✦Capítulo 19: Pequeños riesgos

1986 Words
Se encontraba volviendo a su casa ahora. Apesar de que su padre contaba con dos autos jamás le quiso seder uno a Seongki, el menor además no contaba con una licencia aún por lo que, se manejaba en autobuses o taxis. Pese que tuviera dinero gracias a su padre, lo cierto es que poco le importaba por qué medio viajar. Luego de un viaje un poco largo de poco menos de una hora volvía de nuevo a la ciudad en la que creció y presenció sus más amargos momentos en su vida. Entró a su casa y su estómago ya daba señales de que debería ingerir algún alimento, no obstante, Seong, como era lo usual ignoró su hambre y subió hacia su habitación. Había pasado años teniendo una alimentación fatal, debido a que carecía de apetito. Le costaba inmensamente comer en aquella casa que sólo le producia nauséas y malos sentimientos. Al vivir repleto de ansiedad sumada a lo que constantemente vivía ignoraba sus necesidades hasta que su cuerpo dejaba de funcionar adecuadamente y se veía forzado a hacer algo al respecto. No tenía ni un poco de interés por sí mismo y tampoco tuvo a alguien que supiera por lo que pasaba a diario jamás. Luego de la muerte de su madre quedó completamente sólo enfrentando al cínico que era su padre. Se recostó en la cama con una expresión completamente neutra pero se podía notar que estaba agotado de cada cosa que había tenido que enfrentar. Estaba muy delgado, sus ojeras eran muy notorias y si bien, su piel siempre fue blanca como la nieve ahora estaba preocupantemente pálido. Incluso él, al verse al espejo, en el fondo se sorprendía de lo mucho que había soportado. Dejó el tiempo pasar, dejándose llevar por éste y a su vez, por inumerables pensamientos en su cabeza que cambiaban de un lugar a otro sin ningún control, la mayoría centrados en una misma situación; tener que enfrentar a su padre por primera vez en mucho tiempo, darle la cara por cuenta propia y asumiendo los riesgos que eso llevaba. Todo por conseguir lo que quería. ... Un hombre canoso y con una presencia que lograba tensar a cualquiera se bajaba de un auto n***o con vidrios polarizados y lujuso, acomodando su vestimenta se dirigía a la puerta de su casa con la misma amargura de todos los días, aunque no había pasado la gran cosa en su trabajo pues, se había vuelto monótono hacía mucho tiempo atrás. Su mentalidad jamás cambió, aunque siquiera estaba pagando por sus crímenes como merecía, nunca estaba satisfecho o feliz con la vida. Desconocía tales sentimientos. Busca las llaves de la puerta principal y al entrar cierra con una gran fuerza y como si hubiera tenido un día pésimo, lo cual fue así ya que, él mismo se encargaba de volver todo un calvario por su cuenta. Por otro lado, Seongki, quien estaba lejos en su habitación fue capaz de escuchar el portazo y diferente de antes, al escuchar ese sonido, ya no tenía miedo, simplemente sentía su cuerpo arder nuevamente pero esta vez se añadían sentimientos diferentes. «Tengo que actuar cuanto antes para terminar con toda esta mierda de una vez», se dijo a sí mismo mientras se levantaba de la cama tras un largo rato de reflexión pero sin llegar a conseguir la calma. Esperó unos cuantos minutos, asegurándose de que su padre no iba a buscarlo para lo mismo de siempre y al comprobarlo salió de la habitación, bajando las escaleras y dirigiéndose hacia la cocina. Sabía que al volver, si no llegaba con algún ataque de ira, sólo se disponía a hacerse un café en silencio y lo bebía observando la ventana. Al ver que era uno de esos pocos días que se encontraba "calmado" Seongki creyó que topó con suerte, no porque le importara lo que le hiciera a este punto, si no porque deseaba que el hombre canoso aceptara su propuesta tan repentina de acompañarlo al trabajo. Suspiró y sin más, decidió dirigirse a él. No tenía otra opción. —Lee —lo nombró, recostado al marco de la puerta, pretendiendo estar tranquilo. —Tanto desprecio me tienes para siquiera llamarme 'padre' —respondió de forma tosca fingiendo estar ofendido. Seguía dándole la espalda mientras veía la ventana, observando como pequeñas gotas de lluvia caían en ella. Estaba empezando a llover. —¿Quieres que te llame 'padre' después de toda la porquería que me has hecho? —contestó Seongki igual de tosco, sin dejar de mirarlo. Ni él mismo supo cómo avanzó tanto en este tiempo que, incluso era capaz de enfrentarse a su peor pesadilla sin siquiera salir corriendo al primer rincón que encontrara y temblar del miedo por las consecuencias que se venían. Ya no era así. Pese a eso jamás se atrevió a levantarle la mano. Era casi de su tamaño pero aún estaba en desventaja, su padre seguía siendo el inspector jefe de la polícia, no podía lidiar contra ese hecho y la experiencia que tenía el hombre canoso en combate. —No quiero que vuelvas a echarme en cara otra mierda más de nuevo o van a haber graves consecuencias para ti...Y no quiero verte suplicando que me detenga —amenazó Lee dejando la taza de café la mesa de la cocina. El hombre se volteó despacio, ahora acercándose al pálido. Ya sabía lo que su padre estaba haciendo, quería intimidarlo nuevamente, quería provocarle miedo aún sabiendo que tal cosa ya no existía en Seongki, él seguía insistiendo en hacerle más daño. Sin embargo, ya no podía hacer más de todo lo que le había hecho pues, su hijo, estaba completamente destrozado no sólo fisícamente –que era lo de menos– si no también mentalmente gracias a él. Tras la cercanía el menor no actuó de ninguna forma, simplemente se limitó a verle la cara, trasmitiéndole inevitablemente todo el odio que tenía acumulado. Se imaginaba lo que estaba por venir pero ya no le podía importar menos. Apesar de que el hombre anteriormente sólo lo amenazará ahora parecía a punto de hacerlo pagar por la forma en la que habló. Un sonido resonó en el lugar. Le había dado un fuerte golpe pero...Extrañamente se detuvo ahí. Seongki sólo bajó la cabeza, sintiendo su estómago doler pero no hizo mayor movimiento. No entendía porque no seguía. Sus pensamientos compulsivos nuevamente hacían de las suyas diciéndole algo que –ahora– la mayoría del tiempo aparecía en su cabeza; ahora podía pelear contra él. Se negó continuas veces, volviendo a la realidad, entendiendo quien era su padre pero en el medio surgió una idea espontánea más clara que cualquier cosa que había pensando antes. «No puedo hacer nada ahora. Si quiero pelear contra él tengo que alcanzar su nivel...Lo haré entrenando», fue lo que pensó en el momentro, mientras mantenía la cabeza baja hasta que una ronca voz habló. —Vuelve a reclamarme algo —amenazó otra vez. —¿Qué quieres, Seongki? —ahora le preguntó el hombre canoso en un tono lleno de desprecio y con eso, dió un pasó más, procurando quedar más cerca de él. Aún intentaba provocarle temor. —Quería saber si puedo ir a una redada contigo —respondió, ignorando por completo lo sucedido. Pese que pudo habérselo dicho de una forma más grosera y las ganas no faltaban, optó por sonar lo más amable posible. Tenía que intentarlo cuanto podía. —Qué interés tan repentino —expresó. —¿Qué tipo de redada? —preguntó Lee, cambiando de actitud repentinante. Ahora estaba interesado en lo que Seongki decía Su hijo jamás mostró interés en su trabajo, al contrario, lo odiaba, por lo que encontró extraño lo que su hijo le pidió. —Redada de narcotráfico específicamente...Sabes que tengo interés por la química —respondió el pálido sin abrirse mucho a dar detalles y eso sólo hizo que su padre se confundiera más. —¿Qué tiene que ver esa mierda con una operación policial, Seongki? —le cuestionó el mayor. —No creo que quieras que te explique de química ahora mismo —Seong respondió aún sabiendo que lo que pedía no tenía absoluta relación con la química y que su padre tal vez no le creería. El pálido no expresaba ni la cuarta parte de lo que pasara en su cabeza, siempre fue así, creció de esa forma, así que por dentro se encontraba intrigado por el momento relativamente bueno que estaba teniendo con su padre. No imaginó jamás que no estaría golpeándolo bruscamente luego de abrir la boca, nunca había tenido una conversación con él medianamente decente y sin agresiones de por medio. —No, imbécil —escupió el mayor. Una respuesta que captó la atención de Seongki, ya que el hombre pareció no cuestionarse más los motivos. —Mañana con suerte, atrapemos a unos sujetos que estimamos que estén en la misma ubicación que los anteriores cerca de Deomwo...Pensaré si llevarte o no, no quiero un estorbo al lado mío. Cuánta sinceridad. —No molestaré, no te preocupes —avisó Seong. Aunque no era un 'sí' provocó que se sintiera un poco aliviado. —Yo decido si molestas o no —musitó Lee para volver a darle la espalda e ir a tomar su café. Algo sorprendido por como ocurrió el momento que creyó, sería difícil de manejar aprovechó el buen momento de su padre –que ocurría 1 sóla vez en un millón–, no dejó la cocina y preguntó, acelerando lo que Kwang le pidió que hiciera. —¿Sueles asistir a muchas redadas? Estaba actuando con precipitación pero no dejaría de ser cauteloso. Así su trabajo sería menos, en consecuencia tendría que esperar menos. —Estás siendo muy molesto —respondió. Siquiera le dirigía la palabra, claro que estaba siéndolo. —Cuando la ocasión se presenta pero últimamente hay bastantes —Lee decidió responderle. —Interesante...¿Cuándo fue la última vez? Estaba jugándosela bastante, probando la paciencia de su padre como si no conociera del enfermo que se trataba. —Yo no asistí pero me comunicaron que ayer encontraron un camión de droga, no atraparon a los que la transportaban —respondió y la tensión estaba volviendo, se podía notar en la forma que golpeó la taza de café contra la mesa. —No más preguntas, vete Seongki decidió dejar de tentar a su suerte, devolviendo su atención a su teléfono aún grabando la conversación en su bolsillo derecho y sin decir una palabra más se retiró del lugar, volviendo a su habitación y revisando la grabación. Muchas cosas no le agradaban y la que menos lo hacía era el hecho de exponer su miserable vida de esa forma pues, se pudo oír el momento en el que hubo una pequeña pelea e incluso cuando su padre lo golpeó. La tensión se notó en toda la grabación pero no era muy importante. Para él y sus grandes problemas de confianza –que en este caso estaban justificados ya que, no conocía en lo absoluto a ese hombre– fue mejor cortar las partes que no quería que Kwang escuchara. Tardó tan sólo unos minutos en hacerlo y aunque pensó que el contrario podría darse cuenta de lo que había hecho no le dió muchas vueltas. Nadie debía conocer su vida ni quién era él. Toda la tarde y noche transcurrió con más normalidad de lo usual debido a que, cuando su cuerpo no aguantó más sin hidratarse y recibir alimentos y se vió obligado a salir de su habitación, se encontró en una completa soledad. Su padre se había ido nuevamente. Un tal vez insignificante miedo invadió el cuerpo de Seongki sin un motivo claro mientras estaba de pie en la cocina. Quería seguir con todo esto pero, si no salía como él lo planeaba todo acabaría con su vida –ésta vez– por completo.
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