que era por una promesa, por…culpa. Suspiro. No quiero seguir pensando en esas cosas, todo sigue dándome vueltas y me lleva a lugares de verdad confusos. Me concentro en la incomodidad que me produce la forma en la que mis compañeros observan a hurtadillas a Kaled. Cuando la clase se termina Víctor, uno de mis

