En la corta estancia de Alex la hago acompañarme para conseguir un nuevo celular y algo de ropa para Kaled, ya que al parecer, llevaba el mismo conjunto hace varios días. No es de extrañar y cuando pongo comida frente a él la devora, ni siquiera utiliza los cubiertos. Tengo mucho que enseñarle. Cuando Alex ya no está, me siento desdichada, tenerla conmigo me hace sentir fuerte. Pero no puedo pretender que deje todo para atenderme, sé que soy importante para ella y que no me hubiese dejado sola con Kaled si de verdad no confiara en él. Suspiro. Estoy lista para retomar mi vida con “normalidad”. Recojo mis cosas y bajo para encontrarme con Kaled, ha estado usando mi sala porque no he conseguido un colchón para él, pero pienso pedirlo hoy por internet. —Buenos días —lo saludo cuando

