En vista de que no podríamos salir de casa, fui a la cocina y comencé a preparar el desayuno, me preocupaba la idea de tener que estar allí con Robert obligadamente sabiendo que él solo quería salir huyendo de ahí y olvidar, pero también me preocupaba el hecho de no poder ir por la pastilla y que termináramos en peores e inesperadas circunstancias, creo que soy muy joven para ser madre y menos del hijo de un monarca, mi proyecto de niños con cáncer sería complicado y los niveles de estrés y cansancio que se manejan no serían idóneos para alguien en espera -Necesito esas pastillas, puedes pedir a alguien que las traiga-hablé. Robert estaba sentado en la barra de la cocina, sumergido en su teléfono. Me miró con desagrado -Las haré traer a tiempo, ahora mismo el jefe de seguridad real está

