Liam.
Nunca había conocido una chica con tal aire de superioridad y eso me había dejado completamente hechizado.
La forma en como tomó mis labios me había dejado en un completo va y ven.
Por esa razón subí a mi auto y decidí seguirla, esa chica era algo extremadamente diferente a todas las chicas que había conocido y me dejo completamente atónito, completamente loco.
Llegué al punto de presenciar como un chico de cabello rubio chocaba su auto y ella discutió con él. Me mantuve dentro del auto porque lo único que quería era volver a besarla, volver a tenerla a mi lado.
Esa chica no se merecía al idiota de esa fiesta, esa chica merecía a un hombre como yo.
Media hora después de seguirla llegué a lo que parecía ser su casa, ella bajó del auto y yo me mantuve dentro del mío tratando de pensar en que decirle a la chica.
Abrí la puerta del auto y solté un suspiro y me dirigí hasta su puerta.
Cualquiera pensaría que era un maldito loco acosador por seguir a una chica que solo me había besado una vez y solo para terminar con su novio.
Saqué un cigarro de mi chaqueta y lo llevé a mis labios dándole una larga calada, pasé una de mis manos por mi cabello y no lo pensé más, toqué a la puerta y me mantuve esperando a que la hermosa chica abriera.
Pasaron unos segundos y la puerta finalmente fue abierta y ahí frente a mi estaba la chica, su cabello castaño estaba húmedo y caía sobre una toalla que cubría su cuerpo.
Tiré el cigarro al césped y mostré una sonrisa ladeada.
─Vine a acabar lo que empezaste en esa maldita fiesta ─solté.
Sin pensarlo dos veces caminé hasta ella y tomé su rostro entre mis manos, pegué mis labios a ella y pude sentir cuando su lengua se dio paso en mi boca. Llevé una de mis manos a su trasero y le di un gran apretón.
─La... la puerta ─susurró.
Con una de mis manos empuje la puerta y esta termino por cerrarse.
La chica colocó sus manos en mis hombros y tomé impulso para lograr cargarla, así que lo hice y caminé en dirección a uno de los sofás con ella.
─Soy Liam ─susurré cerca de sus labios.
─Jelena.
Coloqué su cuerpo en el sofá y ella se deshizo de la toalla, su magnífico cuerpo quedó frente a mí y no contuve las ganas de follarla.
Me coloqué de rodillas frente al sofá y ella colocó sus piernas en mis hombros dándome acceso a su intimidad, no esperé su petición dos veces y pasé mi lengua por ella.
─ ¡Ah! ─jadeó y tiró de mi cabello.
Me aferré a sus muslos y empecé a chupar, succionar y lamer su intimidad.
Mi pene estaba tomando vida propia dentro de mi bóxer y no podía contenerlo, llevé mi mano al cierre de mi pantalón y lo saqué para empezar a hacer movimientos arriba y abajo mientras continuaba acabando con su intimidad.
─Mételo, Mételo ─gimió.
Saqué un preservativo de mi bolsillo trasero y lo rodeé por mi pene y sin darle más tiempo entre en ella de una estocada. Sus manos llegaron a mi espalda y sus piernas rodaron mi cintura.
Entraba y salía de ella a gran velocidad y era una jodida sensación.
Ella era una jodida sensación.
─Me volviste loco con ese beso ─susurré a centímetros de sus labios.
─ ¡Ah! ─jadeó.
De un movimiento me dio un empujón y caí al suelo, ella se colocó a horcajadas sobre mí y tomó mi pene para introducirlo en ella y empezar a mover sus caderas de adelante hacia atrás.
Llevé mis manos a sus senos y los apreté a mi antojo.
─Joder ─exclamé.
Sus senos saltaban ante cada penetración, ella mordía su labio inferior y entornaba sus ojos.
Me senté en el suelo y coloqué sus piernas a cada lado de mi cuerpo y ambos empezamos a mover nuestros cuerpos en sincronía.
Era como si mi cuerpo estuviera hecho para ella y eso me gustaba, me encanta.
─Hice una buena elección en besarte ─murmuró.
─Así es.
De un movimiento la volteé y quedó sobre el suelo, me coloqué de rodillas y llevé sus piernas a mis hombros y continúe con mis movimientos.
Jelena llevó una de sus manos a su boca y succionó su pulgar sin despegar sus ojos de mí. Me estaba volviendo loco.
─Mierda ─exclamó.
Apreté sus senos y continúe entrando y saliendo de ella a gran velocidad.
Definitivamente le daba gracias a Issac por invitarme a su fiesta de mierda.
Cada jodida penetración era mejor que la anterior, cada toque cada beso, cada minuto era mejor.
En definitiva, Jelena era esa chica que siempre estuve buscando toda mi vida. Jelena resultó ser una chica que a primera impresión me resultó diferente al resto de las demás. Estaba acostumbrado a estar rodeado de chicas, pero siempre terminaban por llamar la atención de cualquier manera y ese no fue el caso de ella. Ella resultó ser genuina, ser esa clase de chica por la que te sientes complacido y te dan ganas de sentarte y conversar hasta ocho horas posible con ella.
Y dada a las circunstancias de que mi cuerpo la anhelo desde el primer momento no pude contenerme y llegar hasta ella. Se supone que a la primera impresión tienes que dar todo lo bueno de ti y comenzar con el pie derecho debido a los puntos que pueden pasar más adelante y aunque esta primera impresión entre ambos era más carnal y de placer que de amistad y risas perfectas no me importo porque desde ahora iba a dejarle en claro que no me importaba el buen sexo que estábamos teniendo ya que permanecería a su lado hasta que ella decidiera dejarme de lado.
¿Quién diría que terminaría follándome a la novia de uno de esos amigos que no resultaban ser buenos del todo en el suelo de su casa?
Son cosas que solo le pasan a los suertudos y yo, yo era uno de ellos y desde hoy empezaría mi misión de ganarme el cariño de Jelena hasta entrar a su vida.