Tu eres mia.

1415 Words
Él levantó la vista para verla, la chica estaba sonrojada y mattia sintió apenado por su forma de actuar creyendo que la ha incomodado, él no haría nada sin su consentimiento. Lentamente, fue soltando su cintura y ya cuando ese mágico momento estaba pasando él le dijo - Perdóname, no quizá ofenderte. No soy así perdí la noción del tiempo, no me di cuenta de lo que hacía. Mattia se sintió apenado porque sabía que ella había sentido su m*****o duro y no tenía planes de hacer sentir mal a aquella hermosa mujer, por ese motivo decidió disculparse. - ¿Te llevo a tu hotel?, ya es un poco noche no puedes andar por ahí sola. - Con la presión del momento sophie quería salir corriendo de ahí, sentía que se asfixiaba su cuerpo irradiaba calor por la excitación del momento. Por ese motivo acepto el ofrecimiento de quien para ella era Francesco. - Estas sana y salva en tu hotel señorita, fue una linda velada muchas gracias y perdóname por favor no quise darte esa mala impresión. - Francesco. - ¿Dime?. - No nada, olvídalo. - Responde, al parecer se había arrepentido de algo... - Anda dime no te preocupes, no quiero que te ofendas por esa forma tan neandertal en la que actúe. Me disculpo sinceramente. - No te preocupes. Muchas gracias por traerme. - Sophie tenía unos tragos encima, trata de bajarse de la camioneta en ese momento puso el tacón en falso y su tobillo se dobló horrible, sentía que su tobillo le punzaba y era un dolor indescriptible, mattia al percatarse de ese percance salió rápidamente del auto y se dirigió ella sosteniéndola de su cintura. - ¿Estás bien?, tranquila no trates de apoyar tu pie, aún no. Déjame ayudarte. - Ella asintió con la cabeza, debido a que su dolor era tanto que le impedía caminar - Vamos, déjame llevarte a tu habitación. - Se ofrece tomándola en brazos para entrar al hotel. sophie guiaba su camino hacia su habitación. Llegando a su habitación Mattia coloco una bolsa de hielo en su tobillo, pidió un kit de primeros auxilios al servicio del hotel y después vendo su pie. - ¿Te sientes mejor?.-Pregunto mattia, Sophie asintió. - Muchas gracias, discúlpame no creí ser tan torpe. - Eso no fue tu culpa, un accidente a cualquiera le puede suceder. Bueno supongo que ya estás bien, es mejor que me vaya. - Espera... - Lo detiene sosteniendo su mano. - gracias eres increíble. - Mattia le dio una cálida pero hermosa sonrisa. Ella devolvió el gesto de la misma forma. -Descansa. - Mattia suelta su agarre para tomar su saco y dirigirse a la salida, pero sophie lo detiene. - Si tú quieres puedes pasar la noche aquí junto ami, si así lo deseas. - sus mejillas se tornaron rojas ella no era de esa clase de persona, pero ese hombre le nublaba sus sentidos y no supo en qué momento dijo eso, pero lo más extraño para ella era que no se arrepentía de esas palabras. Mattia detuvo su paso para asimilar su invitación y en el fondo de su alma él anhelaba escuchar esas palabras. - ¿Estás segura de eso? - Pregunta aún sin darse la vuelta - Nunca he estado tan segura de algo en mi vida, como lo estoy de esto. - respondió sophie poniéndose de pie. Por esa repentina acción y olvidándose de su esguince un pequeño grito de dolor salió de ella. - No puedes caminar aún, ¿Te has lastimado?. - Le pregunta mattia dirigiéndose a ella para sostenerla. - Estoy bien… - Mattia con sus manos tomo su rostro, la beso intensamente como si de ello dependiera su vida. Era imposible no podía creer esa mujer le consumía sus pensamientos quería tanto estar esa noche con ella, la deseaba, pero esta vez era diferente. - ¿Esto responde a tu invitación?. - Le pregunta y ella solo asiente en confirmación. Uno de los solteros más codiciados de su país, nacido en cuna de oro, pero posicionándose en uno de los hombres más exitosos de todo Londres por su trabajo. Su fama era de un mujeriego sin alma y corazón. Él nunca se ha enamorado y los rumores dicen que únicamente juega con las mujeres para pasar noches de placer. Todo eso se dice de él y en una parte las habladurías son ciertas, pero en esta ocasión él se sintió vulnerable ante esa hermosa desconocida, todo con ella era diferente. Se separó de ella repitiéndole casi sin aliento - ¿En serio, estás segura?.-Ella nada más asintió dándole el permiso a mattia de proseguir. Mattia la tomo por su cintura acercándole aún más, volvió a besar sus labios, tomándolos como nunca antes, con pasión, deseo y nerviosismo. Él no sabía describir lo que esa mujer le provocaba, pero no iba a parar, esa mujer lo hacía sentir jodidamente bien deseaba que ese momento nunca terminara. La tomo de sus piernas para alzarla en brazos, sophie rodeo su torso con sus piernas y un solo instante basto para que se sintieran conectados. - Eres una hermosa casualidad, una que quisiera tener siempre. Con estas palabras, se dirigieron a la recámara. mattia la dejo caer suavemente sobre la cama con cuidado de no lastimar su pie. Sin perder el tiempo, unieron nuevamente sus labios, él la besaba con tan intensidad, ella correspondía de una manera necesitada. Correspondía a sus besos como si conociera esos labios de toda la vida, él se separó lentamente viendo esos hermosos ojos y con una sonrriza seductora, fue quitando poco a poco su entallado vestido dejando al descubierto ese impresionante y curvilíneo cuerpo, la mujer tenía unas curvas hermosas, sus delicados pechos respingados que solamente los cubrían pequeñas pezoneras. mattia se las retiro suavemente sin perder el encanto de esa noche, lentamente empezó a acariciar su ceno con sus labios y con la mano derecha acariciaba suavemente su entre pierna. Fue bajando lentamente besando su abdomen y Al llegar a la parte baja de su intimidad, beso delicadamente sobre sus bragas color blanco. Ella al sentir el contacto arqueo su espalda no podía más esa tortura, anhelaba sentirlo, deseaba que él se adueñara completamente de su cuerpo. Pero él no lo haría no, sin que ella se lo pidiera antes. Quería excitarla un poco más, él hizo aún lado sus bragas, aún seguía en su punto sensible, se lo hacía con delicadeza, pero a la vez la hacía gemir de placer ella arqueaba su espalda cada vez se sentía más mojada hasta que no pudo resistir más esa sensación, deseaba tenerlo dentro de ella, hasta el punto de suplicante. - ¡Por favor hazlo, ya no puedo más! Hazme sentir tuya. - Dijo sophie exaltada y excitada. Él con una hermosa sonrriza se acercó a su rostro susurrándole a los labios. -Tus deseos son órdenes, esta será tu mejor experiencia te lo aseguro. - susurro seguro de sí mismo. Tomo su cintura fuertemente y sin pensarlo más lo hizo, ella soltó un pequeño, pero leve grito de placer. - j***r, ah!. - El paso de embestirla suave a más rápido Acelerando su pulso, pero siempre manteniendo el delicado tacto porque ella era alguien a quien no lastimaría con movimientos bruscos. sophie lo excitaba demasiado, pero su piel era tan delicada a sus ojos que no quería lastimarla Ella con una sonrriza pícara le dijo casi sin aliento. - Es mi turno de tomar el control… - Mattia quedo sin saber que responder, ella se dio vuelta quedando sobre él, y empezó moviendo sus caderas haciendo unos movimientos de menos a más intensos, Sus miradas estaban entrelazadas en sí mismos. Para los dos en ese momento no existía nadie, solo ellos dos. Ella gemía de placer él no podía disimular el placer que esos movimientos de cadera provocaban en él, su placer era demasiado. Esa pequeña mujer de escultural cuerpo había tomado el control de esa noche movía sus caderas encima de el de una manera impresionante y después de unos minutos y tanto placer. - No puedo más.- Dijo él. Ella con una pequeña sonrriza apresuro sus movimientos fuertes, pero sutil, los dos llegaron al clímax al mismo tiempo. Después de unos segundos se separaron para acomodarse en la cama, él la tomo por la cintura acercándola a él y en un pequeño susurro le dijo. - Eres mía. - y así los 2 se quedaron dormidos.
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