Después de un tiempo una chica del servicio tocó la puerta del baño -Señorita hemos venido para ayudarla a peinarse y maquillarse-mencionó -Entendido, saldré enseguida- eso significaba que Robert ya no estaba allí o si lo estaba no estaríamos solos, agradecí por ello. Salí envuelta en una bata de baño, noté que no estaba, me dirigí al vestidor, cogí la ropa que usaría, elegí el vestido más revelador que pude encontrar, era rojo brillante, con una gran rajada en la pierna izquierda, entallado al cuerpo y con pequeños tirantes que acompañaban a un cuello halter, una hermosa pedrería decoraba el pecho, la tela era fina y caía por sí misma. Me maquilaron con tonos neutros los ojos y coloqué un labial rojo, mi cabello lo peinaron suelto con ondas en las puntas, lucía muchísimo pues era de gra

