Pensativa me adentré en los jardines, ahora con la prensa encima sería difícil que pudiera ligar con alguien libremente, para ellos era la novia del príncipe, ese príncipe imbécil me estaba arruinando las pocas posibilidades que tenía. Un brazo fuerte me jaló por detrás y me acorraló contra la pared, era suave, las enredaderas eran frondosas y no se percibía lo duro del muro -¿Qué intentabas con Dimitri?- refunfuñó- ¿A caso estás loca? ¿Pretendes que descubra que todo es una mentira? ¿Quieres acostarte con el enemigo? -Aquí el único enemigo eres tú y ya me he acostado contigo- grité sin darme cuenta Tapó mi boca tratando de evitar que gritara más, miró a los alrededores para asegurarse que nadie escuchara, estaba tan cerca de mí que ese pequeño acto hacia danzar mis hormonas, sus dedos

