CAPITULO 1

1226 Words
Capítulo 1 Ultimo año de instituto, último año con mis amigos. Este último año será el mejor de todos, muchas fiestas, muchas chicas y lo mejor mucho sexo sin compromiso. Porque si lo que menos me interesaba es tener un compromiso y menos en mi último año de instituto, soy un hombre que le gusta la libertad y no tener ataduras con nadie, soy un hombre que no le gusta poner etiquetas a nada, solo me gusta pasarla bien un rato, después de una buena follada. Adiós. Estacione mi deportivo n***o, regalo por mis diecisiete, mis padres son abogados, los mejores de Londres, así que problemas de dinero nunca tendré. Aparte soy hijo único, y siempre tengo lo mejor de lo mejor, si soy un arrogante de mierda, pero saben que, me importa una mierda lo que piensen los demás. Al entrar al instituto camine directo a mi casillero, donde ya me esperaban mis mejores amigos, salude a varias hermosas chicas que me sonreían, ¡oh si nena!, este maldito año seré el puto rey nuevamente. ─Amigo, sin duda tienes varias nena este último año comiendo de la palma de tu mano─ golpeo mi espalda mi mejor amigo Caleb ─Bueno, que quieres que te diga soy el puto amo – me encogí de hombros ─ ¡CHICOS! ─ grito jose mientras corría a nuestro lado ─ ¿Qué sucede? ¿Vienes de una carrera? – se burló Fredy el hermano mellizo de Caleb ─No – rodo los ojos – no van a creer lo que acabo de ver. Estuvo un momento en silencio, mientras recuperaba el aire por haber corrido a nuestro lado. ─Dilo ya, me desesperas – Caleb agito las manos él siempre es un poco impaciente sobre todo si es algún chisme. ─acab…─ José fue interrumpido por el jadeo de Fredy gire mi rostro para mirarlo. Su rostro estaba en shock con ojos abiertos y con la boca un poco abierta. Me gire buscando lo que tanto le había impresionado. Pero mi cara quedo igual. Venían caminando como tres modelos, eran las chicas más guapas que había visto en este instituto. Caminaban como tres malditas modelos, era como si estuvieran caminando en cámara lenta, a pasos lentos, a la izquierda venia una hermosa rubia de cabello corto hasta sus hombros, de ojos verdes esmeraldas, de labios carnosos, nariz pequeña, piel blanca, tenía un cuerpo excepcional venia vestida de un top de tiras rosa pálido, con unos vaqueros cortos, de tiro alto hasta su diminuta cintura, unas sandalias con plataforma que hacían lucir sus largas piernas. En la derecha venia una hermosa morena de cabello largo hasta su cintura, ojos almendrados negros como el anochecer, sus labios igual de carnosos, su nariz era respingada, su piel de color canela, tenía un cuerpo igual de excepcional que la rubia, venia vestida con una camisa corta negra, una minifalda de cuero negra que llegaban hasta sus muslos, con unas botas cortas. Pero fue ella quien llamo más mi atención, venia en medio, su cabello color fuego, ojos color miel claros, su labio inferior era un poco más grueso, su nariz respingada pero un poco más redonda, tenía un cuerpo exótico, su cintura pequeña sus caderas anchas y muslos gruesos, venia vestida con un top rojo hasta su cintura con una chaqueta de cuero negra, con unos vaqueros ajustados, y unas botas cortas de combate negras. Pasaron por el lado nuestro, la rubia y morena nos dieron una sexy sonrisa, pero ella ni siquiera nos miró, en realidad no miro a nadie, su hermoso rostro no había nada, ni una emoción. La mire hasta que salieron del pasillo para entrar en la secretaria. ─Wow, ¿y ellas? – hablo Caleb ─Eso les venía a contar─ respondió José ─ ¿las conoces? – pregunte ─Son mis nuevas vecinas, se cambiaron hace una semana, pero solo había conocido a María y Astrid. ─ ¿María y Astrid? Cuál es cual – hablo, Fredy de brazos cruzados ─María es la rubia y Astrid la morena – suspiro José ─ ¿y la otra? – pregunte yo, mi curiosidad estaba al máximo por saber quién era la hermosa chica de cabello fuego ─Bueno, a ella no la había conocido, solo sé que son tres hermanas, mis padres invitaron a cenar a los señores Montecinos y ahí conocí a María y Astrid son increíbles. ─ bueno, cuéntanos – lo rodeamos como verdaderas chismosas. ─bueno, los señores Montecinos, son nacidos aquí, pero con padres extranjeros, ambos son doctores la Sra. Montecinos no podía tener hijos así que adoptaron a María, Astrid y a su otra hermana. Son del mismo orfanato las tres eran amigas inseparables así que los Montecinos no querían separarlas y las adoptaron a las tres, vienen de new york, decidieron mudarse a Londres porque al Sr. Montecinos lo nombraron director del hospital general. ─ ¿y la otra hermana porque no fue? ¿No hablaron de ella? - pregunte confundido, como se les iba a olvidar mencionar a su otra hija ─Sí, ellos dijeron que tenían tres hijas, pero que ella no había podido ir por algunos inconvenientes y mis padres no preguntaron más─ José se encogió de hombros El sonido del timbre, nos volvió a la realidad, nos despedimos y nos fuimos a nuestras clases, Caleb y Fredy tenían historia mientras que José y yo teníamos álgebras, entramos al salón y nos sentamos en los últimos asientos como siempre. ─buenos días chicos, tenemos nueva estudiante – hablo el sr. Morgan, todos miramos hacia la puerta y ahí venia entrando ella con su largo cabello fuego─ bueno les presento a la señorita Ayleen Montecinos, siéntese donde guste señorita Montecinos─ el Sr. Morgan le sonrió. Ella solo asintió, y camino hacia el final del salón, sentándose al lado, de Masón él es mi mayor competencia relacionada con las chicas. Él y yo, peleamos el puesto por quien se folla a más, él es bueno en el tema de convérselas más bien al principio él puede parecer todo un príncipe, pero nada en él es lo que aparenta, le dio una mirada seductora, pero ella solo lo ignoro. Vaya ahora me agradas más Ayleen Montecinos. La clase avanzo más rápido de lo normal, de vez en cuando la miraba, observando cada detalle de su hermoso rostro, es que enserio es una mujer muy hermosa. Y si no la tengo en mi cama antes que termine el año, no me llamo Erick Wilson. El timbre sonó anunciando nuestra salida, tome mis cosas más lento de lo normal para poder, hablarle, pero ella se esfumo como el humo, Salí del salón buscándola con la mirada, pero fue en vano ya no estaba. Camine hacia el comedor, donde ya se encontraban mis amigos, conversando. ─luego, le pregunte si quería venir a la fiesta de este fin de semana y me dijo que si – Caleb hizo un gesto de felicidad con su puño ─ ¿de quién hablas? ─ pregunte sentándome a su lado ─bah, de María Montecinos la rubia – hizo un gesto con sus manos ─ ¿y te dijo que sí? ─ se burló José ─ Por supuesto, le dije que podía traer a sus hermanas – se encogió de hombros ─hoy masón trato de coquetearle a su hermana – sonreí ─ ¿a cuál? – preguntaron Fredy y Caleb al mismo tiempo
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