Me toma por el mentón y nuestro beso se convierte más apasionado a comparación de hace unos momentos, ahora no se está conteniendo, nuestras respiraciones son pesadas, toco todo su cuerpo y no puedo evitar excitarme siento la humedad entre mis muslos, mi mano la dirijo hacia su entrepierna tocando suavemente su m*****o siento su aliento caliente en mi rostro. -Acuéstate y abre las piernas para mí por favor. Me cuesta obedecerlo, por un instante surgen dudas y miedo, pero alejo esos pensamientos de mi mente, Tomas no es igual a él así que hago lo que me indica, me recuesto en el borde de la cama y levanto mis rodillas hasta que mis talones están más cerca de mis glúteos, Tomas se acerca poco a poco, cuando creo que ingresara dentro de mí me sorprende totalmente cuando él se agacha sobre

