Ese día transcurrió casi normal, el término la junta se dejaron claros. El presidente explicó todo al pie de la letra y todos los socios decidieron seguir en la empresa. Se llegó la hora de salir del trabajo y estuve todo el día rogando a dios para no encontrármelo y en efecto así fue. Ese día fue una total tortura para mí. Tenerlo tan cerca y tratar de controlarme era tan difícil. Yo solo quería escapar para no volverlo a ver, si por mí fuera renunciaría ahí mismo, pero desgraciadamente no tengo las posibilidades porque mis deudas no se pagan solas. Me encuentro en mi casa y estoy revisando mis r************* cuando de repente me cae un w******p de un número desconocido. - Hola. - ¿Hola, quien Eres?. - Respondo el mensaje, puesto que no sé de quién se trata y muy pocas personas ti

