Prologo
Prologo
No ella no podía irse, ella no me podía dejar, tenía que decirle, tenía que decirle mis sentimientos ¿porque fui un imbécil y no sé lo conté antes? tal vez esto nunca hubiera pasado.
No me importa lo que ella sea, no me importa lo que ella haga, la amo así incondicional, y si tengo que luchar por ella lo voy hacer, no me importa nada, lo dejaría todo por ella.
Las rejas de la mansión estaban abiertas, al entrar recorrí con mis ojos a ver si estaban los autos de ellos, tenía el corazón en la mano ya no había nada, la mansión estaba vacía.
No
No
No
Llegué tarde.
Deje el auto cruzado en medio del estacionamiento baje sin importar detener el auto, quería verla quería saber si ella todavía estaba aquí, por favor.
La puerta estaba entre abierta, la empuje un poco, recorrí con la mirada la mansión y tantos recuerdos se reprodujeron en mi cabeza todos con ella.
Subí las escaleras directo a su habitación, al entrar no había nada solo la vacía cama. Me senté en el borde de la cama, mientras apoyaba mis brazos en mis rodillas, y sostenía mi cabeza con ambas manos.
Lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas, nunca antes había llorado y menos por una mujer, pero con ella todo era distinto.
─Sabía que te encontraría aquí─ al levantar la cabeza ahí estaba ella en el marco de la muerta de brazos cruzados tan hermosa como siempre
Sin pensarlo me levanté y corrí a sus brazos, pero así mismo mi felicidad callo en los suelos.
Ella levantó su mano deteniéndome a mitad de camino.
─No, no he vuelto.
─ ¿Pero? ¿Qué haces aquí entonces? ─ Mi voz era un manojo de nervios, mientras un nudo de formaba en mi estómago.
─Vine a despedirme, no podía irme sin antes decirte adiós - hablo, mientras se miraba las uñas
─ ¿Porque nos haces esto?
─ ¿Hacer qué? ─ pregunto ella confundida
─Tratar de alejarme─ respondí
─Erick, ya hemos hablado de esto─ suspiro ya cansada
─ ¡NO! ─ grite ─ tu tomaste la decisión, y no me dejaste otra opción
─ Es por tu bien, y lo sabes, nunca hubo un nosotros
─ ¡JODER! ERES UNA MALDITA EGOÍSTA─ le grite apuntándola con el dedo
─ ¿¡QUE QUIERES DE MI!?─ ella grito mientras entraba en la habitación para enfrentarme
-TE QUIERO A TI JODER - la tomé por los hombros. ─ solo te quiero a ti, no me importa nada más.
Ella me miró sorprendida, vi como su pecho subía y bajaba rápidamente.
La, tomo por la cintura, mientras juntaba mi frente con la suya cerré los ojos.
Todo estaba en silencio, solo se escucha el sonido de nuestras respiraciones. No quería despegarme de ella, quería tenerla así por siempre.
─Te amo, te amo tanto que duele, nunca pensé que podría llegar amar a alguien como te amo a ti─ separé mi frente de ella para poder mirarla a los ojos, pero ella tenía sus ojos cerrados. ─ por favor mírame, no quiero que te vayas, no me importa lo que eres, no me importa lo que hayas hecho, te amare incondicionalmente, solo dame la oportunidad ─ suplique
─No─ ella se alejó de mis brazos, mientras me daba la espalda, mirando por la ventana
─ ¿No? ─ pregunté confundido, mientras sentí como un nudo se apretaba en mi garganta sin dejarme respirar ─ ¿Por qué?
─ Porque no te amo ─ y sentí un puñal a través de mi corazón─ jamás te he amado, nunca fuiste una persona tan importante, solo fuiste mi escapatoria una tapadera, tuve que acercarme a ti, o sino el plan se iba a la mierda, yo nunca te quise, y nunca te voy a querer, de solo mirarte me daba asco ─ escupió, aún de espaldas a mi
─Mientes─ me acerque a ella, tomándola por la cintura mientras la giraba, trate de mirarla a los ojos, pero ella esquivo mi mirada ─Eres una mentirosa, sé que tú me amas tanto como yo te amo a ti, lo sé por la forma en como tú cuerpo reacción ante mi toque ─ comienzo acariciar suavemente sus brazos ─ lo sé por la forma en como tú respiración de agita tan solo tenerme cerca ─ dije susurrándole al oído ─ lo sé por la forma en que te excitas y quieres que te folle duro ─ bese su cuello ─ dímelo, pero dímelo mirándome a los ojos que no me amas, que nunca significo nada para ti, que todo lo imaginé, que imaginé todo lo que te acabo de decir ─ suplique.
Ella dio un suspiro y levanto su cabeza, sin separase de mis brazos, al abrir sus hermosos ojos lo supe. Ahí fue que supe que todo lo que ella decía era cierto, esa mirada tan fría y tan vacía que podía hacer que el mismo infierno se congelará, esa mirada lo dijo todo.
Mi corazón callo a pedazos, sentí como caí en un abismo, sentí como el aire me comenzaba a faltar, me alejé de ella la solté, negando con mi cabeza.
No, no, no
Tome los pedazos de mi corazón, para salir de esa maldita habitación, esa habitación que fue testigo de tantos, suspiros, gemidos, besos abrazos caricias, ¡No! Erick no seas un estúpido.
Me pare en el marco de la puerta, dándole la espalda.
─ Adiós Ayleen Montecinos.
Me despedí dejándola atrás, dejando con ella mi corazón hecho trisas, nunca tuve que haberme entregado, nunca tuve que haber caído, y ahora aquí estoy llorando, sintiendo tanto dolor que quema, un dolor que nunca había sentido. Siento como mi corazón está oprimido. Siento un peso en mis pulmones que se me hace difícil poder respirar.
Subí a mi auto que todo esté tiempo estuvo, encendido, apoye mi cabeza en el volante, llore lloré como nunca había llorado, tenía que sacar este dolor de aquí, tenía que sacarlo.
─ ¿Por qué? ─ susurré ─ ¿¡POR QUÉ!?─ grité ─ ¿¡PORQUE TUVISTE QUE APARECER!? ¿¡PORQUE ME TUVE QUE ENAMORAR DE TI!? ¿¡POR QUÉ!? ─ grite pegándole al volante de mi auto, mientras Miles de lágrimas corrían por mis mejillas, como tratando de tan solo un poco poder aliviar este dolor que tengo dentro de mí.
Al abrir mis ojos, ella estaba mirándome, desde el marco de la puerta de su casa, se veía fría he imponente, sin un maldito sentimiento, sin un maldito corazón, y ahora con razón podía entender el maldito apodo que le tenían, ese apodo que tantas veces llamo mi atención, a ella le habían dado ese apodo, porque era una maldita egoísta, que nunca le ha importa nadie más que ella misma.
La diabla, siempre fuiste una maldita diabla, y yo sin darme cuenta me queme en tu infierno.