Capitulo 6

1631 Words
Capítulo 6 No pude dormir bien, en realidad no dormí casi nada solo estuve dando vueltas en mi cama, mi cabeza repetía una y otra vez la sonrisa de Ayleen, sus labios sobre mi mejilla, su dulce carcajada. Joder no quiero involucrarme con ella, y menos involucrar sentimientos, tengo que alejarme de ella solo llevo conociéndola tres días y dos de ellos hemos discutido, casi besado y después hicimos las paces, bueno en realidad eso creo yo. Estaba tomando desayuno cuando mis padres entraron ya listos para marcharse a trabajar ─Buenos días cariño ─ hablo mi madre mientras besaba mi mejilla ─Buenos días Mama. ─Ayer pase por tu habitación y no estabas, eran más de las tres de la madrugada ─ hablo papa mientras comía ya su desayuno servido por Susy, mis padres son muy relajados en ese tema, siempre hemos tenido la confianza de contarnos todos. ─ Lo siento tuve una emergencia, una amiga necesitaba ayuda. ─ ¿tan tarde? ¿Quién es esa amiga? ─ pregunto mama con una sonrisa ─Es de las chicas nuevas Hija de los señores Montecinos ─Oh, si los conocí el otro día en una reunión que tuve en el hospital general ─ respondió mama ─ son gente muy amable, no sabía que tenían hijas. ─Si, tienen tres, bueno ellas son adoptadas. ─Vaya, los admiro tres hijas no debe de ser fácil, nosotros solo te tenemos a ti y fue difícil ─ respondió papa ─Bueno, Si me hizo falta un hermano o hermana ─ me encogí de hombros ─Yo quería más hijos, pero tu madre nunca quiso dijo que contigo era suficiente, yo quería por lo menos unos seis hijos, pero ya sabes ella manda ─ se burló papa ─ ¡Cristian por dios! ─ exclamo mi madre avergonzada ─tranquila mama, se cómo se hacen los bebes, ya lo he practicado muchas veces ─ me burle ganándome una mirada de orgullo de papa mientras que ella achinaba sus ojos en forma de amenaza, levante mis manos rindiéndome Bese sus mejillas despidiéndome, para ya marcharme al instituto. Al llegar aún faltaban veinte minutos para entrar a clases, estábamos todos fuera del instituto apoyados en nuestros autos, la mayoría conversando, otros fumando cada uno 1en su mundo. ─ ¡no lo puedo creer! ─ exclamo Fredy─ ella tuvo que de verdad estar muy borracha para llamarte aun odiándote ─No creo que lo odie, yo creo que siente lo mismo que estas sintiendo tu ─ Caleb movió sus cejas ─yo no siento nada, nunca podría estar con una persona tan bipolar como lo es ella. ─Si, aja lo que tú digas ─ se burlaron ambos hermanos, rodee mis ojos ─ ¿Dónde está jose? ─ pregunte cambiando de tema ambos se encogieron de hombros. El siempre desaparecía así a veces podía estar a nuestro lado, y después en cosas de segundo lo llamaban y tenía que marcharse o simplemente desaparecía por tres días hasta una semana. La primera vez que sucedió nos preocupamos tanto que entremos a la fuerza a su Hogar, solo para encontrarlo de follando con una mujer un poco mayor que él. Resulta que su padre siempre le daba estos permisos especiales cuando jose se obsesionaba con una mujer y quería estar con ella. ─No sé cómo su padre le da esos permisos, intente hacer eso con los míos, por poco casi me encierran en un manicomio ─ Caleb se encogió de hombros ─ Y de paso también querían encerrarme a mi, porque pensaron que yo había sido el de la idea, en realidad no sé cómo pueden tener a un favorito si somos casi iguales ─ el cuerpo de Fredy se estremeció Nos comenzamos a reír tan fuerte que todos se nos quedaron viendo, como si estuviéramos locos. De pronto todos nos quedamos en silencio, venia entrando un Ford Mustang Shelby del año color n***o mate con ventanas polarizadas, como ruge ese bebe, las personas que venían dentro tienen una suerte, papa no me ha querido comprar este bebe. El precioso auto se estaciono frente a nosotros, todo el instituto estaba pendiente de saber quiénes eran esas personas afortunadas, la música hacia vibrar las ventanas, sonaba una música entretenida pero de otro idioma. Las puertas se abrieron y de él bajaron María y Astrid ambas venían vestidas con un top n***o de cuero con pequeñas tiras, ambas con vaqueros cortos de tiro alto hasta la cintura, y con botas cortas de tacón. ─Dios, pero si es un maldito ángel si ve demasiado sexy con esa ropa de chica ruda ─ murmuro Caleb sin apartar los ojos de la rubia  Ambas se apoyaron el su auto con sus lentes de sol ocultando su mirada, tenían la música bastante fuerte como para hacer una fiesta frente al instituto. Nadie decía nada todas la miradas estaban en ellas. Pero todo quedó atrás cuando la atención se fijó en ella no se podía negar su tatuaje en su muslo la delataba, hacia rugir un monstro hermosa una Moto Ducati Panigale V4 R del año era toda de color rojo, con unas luces de neón en sus ruedas la hizo rugir y se estaciono al lado del auto de sus hermanas. Se sacó el casco para soltar su cabello lo acomodo con su mano. Le entrego el casco a Astrid, mientras se sacaba su chaqueta de cuero negra, llevaba un top de cuero rojo de tiras, con unos vaqueros negros de tiro alto y sus botas de combate que al parecer son sus favoritas. Estaba exquisita con sus bellos tatuajes a la vista de todos, su largo cabello rojo, caía por su pequeña cintura haciendo lucir sus gruesas caderas, tenía unas piernas de muerte, ella completa era un reloj de arena. Me percate como muchos chicos se le quedaban mirando, de las tres ella es la que más llamaba la atención y no era solo por su cuero, era por su cabello, sus tatuajes y su intimidante personalidad. Al pasar por nuestro lado, María saludo a Caleb, el cual no sabía que decir y tartamudeo logrando sacarle una sonrisa a la rubia, Astrid solo hico un movimiento con su cabeza en forma de saludo, Ayleen bueno ella ni siquiera nos miró, me molesto por la noche había sido amable pensé que ya habíamos logrado hacer las paces pero al parecer habíamos vuelto al punto cero. Ellas entraron al instituto dejando a todos en silencio afuera de él. De a poco todos comenzamos a entrar, y el tema de conversación eran ellas y bueno también nosotros ya que éramos los únicos que teníamos un saludo de parte de ellas. Me fui directo a mi casillero, para poder sacar los libros que necesitaba la primera clase es de historia y geografía al abrir mi casillero había unos dulces extraños que no conocía con una pequeña nota. “Gracias por la ayuda de anoche, espero que te gusten son mis dulces favoritos de mi país natal. Pd: los hice con mis propias manos Ariel” Mire hacia los lados para ver si esta no era una maldita broma, ¿ella de verdad me había hecho unos dulces? ¿A qué juegas Ariel? No entiendo a esta mujer al entrar ni siquiera me miro y luego me deja esto, ¿y cómo pudo abrir mi casillero?, negué con la cabeza guarde los dulces en mi mochila junto con la nota, y me fui hacia el salón, antes que se me hiciera tarde. Al llegar al salón, Ayleen ya estaba sentada en el último asiento mire a mi alrededor y su lado era el único vacío. ─Hola preciosa, ¿me puedo sentar aquí? ─ hable con voz coqueta ─ Si…si ─ logro pronunciar la muñeca de Rebecca, ella se levantó del asiento y camino hasta donde se encontraba Ayleen, bajo su cabeza sentándose a su lado ─gracias muñeca─ le guiñe, sin querer fije mi mirada en Ayleen quien tenía sus ojos puesto en mi con el ceño fruncido Me senté en mi nuevo asiento, dándole la espalda, pero sentía su mirada quemando mi espalda. La clase había avanzado, pero yo todavía sentía la mirada de Ayleen, mire sobre mi hombro, se encontraba con el ceño fruncido, mandíbula apretada y sus ojos inyectados de furia. Ahora si la cague. Después de terminar la clase, sentí como una furiosa Ayleen paso por mi lado con los puños apretados mientras movía ese hermoso culaso que tiene no pude evitar que mis ojos se desviaran. Al salir del salón fui directo al baño. Termine de hacer mis necesidades, cuando estaba lavando mis manos sentí como alguien cerraba la puerta del baño. ─ ¿se te perdió algo? ─ pregunte mientras terminaba de lavar mis manos para luego secarlas con papel ─ ¿Qué mierda te sucede a ti principito? ─ Su voz trasmitía mas que molestia estaba furiosa ─Lo mismo que te sucede a ti Ariel. ─ ¿acaso no miraste lo que te deje en tu casillero? ─ Si, pero aun así estoy igual molesto─ me encogí de hombros dispuesto a salir del baño, pero ella se interpuso entre la puerta y yo ─ ¿Por qué estas molesto? No te he tratado mal ─Estoy molesto, porque pensé que habíamos hechos las pases, pero resulta que apenas llegar al instituto yo no existo, ni siquiera me miraste Ayleen, hasta Astrid saludo─ hable yo molesto también ─ ¿ahora soy Ayleen? Bueno vaya, no sabía que tan importante era un saludo para ti, eres un puto inmaduro Erick no porque no te haya saludado signifique que no me importa, yo no soy de demostrar afectos en público soy así, y si no te gusta bueno entonces no vamos a poder ser amigos─ sin esperar mi respuesta salió del baño, dejándome algo sorprendido, ¿ella quería ser mi amiga? 
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