Este chico es tan abrumador como el mismo hombre que se alejó y me dejó aquí a mi merced la última vez. —Le dije a la mujer habladora en el primer piso que me llamara cuando vinieras—. Luke explica, después de unos segundos. Debo admitir que me sorprendió mucho recibir su llamada esta mañana. Ha pasado mucho tiempo desde que te fuiste. Pensé que nunca volverías. El puño invisible en mi estómago se retuerce una y otra vez, y aprieto los dientes en un intento desesperado por mantener la calma. Ya no eres esa niña tonta que lloraba por todo, me digo una y otra vez. —No puedes dejar que lo que dice te afecte—. Un suspiro irregular escapa de mis labios y niego con la cabeza antes de mirarlo a los ojos. —Fuera de aquí, Luke—, le digo, mi voz ronca por la emoción. Voy a vender el apartamento

