✦Capítulo 18: Una prueba

1961 Words
En una vida amarga y cruel como esta jamás tuve muchas opciones, estaba escaso de estas pero mi capacidad luego de tanto tiempo salió a la luz y me hizo aguantar cada dolorosa adversidad y de alguna forma he salido poco a poco de esta desgracia pero, ¿a qué costo? Lo cierto es que no me quedaré mucho tiempo reflexionando sobre ello en búsqueda de una respuesta que me haga animarme aunque sea minímamente. Ya no soy la misma persona que fuí en aquellos momentos y aunque en todo este tiempo no haya hecho nada al respecto dándolo a saber, lo cierto es que, las consecuencias que yo mismo crearé para una persona que jamás las ha tenido, empezarán en este momento. Luego de tanto tiempo rebusco en mi mismo por más fuerzas para continuar y no tardo demasiado en encontrarlas pues, al soportarlo todo, la fuerza está en mí ahora y tras una larga organización la utilizo para lo mejor que podría pasarle a mi vida. No es que quiera verla mejor o mucho menos conocer la felicidad, algo como eso jamás será alcanzado por mí. Es un hecho gigantesco que ahora no me esfuerzo por cambiar. Doy el primer paso simplemente porque no cabe alguna posibilidad de que logre aguantar todo el rencor y la ira que amena en mí. Lo que antes era doloroso para mí ahora era un simple cosquilleo en todo mi cuerpo, lo que realmente está acabando conmigo es el odio que guardo en mi ser; me amarga y me destroza por dentro como si fuera un letal veneno. El verdadero dolor ahora me conoce y es fiel a mí cada vez que inhalo este oxígeno que jamás pedí. Puede que las consecuencias a mis actos no sean como he estado esperando y como lo he planeado, no obstante, estoy dispuesto a tomar cualquier riesgo que lleve mi deseo adelante hasta cumplirlo. No tengo algún miedo. Todos y cada uno de ellos han muerto con el tiempo, por lo que, lo que vaya a suceder después de eso no me atormenta demasiado, cualquier cosa sería mejor que todo lo que he vivido. Teniendo en cuenta todo aquello, me dispongo incluso con algo de emoción en la búsqueda de saciar todo mi odio y arder en llamas hasta ver su último aliento ser robado por mí. Ansio, desde hace tanto tiempo acabar con la vida de mi padre, Min Lee y, aunque me cueste muy caro, lo conseguiré. Lo mataré de la forma más dolorosa en la que alguien puede morir. ... —Espérame un segundo. Termino con este correo y hablamos adecuadamente. —le dice el hombre casi 10 años mayor que él y posa su mirada en la computadora nuevamente, dejando a Seongki esperando en silencio y sin quitar su mirada de encima de él. Cuando Jiwoon habló de su hermano creó una idea inmediata de él. Al ser un narcotraficante muy temido y respetado por mucha gente en la zona, creyó que se trataba de alguien con el estereotipo de criminal; un aspecto rudo, lleno de tatuajes, rebelde y muy mal hablado, algo que sin duda no le agradaría demasiado pero, cuando entró a su cuarto y posó su atención en lo ordenado y ordinario que era éste, incluso pareciendo una clase de oficina, sumado a la apariencia del clamado Lee Kwang, a quien observó con cuidado por un momento, notando que su apariencia lo hacía parecer un hombre común y corriente con un lenguaje algo formal y digiéndose a él con respeto en todo momento, supo que tal vez no había estado dentro de ese tipo de mundo por mucho tiempo aún, o bien, había visto muchas películas. —Listo, he terminado —habla luego de un rato haciendo que Seong salga de sus pensamientos inmediatamente —Dice que quiere encontrar al mejor sicario, pero ¿A qué se refiere exactamente con eso? —Verá...Necesito que me ayude a contactar a el mejor de Daegu, por favor, sé que usted podría conocerlo por su trabajo —le pide Seong y Kwang lo observa con una ceja levantada, colocando sus codos en la silla y uniendo sus manos. —Lo he visto mucho con mi hermano pero no creerá que soy igual de imbécil que él. Sé que es capaz de juntarse con gente que ni conoce, por eso, de todas maneras necesito su nombre y saber quién es...Parece jóven Seongki dudó por un momento y en lo primero que creyó era que iba a amenazarlo con jamás volver por ese lugar tras saber que era el hijo de un inspector, aún así, decidió no pensar en obviedades y continuó No perdería nada tampoco o...Tal vez su vida. —Nací en aquí en Daegu, en Taejeon‐dong y tengo 18 años, mi nombre es Min Se...—el movimiento veloz del contrario seguido por el seguro de un arma, la cual ya apuntaba hacía el sin ningún tipo de vacilación, lo hacieron detenerse. Estaba muerto, eso era lo que la situación daba a entender, pero él no se movió aunque Kwang no le dijera nada luego de presentarse. Tampoco pensó que iba a morir en ningún momento pues, no era lo que estaba en sus planes. —Un Min a 30 minutos de las oficinas centrales de la polícia en Daegu...¿De casualidad no tendrás algo que ver con los Min que yo en mente?, me huele a mierda esto y si no abres la boca y me das una explicación ahora mismo te vuelo los cesos ya mismo —expresa Kwang con agresividad. Todo lo contrario a lo que su cuerpo y expresiones decían ya que seguía recostado en la silla con tranquilidad. —Para que se tranquilice diré todo de una vez... —Seongki intenta hablar con un tono lleno de calma pero por dentro estaba furioso por el acto del contrario, pese que era más que comprensible. —Mi padre es Min Lee... —El inspector —lo interrumpe en seco. —Con eso haces el trabajo de salvarte aún más complicado —Kwang se levanta lentamente de la silla, acercándose al pálido para apuntarle con el arma –ahora– cerca de su cara. —Sí, el inspector...Pero no vengo por ordenes de él. Yo no trabajo para la polícia, de lo contrario, hace un año y medio atrás ya habría hecho algo contra ustedes y no fue así. Apuesto a que no se han acercado polícias a esta zona durante todo este tiempo porque he venido seguido —responde Seongii intentando hacer válidas sus palabras para el sujeto en frente aún apuntándolo en la cabeza. Debía mantener la calma. Si intentaba hacer alguna locura todo lo que había planeado se iría a la mierda en cuestión de segundos tan sólo en el comienzo de todo y lo que menos quería eso, así que, simplemente lo dejó a manos del destino y a criterio de Kwang. —Veamos —dice el mayor y se detiene para pensar unos segundos en qué decir. —¿Tienes alguna prueba ahora mismo de que realmente no vienes con otras intenciones? —estaba intentando ceder y lo cierto es que para ser Lee Kwang, había soportado mucho tiempo sin jalar el gatillo. Encontraba algo especial en el contrario, no sabía el qué. Gracias a eso no había decidido si matarlo o no. —Siéndole sincero ahora mismo no cuento con nada más que mis palabras —responde sincero —Si hay alguna manera de probarte la verdad ten por seguro que si está dentro de mis posibilidades, –claro, tengo tan sólo 18 años– haré lo que sea que pidas. Al decir aquello el contrario lo observó en silencio sin siquiera bajar un centímetro su arma y sin cambiar el semblante algo molesto que tenía. Sin embargo tras una espera que se estaba haciendo infinita para Min, el hombre increíblemente cedió, bajando el arma. Más allá de que el muchacho le pareciera alguien interesante y claramente con una personalidad y manera de actuar diferente a la gente de su edad, consideró que sus palabras hablaban con la verdad pero, sólo por ese momento ya que, apesar de tener razón pues, no había hecho algo contra ellos y el negocio durante todo este tiempo y encima consumir de ello, tenía que comprobar más a profundidad que se trataba de alguien que no estaba ligado a la polícia. Al menos no a propósito. —Ven, siéntate —le dice Kwang mientras guarda el arma en un cajón y señala una silla cerca de una mesa pequeña. Seongki asiente. «Ahora pensándolo...¿En qué jodido momento sacó el arma?, siquiera pestañeé» piensó Seongki. Estaba algo asombrado. —Es curioso como dejaste de tratarme con respeto y ustedearme apenas dije el apellido "Min"—habla repentinamente y el contrario sólo responde con una expresión llena de seriedad. Lo había notado incluso mientras estaba siendo apuntado. Había tenido suerte, esa era la realidad pero, ahora aquella suerte tenía fecha de caducidad, pues tenía que probar que lo que decía no se trataba de una mentira. —El día de ayer la polícia anduvo tras cuatro de mis hombres, ellos lograron salir de eso pero no con la mercancía que transportaban, tuvieron que dejar el segundo camión en el que iban, para así no separarse y provocar que atraparan a alguno de ellos...Esos imbéciles dejaron atrás la mercancía que justamente iba en el segundo camión y quedó a manos de la polícia. Por su ubicación podría estar cerca y aquí es donde entras tú —señala al contrario—Probarás que no trabajas para ellos mediante un audio en el cual le pides a tu padre acompañarlo a una redada y harás lo posible por sacarle información luego de eso. Quiero saber dónde está mi droga Luego de las indicaciones que le dió Seongki no respondió. Se encontraba en problemas ahora. La relación con su padre era una completa mierda y siquiera podía verlo a la cara sin sentir que algo se prendía fuego dentro de él gracias a su ira acumulada. Sin duda alguna sería un trabajo muy complicado para ser sólo el primero. —Comprendo todo a la perfección pero y-yo...—pausó, intentando tomar algo de aire pues lo que diría no era de su agrado contárselo a nadie. —Bueno...Yo no tengo una relación nada buena con mi padre, no sé si ceda pero haré lo posible. Ese hijo de puta maniático no confía ni en mí —suelta con un desprecio que hasta Kwang pudo sentir desde la otra silla. Si en el momento que tocó la puerta notó su mirada inexpresiva y muerta ahora se había avivado y no positivamente, sus ojos estaban llenos de odio. —Vaya, parece que lo odias un poco...En fin, no es mi problema, Min, si quieres avanzar conmigo tienes trabajo que hacer —le responde secamente. —Cuando hagas lo que te pedí y al menos lo intentes creeré en ti, no al 100% pero será suficiente para que pueda ayudarte —Si eso hará que encuentre a quien necesito estoy dispuesto a hacerlo. Se lo pediré apenas regrese de su trabajo de mierda —soltó. Él también había dejado la formalidad de lado. —Sólo por algo de curiosidad. No me interesa que quieras contratar a un sicario aunque seas tan pequeño pero, ¿porqué al mejor que haya? —le cuestionó Kwang levantándose de la silla, dando a entender que él también debería hacerlo pues la charla estaba llegando a su fin. —No sé si sea necesario darte este detalle pero, espero contactar con la persona que tenga más experiencia y además, resalte su profesionalismo del resto...Los fines son personales.
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