Los días pasaron, Robert y yo trabajamos desde el palacio, nuestras conversaciones eran sobre ello y no volvimos a tener encuentros cercanos, yo era cada vez más parecida a él, fría y distante, había tenido un buen maestro creo, los chismes habían cesado después de casi quince días, así que ya podríamos salir a inaugurar el laboratorio, se haría una pequeña recepción y acudiríamos siendo la pareja perfecta, que estupidez, éramos lo más lejano a ello. Elegí un vestido azul rey con encaje en los hombros y la parte baja, muy sencillo y elegante, dejé mi cabello suelto y lacio, coloqué unos pequeños pasadores platas en él, zapatillas a juego y un maquillaje oscuro que resaltaba mis ojos estupendamente. Robert apenas y me miró, cuando había gente cerca fingía reír conmigo. Dimitri llegó y me c

