Capítulo12:Reunión.

1031 Words
Me levante temprano, ordene mis cosas, preparándome para la visita inminente, incluso me escabullí en la cocina, decidida a preparar unos aperitivos para Camile y para mí. Relajadamente termine colocando todo en una bandeja, en realidad fueron dos bandejas, no estaba segura de ser capaz con toda la comida, pero realmente lo que no pudiéramos terminar lo guardaría para más tarde. De nuevo en mi habitación, acomode en una mesita la comida y en mi escritorio los apuntes de las tareas. Alguien toco mi puerta distrayéndome por un momento, permitiendo que pasaran, pude oler una colonia de caballero, pero algo más, a pinos, como las hojas del bosque. Al voltear mi mirada, me encontré con Marcus, una camisa manga larga, unos pantalones de vestir y unos zapatos oscuros, tan reluciente, a juzgar por su cabello húmedo, debía acabarse de bañar. - Buenos días, querida Scarlett – saludo con una sonrisa brillante – No quería interrumpirte, pero debo informarte que alguien pregunta por ti, creo que dijo llamarse Camile – comentó mientras husmeaba entre la comida, sosteniendo entre sus dedos índice y pulgar una uva. - ¿La dejaron pasar? – pregunté cruzando mis brazos. - Por supuesto – respondió, luego se llevo la uva a los labios, masticándola suavemente- Yo mismo la deje pasar, tienes suerte de que tus padres hayan salido. Ellos no la hubieran aceptado. - Claro, porque estoy castigada – bufe aburrida. - No te preocupes, no le diré a nadie que rompiste un poco las reglas de tu castigo. Y me aseguraré de que sea un secreto – dijo quitándole importancia al asunto. Al intentar agarrar una galleta, tumbo un vaso de vidrio, que por suerte no tenía jugo ni agua, pero al estrellarse con el piso, se hizo añicos. Observé como Marcus intento recoger los pedazos con sus manos, iba a pedirle que se detuviera hasta que escuche su quejido, se había cortado con un trozo de vidrio. - Marcus, quédate quieto- regañe, agarrando su mano lastimada – Espérame aquí – corrí hacia el baño, no tarde mucho en ubicar lo que necesitaba. - Estoy bien Scarlett… Lo interrumpí. - Silencio – ordené, con una pinza iba a remover un pedazo de vidrio que se le había incrustado en el dedo, pero al limpiar alrededor con una mopa de algodón remojada en alcohol, me quedé en silencio. El vidrio no estaba enterrado en su piel, estaba sobre ella. Y su dedo estaba intacto, como si nunca se hubiera herido. El problema es que, si le había limpiado sangre, y que debía ser suya. Incluso había podido oler la sangre, metálica pero dulce. De él. - Marcus, tu herida no está- susurré sorprendida. Él me retiro la mano con brusquedad. - Debo irme Scarlett, le diré a tu amiga que suba – dijo con seriedad, para luego retirarse con rapidez. Me quede en silencio y pensativa. Desechando los algodones con sangre, me senté en la cama a esperar por Camile, miré mis manos, encontrando en una de ellas, una mancha de la sangre de Marcus. No se que me instigo a llevarme la palma a la boca y probarla, aunque casi se había secado, pude distinguir su sabor. Luego, al darme cuenta de mi extraño comportamiento. Volví a ir al baño, lavé mis manos con agua y jabón. Suspiré, preparándome una sonrisa falsa. Me obligue a creer, que todo estaría bien, que todo era normal. Y que yo también lo era. No puedo negar, que disfrute la compañía de Camile, hacer tareas mientras degustábamos de la comida me ayudo a relajarme. Y cuando, me pidió que le enseñara la mansión accedí, ni siquiera había sido capaz de recorrerla completamente, era demasiado grande. Así que solo le enseñe lo primordial, la cocina, el comedor, la sala y la biblioteca. Lo mismo que me paso a mí al llegar, le ocurrió a ella, se sorprendió por la belleza de mi hogar. Al llegar a la biblioteca, el último sitio que me faltaba por enseñarle, ella empezó a mirar los cuadros, la primera vez que vine, no me había detenido a verlos, ahora a su lado, me permití detallar cada cosa. - Scarlett, esta mansión debe tener una historia interesante, desde los fundadores hasta el diseño especifico de su arquitectura – comentó, señalando los cuadros. - Sí, tienes razón. – concordé con ella, el ultimo cuadro no se podía ver bien, porque el bombillo de la lampara se había dañado. - Espera y enciendo la luz de mi teléfono – ofreció Camille, sacando de su bolsillo su teléfono rosa y luego activando la lampara, el rayo de luz, ilumino el cuadro- ¡Que bonito es! – halago. Me quede en silencio, porque arriba del cuadro con un letrero dorado y grabado en tinta, sobresalían los dos nombres. Atticus y Eleane. - Son los primeros fundadores Scarlett, todos ellos son tus ancestros – dijo contenta - ¡Qué extraño que solo tengan tres pinturas! Faltan mas personas-objeto pensativa. No, no faltan más personas. La segunda pareja tenía los nombres de Jasón y Cara. Y el tercer cuadro, solo ilustraba una persona, llamada Robert, su atuendo era viejo, típica de unas décadas atrás. En ese momento entendí muchas cosas, ahí retratado como un hombre joven, estaba mi padre, sus ojos azules, su cabello oscuro y el bastón que sostenía con fuerza su mano derecha. Mi padre había vivido muchos años y la única manera posible, es que él sea el hombre lobo. Ahora estaba más viejo, pero lo había escuchado hablar con Marcus de rejuvenecerse ¿Era posible? Sabía que tenían pociones curativas, pero eso descartaría la inmortalidad. ¿Era genético? Yo era podría ser una mujer lobo. Agarré a Camille del brazo, no quería que detallara el ultimo cuadro. Ella me miro extrañada. - Camille deberíamos terminar la tarea, ya nos hemos distraído mucho – dije obligándola casi a caminar. - Tienes razón Scarlett, gracias por enseñarme tu casa, esta preciosa – halago con una sonrisa feliz, me reí contenta con su comentario, en realidad fingí lo mejor que pude. Porque mi mente estaba hecha un revoltijo de suposiciones, debía terminar el libro lo antes posible. Necesitaba desesperadamente una segunda confirmación.
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