Nathan.
No dejaba de mirar esos hermosos ojos color verde esmeralda que estaban frente a mí, su cabello castaño por sus hombros, su pequeña nariz, sus carnosos labios.
Ella era hermosa.
En lo único que podía pensar era en que había tomado la mejor decisión en bajar de mi auto para pedirle su número.
Los ojos de Jelena estaban sobre mí y luego se dirigieron a alguien detrás de mí, no me dio tiempo de darme vuelta y repasar a quien estaba mirando porque ella de un solo movimiento se levantó de su silla y empezó a caminar hacia esa persona.
─Jelena ─la llamé y ni siquiera se volteó.
Me levanté de la silla y la seguí, ella se detuvo frente a un chico de cabello rubio, ojos cafés y con más tatuajes de los que cualquier persona tendría en su cuerpo.
Yo solo llevaba uno en mi brazo derecho, pero este chico literalmente llevaba un mapa mundial en su piel.
─Que chiquito es el mundo ¿No? ─preguntó Jelena en dirección al chico.
Pude apreciar que el chico llevaba la misma camiseta de la chica que anteriormente nos había atendido y eso solo significaba que trabajaba en este lugar.
─ ¿Disculpa? ─preguntó el chico dirigiendo su mirada a Jelena.
─Te refrescaré el maldito cerebro, anoche chocaste mi auto y te diste a la fuga.
Él chico se levantó de su silla y observo a Jelena con expresión de que no entendía una mierda y ya éramos dos.
» ¿Ahora no hablas imbécil de mierda? ─soltó Jelena y todos los presentes ya tenían sus ojos sobre nosotros.
Tomé su brazo derecho para dirigirnos nuevamente a la mesa y ella se soltó de un manotazo.
─Reina, debemos...
─Cállate Nathan ─soltó dirigiendo su mirada a mí y luego al chico rubio frente a ella.
─ ¿Estás loca o que mierda ocurre contigo? Yo...
La bofetada que le proporcionó Jelena al chico hizo que hasta a mí me doliera la mejilla.
─Vas a pagar los jodidos daños de mi auto cabrón.
─Jacob ¿Que está pasando? ─preguntó un hombre de cabello blanco saliendo del local y dirigiendo su mirada al chico rubio.
Así que su nombre era Jacob y había chocado el auto de Jelena anoche y se había marchado.
Interesante.
─Dile, cuéntale lo que hiciste ─soltó Jelena.
Coloqué mis manos en su cintura para atraerla a mí y ella de un movimiento logró que su trasero rosará mi pene y no pude evitar pensar en cosas muy comprometedoras.
─Estás loca ─exclamó Jacob alejándose de nosotros.
Volví a tomar a Jelena de brazo y esta vez sí pude arrastrarla hasta la mesa donde anteriormente nos encontrábamos.
Las miradas de los visitantes estaban sobre nosotros.
─Así que Jacob chocó tu auto ─solté.
─ ¿Lo conoces?
─No, solo leí su gafete y además el Sr. Lo llamo por ese nombre así que supongo que se llama así.
─Es un imbécil ─aclaró ─Anoche chocó mi auto y se dio a la fuga.
─Disculpen, permiso ─dijo la chica que nos tomó la orden apareciendo con nuestros platos.
Los colocó en la mesa y me dirigió una mirada para luego sonreírme.
─Al parecer le gustaste a la camarera ─soltó Jelena.
─Que le gustará no significa que ella también me gustará ─expliqué y Jelena asintió.
Tomé mi hamburguesa y me dediqué en comer mientras Jelena hacia lo mismo.
» ¿Tienes novio? ─hice la pregunta que estuve pensando desde que la vi salir de su casa.
─Tenía.
─ ¿Tenía?
─Sí, técnicamente hace horas terminé con él.
Asentí y me dispuse en continuar con mi hamburguesa.
El chico rubio salió del local y empezó a caminar hacia nosotros. Se colocó frente a la mesa y dejó un billete de cincuenta en dirección a Jelena.
─ ¿Cuánto necesitas para el auto? ─preguntó.
Ella rodó los ojos y dirigió su mirada a él.
─No necesito cincuenta dólares, no me estoy muriendo de hambre.
El chico mostró una sonrisa y se acercó al rostro de Jelena y no pude evitar cambiar mi expresión ante ese gesto.
─Si no te estas muriendo de hambre ¿Porque mierda vienes a mi trabajo a hacer un escándalo por un jodido auto? ─preguntó.
─Hey ─solté ─Esa no son maneras de hablarle a una chica y menos como ella.
El chico dirigió su mirada a mí y asintió, tomó el billete de cincuenta y camino en dirección al local.
Los ojos de Jelena estaban sobre el chico hasta que este logro entrar al lugar y luego dirigió su mirada a mí.
─Gracias ─respondió.
─No me des las gracias, al parecer ese chico no tiene madre ni hermanas.
─Bienvenido al mundo de las mujeres ─aclaró ─Esos tipos de comentarios son los que paso día sí y día no cuando estoy en mi auto conduciendo.
─Tienes que dejarme claro que he sido el único chico que te ha tratado bien en tu auto ¿Cierto?
─Para que decirte que no, sí, sí.
Sonreí y continúe con lo que quedaba de mi hamburguesa.
Observé el rostro de Jelena y no pude dejar de pensar en un montón de perversiones.
Joder, me estoy pasando.
─ ¿Podemos repetir esta salida? ─pregunté.
─Claro, tu compañía me ha gustado.
Asentí y levanté mi mano para que la chica regresara con la cuenta.
Unos minutos después la chica estaba frente a nosotros con la cuenta, no pude evitar observar a Jelena mirando a la chica de arriba a abajo, mientras la chica dirigía su mirada a mí.
Esta celosita.
Pagué por los dos y ambos nos levantamos de las sillas para dirigirnos al auto. En el camino nos mantuvimos cantando una que otra canción hasta estacionar frente a la casa de Jelena.
─Un placer conocerte Nathan...
─Sandell ─respondí y ella asintió.
─Jelena Williams.
─Ya se cómo buscarte en i********: entonces ─contesté y ella sonrió.
─Nos vemos ─dijo bajando del auto.
─Nos veremos nuevamente reina ─respondí antes de salir de su calle.
Me dediqué en conducir en completo silencio hasta mi casa. Tenía algunas tareas pendientes gracias a la jodida universidad y las dejé de lado solo por conocer a esta chica y fue una buena elección.
Sinceramente Jelena se había ganado mi atención desde ese encuentro en el tránsito y ahora aún más.