CAPÍTULO 3.

2357 Words
Jelena.   Sus manos subían poco a poco hasta llegar a mi cintura, mi visión estaba borrosa y no lograba ver con exactitud qué era lo que estaba pasando. Su respiración se dio paso en mi oreja y no pude evitar que una lágrima rodará de mi mejilla. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué me sentía de este modo? Ni siquiera podía mover mis brazos, era como si estuviera en una total nebulosa. Sus manos llegaron a mis muslos y pude sentir cuando movió la tela de mis bragas para adentrar uno de sus dedos. No se sentía bien, no quería estar aquí, me sentía extraña ¿Quién era este chico? ─ ¿Estás lista muñeca? ─susurró cerca de mi oído ─No tienes idea cuánto deseé este momento. No, no estoy lista. ─No, no, no, no ─grité dando golpes a mi alrededor. Abrí mis ojos y pude apreciar al chico que besé en la fiesta de Issac y que follo conmigo hace unas horas. ─Oye, oye ─tomó mi rostro entre sus manos y sus ojos cafés dieron a los míos. ─ ¿Estás bien? ¿Tuviste una pesadilla? Sin pensarlo me aferré a su cuerpo. Sé que no lo conocía de nada, pero ese jodida recuerdo siempre lograba dejarme en un mal estado. En una completa oscuridad de mierda. ─Yo... yo... No pude hablar las lágrimas empezaron a rodar por mis ojos. Odiaba que ese maldito recuerdo, porque acababa derrumbando todo el muro que me costó montar y toda la vida que empecé a recuperar. ─Tranquila, tranquila ─dijo pegándome más a su cuerpo. Sus grandes manos me rodearon y se sentía tan bien. Me sentía bien. Me separé de su cuerpo y el colocó un mechón de mi cabello detrás de mi oreja, levantó mi rostro para que así mirará a sus ojos y dejó un beso corto en mi frente. ─Estoy bien ─susurré. ─ ¿Segura? ¿Quieres hablar de ello? No, jamás. Ese capítulo de mi vida lo había cerrado para siempre. ─No, estoy bien. Él asintió y dirigió su mirada a su ropa en el suelo y luego a mí. ─Supongo que es el momento de que me vaya ¿Cierto? ─Lamento besarte en esa fiesta de esa manera y que recibieras un golpe por mi culpa. Él mostró una sonrisa y negó con la cabeza. ─Fue el mejor beso de mi vida y si no me hubieras besado no hubiera llegado hasta aquí y ahora no estaríamos en esta cama ─chasqueó la lengua ─Así que no te disculpes. ─Podemos ser amigos ─solté ─Claro si quieres. ─Puedo ser lo que quieras pequeña. No pude evitar sonreír. ─Soy Jelena Williams, aunque ya te lo había dicho ─le tendí mi mano y él la aceptó. ─Liam Carter, un placer conocerla oficialmente Srita. Williams ─dijo con una sonrisa. ─El placer es mío. ─Sé que no debo de preguntar esto, pero... ─pasó una de sus manos por su cabeza y miró en mi dirección ─Dime que no eres menor de edad. Negué con la cabeza. ─Tengo veintitrés. ─Perfecto, porque ir a la cárcel por delito de violación no es algo que quiera en esta época de mi vida. ─ ¿Y tú cuántos años tienes? ─Veintiséis ─respondió. ─ ¿Que hacías en la fiesta de la madre de Issac? ─Uy, me saliste directa ─soltó con una sonrisa. ─Algo así. ─Soy amigo de Issac, pero no hablábamos desde hace mucho y quisimos hacer un encuentro en la fiesta de su madre y... ─Yo te terminé encontrando ─respondí. ─Me pregunto porque no te conocí desde antes. ─Pero ahora lo haces. ─Y esto feliz por ello. Dirigí mi mirada a su pecho muy bien formado y ese apetito voraz apareció de nuevo. Calma, control. ─Bueno Liam ─me levanté de la cama únicamente con unas bragas y tomé su camisa del suelo para ponérmela. ─ ¿Quieres desayunar? Su sonrisa se extendió y asintió. Se levantó de la cama y pude apreciar a su gran amigo despierto al igual que él. Calma, control. Caminé en dirección a la cocina y saqué dos platos de la lacena, bajé la caja de cereal y saqué un litro de leche de la nevera. Liam tomó lugar frente a la encimera de la cocina y dirigió su mirada a ambos platos. ─ ¿Cereal? ─preguntó. ─Soy amante de las azucaritas. ─Me gusta. Le pasé la caja de cereal junto a la leche y él se dedicó en servirse en su plato. Llevé una cucharada a mi boca y el delicioso sabor del cereal llegó a mi paladar. ─ ¿Estudias? ¿Trabajas? ─pregunté para sacar algún tema. ─Trabajo ─aclaró ─Me gradué el año pasado y ya llevó siete meses trabajando. ─ ¿Dónde trabajas? ─En el hospital. ─ ¿Eres doctor? ¿Enfermero? Mostró una sonrisa y negó con la cabeza. ─Soy psicólogo. Asentí y llevé otra cucharada a mi boca. » ¿Y qué me dice de usted Srita Williams? ─Estoy en cuarto año de universidad, me graduó el otro año. Llevó una cucharada a su boca y asintió. ─ ¿Que estudias? ─Economía. ─Vaya futuro. Asentí y continúe con mi cereal. Media hora después Liam salió del cuarto de baño con una toalla en su cintura y recogió su ropa del suelo para empezar a vestirse. Dirigí mi mirada a su trasero y muchos pensamientos impuros llegaron a mi cabeza. Calma, control. ─Gracias por el mejor sexo de mi vida ─solté y llevé mis manos a mi boca ya que todo salió sin filtro. Joder. Liam se volteó y pude apreciar su sonrisa y ya podía decir que se había convertido en mi favorita. ─Me halaga Srita. Williams ─se acercó a mí y me dio un beso corto en los labios, succionó mi labio inferior y sentí que ya estaba perdida nuevamente. ─No hay de qué ─respondí mordiendo mi labio inferior. ─ ¿Puedes darme tu número? ─preguntó ─Digo para mantenernos en contacto. Le tendí mi mano y él puso su teléfono en ella, coloqué mi número de teléfono y se lo tendí nuevamente. ─Solo recibo llamadas los jueves ─solté y el arrugó su frente. ─ ¿Enserió? ¿Y eso por qué? ─Es una broma. El asintió y terminó de arreglar su camisa, se puso sus zapatillas y caminó en dirección a la puerta, pero luego se detuvo y regreso hasta a mí. Tomó mi mano y dejó un beso corto en el dorso de ella. ─Nos vemos pequeña, te llamaré esta noche. ─Hasta luego Carter ─respondí con una sonrisa. Salió de mi habitación y escuché el sonido de la puerta al cerrarse. Me levanté de la cama y fui hasta mi caja de pastillas y llevé dos de ellas a mi boca, tomé un vaso con agua y las impulsé a bajar. Solté un suspiro y tomé lugar en la cama, mi teléfono vibro en la mesita de noche y al tomarlo aprecié un número desconocido en la pantalla que ya sabía de quién se trataba. Así que decidí agendarlo. Carter: Que tengas buen día pequeña Sonreí ante el mensaje y observé que tenía dos más sin leer. Uno de Issac mi ex novio y otro de Nathan el chico que conocí en el tránsito. Issac: Eres una maldita perra egoísta. Nathan: ¿Te apetece ver este lindo rostro de nuevo? Decidí dejar en visto a Issac y responder al mensaje de Nathan. Jelena: ¿Me estás invitando a salir? Le di a enviar y esperé por su mensaje. Nathan: ¡Buenos días! No lo sé ¿Quieres salir conmigo? Me levanté de la cama y caminé en dirección al cuarto de baño para darme una ducha, pero antes tecleé la respuesta. Jelena: ¿Hoy? Me deshice de mi ropa y mi teléfono vibro con la respuesta de Nathan. Nathan: Dentro de cuatro horas ¿Me envías tu dirección y para pasarte a buscar? Soy un caballero después de todo. Coloqué mi dirección en el mensaje y le di a enviar. Definitivamente alejarme de Issac fue una buena opción. # Me encontraba frente al espejo tratando de decidirme por un buen conjunto para lo que sería mi salida con Nathan. El chico que conocí en el tránsito. Mi cerebro me repetía mil veces que estaba acelerando las cosas con Nathan y de la misma manera con Liam. Literalmente acababa de conocerlos hace un día y ya había follado con uno e iba a salir con otro. Tomé un vestido de girasoles y me decidí que ese era el mejor conjunto. Me puse unas sandalias bajas y dejé mi cabello perfectamente planchado caer sobre mis hombros. ─Mi psicóloga dijo que continuará con mi vida pues eso es lo que estoy haciendo, aunque ya no es alado de Issac ─dije frente al espejo. Solté un suspiro y tomé mi bolso de mano y en ese momento escuché el sonido de la bocina de un auto. Ya estaba aquí. Abrí la puerta principal y frente a mi casa estaba la camioneta del chico, él llevaba una mano sobre la ventanilla y un cigarro en ella, su cabello n***o caía a cada lado de su rostro y sus ojos estaban sobre el volante. En cuanto observo que estaba frente a la puerta dirigió su mirada a mí y mostró una sonrisa. Joder, creó que me acabo de tener un orgasmo visual. Cerré la puerta con llave y caminé en dirección al auto, no podía dejar de apreciar al chico. Él era todo lo que estaba bien visualmente. Abrí la puerta del copiloto y subí al auto dirigiendo mi mirada a él, sus ojos verdes dieron a los míos y luego a mis piernas. ─ ¿Me quieres complacer de escuchar tu melodiosa voz otra vez? ─preguntó. ─Hola. ─Hola. Sonreí y dirigí mi mirada a la ventanilla a mi lado y luego a sus ojos nuevamente. ─ ¿A dónde me llevarás? ─pregunté. Tiró el cigarro en el césped y se dispuso en salir de mi casa, pasó una de sus manos por su cabello logrando despeinarlo más y luego mordió su labio inferior para dirigir su mirada a mí. ─ ¿Tienes algún lugar favorito? ─Sí una heladería. Soltó una risita por lo bajo y literalmente ya podía sentir mi entrepierna húmeda al ver su perfecta dentadura. Dirigí mi mirada a sus manos y pude apreciar cuando hizo el famoso movimiento del volante. Joder, ahora mi entrepierna si estaba húmeda. ─No pienso llevarte a una heladería ─Aclaró ─Dime cualquier lugar y te llevaré. Me mantuve pensando unos segundos y decidí escoger un local en el que siempre iba con mi mejor amiga. ─ ¿Conoces el local Drows? ─pregunté. ─ ¿El de las mejores hamburguesas? Pues claro. ─Quiero ir ahí. ─Tus deseos son ordenes reina. Reina. Reina. Reina. Se mantuvo conduciendo y el silencio en el auto estaba un poco de extraño así que decidí hablar primero. ─Puedo... ¿Puedo encender la radio? ─pregunté y él asintió. Llevé una de mis manos al botón de la radio y de inmediato la canción Trap Queen - Fetty Wap. Se hizo presente, me límite en tararearla y pude observar los ojos de Nathan sobre mí en cada ocasión que podía. ─Quién diría que te conocí en el tránsito por escuchar tu voz dentro de tu auto y ahora estas cantando dentro del mío. No pude evitar sonreír. ─ ¿Y si tal vez estas soñando? ─pregunté ─Y yo no estoy aquí y nunca me conociste en ese tránsito. ─No hagas que detenga el coche y te dé un golpecito para salir de dudas. Solté una carcajada y él de igual manera sonrió. La canción continuó sonando y no pude evitar cantar. ─ ¿Te la sabes? ─preguntó con una sonrisa. ─Claro, me se todas las canciones de este planeta. ─Joder. De un momento a otro el coro se hizo presente y la voz de Nathan lleno el auto junto a la mía. Esto era extraño y bueno a la vez. No pretendía hacer ideas locas en mi cabeza respecto a estos chicos que acababa de conocer, pero estaba empezando a creer que diosito los había mandado después de todo lo que sufrí aquella noche y los meses restantes. Unos minutos después Nathan aparcó frente al local conocido por las mejores hamburguesas y pude apreciar que se encontraba más lleno de lo que imaginé. Bajé del auto y Nathan hizo lo mismo, ambos caminamos en dirección a la entrada y no pude evitar observar su altura. Era muy alto. Mi cabeza le llegaba al pecho. Tomamos asiento en una mesa al fondo y Nathan colocó sus manos sobre la mesa y no dejaba de mirarme. ─ ¿Qué? ─pregunté. ─Todavía estoy planeando darte ese golpecito. ─Si lo haces gritaré muy fuerte y lograré que todos los presentes te acusen de maltrato doméstico. Nathan sonrió y negó con la cabeza. ─Jamás le pegaría a una mujer. Bufé y removí mi cabello de mi hombro. ─Esa es la típica frase de los novios tóxicos antes de conocer a las chicas. ─No soy tóxico. Una chica de cabello rubio llegó a la mesa y no pude evitar observar sus senos que literalmente querían salir de su camiseta de tirantes. ─Bienvenidos ¿Puedo tomar su orden? Nathan dirigió su mirada a mí y me hizo un movimiento con su mano para que hablara. ─Una hamburguesa sencilla con un batido de Fresa. ─ ¿Deseas papas? ─preguntó. ─Sí, por favor. La chica anotó y luego dirigió su mirada a Nathan para tomar su orden. ─Bueno ─colocó sus codos sobre la mesa e hizo un movimiento como si estuviera pensando ─Tráeme la hamburguesa más grande que tengas y un batido de chocolate y no, no quiero papas. La chica asintió y se dispuso en caminar hacia el local. Solté un suspiro y pasé una de mis manos por mi rostro y en cuánto observé al chico que estaba sentado atrás de Nathan recordé el golpe de mi auto y el choqué de anoche. Era el chico rubio. Inmediatamente me levanté de la silla y emprendí mi camino hacia él, me iba a oír. ─Jelena ─me llamó Nathan y continúe con mi camino.
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