Aquella mujer se desvaneció rápidamente sin dejar ningún rastro. Los dos estaban aterrados por lo que había sucedido, no tenía sentido lo que estaba sucediendo en ese momento. Entendieron que la cabaña estaba habitada por espíritus y que solo los estaban asustando, era lo que pensaba Magnus mientras le tenía la mano agarrada a Kris. El rubio observó un momento como lo sostenía era un agarre fuerte y temeroso, quería bromear sobre aquello pero se limitó porque era un momento serio y no quería arruinar las cosas con sus bromas pesadas.
—Será que puedes devolverme mi mano—inquirió Kris a Magnus.
—Cielos, perdóname. No fui yo, fue un impulso de mi cuerpo—le respondió nervioso.
—Magnus está bien. No me molestó eso, eres humano y es normal que sientas miedo por lo desconocido—comunicó Kris de manera tranquila.
Las mejillas de Magnus eran tomates muy rojos. No encontraba donde esconder su rostro, realmente Kris nunca le conoció una pareja a su amigo. En ese aspecto él era muy cerrado y callado, casi nunca le gustaba hablar de eso, siempre le cambiaba el tema para evadir su pregunta. Aunque era un poco sorprendente verlo frágil y vulnerable por algo desconocido para él, siempre demostraba ser fuerte y maduro pero aquella noche todo fue completamente diferente para los dos. Preocupados por lo que había sucedido anteriormente, comenzaron a buscar si había algo que les diera una explicación.
Magnus le comunica a Kris que posiblemente haya información en la biblioteca. Se dirigieron hasta allá, esta vez lucía más oscura e intrigante por suerte el encendedor de la luz estaba cerca logrando iluminar todo el lugar rápidamente. Registraron la mesa que estaba adornando el lugar, abrieron las gavetas pero estas estaban vacías como si nunca le ingresaron nada adentro. Husmearon entre los libros más antiguos hasta encontrar un álbum de fotos, donde estaban personas que al parecer fueron los dueños legales de la cabaña. Se quedaron observando cada una de las fotos que había en este, hasta descubrir la chica que había aparecido en la sala estaba en la foto tenía el mismo vestido. Solo que aquí se podía apreciar lo limpio que estaba, mirar su foto les causaba ansiedad debido a que su rostro estaba completamente distorsionado y destruido por la muerte.
—Tiene que ser ella, sus características son iguales a la chica que vimos—indicó Kris.
Magnus solo estaba en silencio cada una de las imágenes y le pareció extraño que ninguna de estas tuvieran al menos una muestra de felicidad. Todos las personas presentes mostraban una faceta triste y apagada, era como si estuvieran obligados a estar allí. Cerró el libro de fotos repentinamente, ya no soportaba ver las fotos aquello provocó cierta intriga en el rubio pero solo se quedó en silencio y decidieron salir de la biblioteca ya que el ambiente se estaba haciendo tenso e incómodo para los dos.
Intentaban olvidar todo lo sucedido, solo querían divertirse un poco por eso buscaron la botella de vino para al menos relajarse un poco de tan desagradable momento que vivieron. Mientras Kris servía la bebida observaba como su amigo estaba como ido, como si algo lo estuviera preocupando por eso decidió iniciar la conversación sobre fantasmas. Realmente era pésima idea, le dio su copa y le habló:—¿Crees en lo paranormal?—le pregunta con brusquedad.
—Es algo completamente relativo Kris—le respondió mientras se llevaba su copa de vino a los labios.
—Vamos. No me digas que te dio miedo, te da miedo lo desconocido aceptalo—le expresaba y al mismo tiempo encendía su cigarrillo.
—Como te gusta hacerme molestar. Esta vez no caeré en tu juego—reprocho.
No estaba molesto solo que el tema de lo paranormal no le parecía un buen inicio de conversación y más por lo que habían sido testigos, olvidaron por un momento el tema para luego comenzar hablar sobre lo duro que era una asignatura. Ambos estaban en lo cierto ya que el profesor era muy exigente en el aspecto de evaluación, cada error que encontraba en un informe hecho lo regresaba claro les escribía que debían mejorar. Sin duda era algo tedioso porque llevaba días hacerlo, ya llevaban su segunda botella de vino y Magnus se comenzaba a sentir un poco mareado aunque sus mejillas lo estaban delatando. En cambio Kris estaba tranquilo él ya estaba acostumbrado a tomar alcohol y sabía cómo parar, le parecía gracioso verlo así porque era muy evidente que no estaba acostumbrado a beber alcohol.
—Solo te falta cantar canciones de desamor—inquirió Kris.
—En ocasiones te odio—le comunicó mientras se levantaba del sillón.
—¿Por qué huyes? Se supone que vamos a amanecer—manifestó el rubio con mirada juguetona.
—¿De qué hablas? Estas demente si piensas que voy hacer eso, para mí dormir es lo más importante en esta vida.
Kris solo se rió por lo que dijo Magnus alzó su copa para llevarla a sus labios y por el reflejo vio a un muchacho de camisa de cuadros rojos al lado de su amigo, bajo la copa para ver si no se trataba de una alucinación pero no estaba nadie allí. Era algo angustiante ver cosas que otros no lograban ver, aunque estuvo recordando que mientras iban en camino para la casa, él le dijo que vió en el camino a una persona con las mismas características que le expresó en aquel momento.
No tenía intenciones de seguir atormentando a Magnus con que tenía a alguien lado, porque eso sería ahuyentarlo más que incluso tomaría la loca decisión de irse del lugar. Se podía escuchar como el viento crujía en cada parte de la casa, el sonido era un tanto relajante pero a la vez intrigante como si rasgaran el techo para entrar en ella. Fueron en la búsqueda de más comida para luego irse al cuarto a terminar de charlar, aunque Kris si pensaba ver el sol salir porque esa sensación no la experimentaba desde que estuvo en un campamento infantil.
Todo en la cabeza del asiatíco le daba vueltas y para él eso era muy cómico. No paraba de reirse por cualquier cosa que estuviera haciendo, el rubio aprovechó ese momento y llevó algunas cosas a la habitación para luego buscarlo porque era muy probable que causara algún desastre mientras fueran subiendo por las escaleras. Al dejar la sala principal olvidó apagar esa luz que alumbraba un rincón, lo que no notaron era que allí estaba el mismo hombre que vio en el supermercado esta vez no cargaba su sombrero solo se veía una parte de su rostro y parte de sus labios, una sonrisa estaba siendo formada en ellos al parecer este misterioso hombre los hizo caer en algo que solo él entendía.
Cinco y cincuenta de la madrugada marcaba el celular de Kris, abrió la ventana de la habitación buscó una silla que tenía cerca y se sentó para esperar tan deseado amanecer. Por otro lado su mejor amigo quedó completamente dormido en la cama, las ganas de despertarlo no le faltaban pero prefirió dejarlo tranquilo y seguir esperando que el cielo cambiara de color. Mientras esperaba en silencio Magnus comenzó a quejarse en ocasiones hablaba en su idioma nativo, el rubio no logro entender lo que exactamente decía así que no le dio tanta importancia y prosiguió con lo que venía haciendo anteriormente. Lentamente el sol fue apareciendo alumbrando cada rincón del bosque que tenían enfrente, era algo espectacular ver cómo todo iba tomando color aquello le causaba mucho regocijo a Kris porque esa misma sensación la volvió sentir nuevamente, provocaba que su piel se erizará.
Un ligero viento entró tocando aquel pálido rostro. La sensación fue maravillosa deseaba mucho estar en contacto con la naturaleza para dejar atrás los problemas con su familia y entre otras cosas que no quería seguir recordando, se levantó de la silla busco en su bolso su cámara fotográfica y enfocó el lente en dirección a los árboles tomó varias fotos quería tenerla de recuerdo.
Se quedó unos diez minutos más contemplando lo maravillosa que era la naturaleza. Aunque no lo aceptara su cuerpo le estaba pidiendo a gritos que durmiera un poco, cerró la ventana dejó la silla en el mismo lugar se dirigió a la cama y arrimó al pelinegro del medio esta vez se quejó en un idioma que podía entender, solo se quitó la franela y zapatos para luego adentrarse en la cama y descansar aunque fuera unas cuatro horas. Sin darse cuenta, no le costó quedarse completamente dormido, mientras ellos descansaban un muchacho de anteojos redondos los observaba mientras dormían en su rostro reflejaba mucha tristeza, camino por el cuarto hasta que se desvaneció por la ventana.
Cada vez más el frío era arrollador y entraba por cada rincón de la casa. El invierno estaba a la vuelta de la esquina y los chicos no se percataron que muy poco nevaría por aquel lugar, Magnus despertó y notó que Kris estaba temblando y arrimó más la sábana para que estuviera caliente. Notó que estaba sin camisa, hizo una negación y sonrío, detallo un poco lo trabajado que estaba su cuerpo se preguntaba cómo sacaba tiempo para poder ejercitarse. Lo dejó tranquilo y fue al baño para lavarse el rostro para luego ir a preparar el desayuno, la madera estaba muy fría causando que el contacto con su piel fuera un poco incómodo. Le tomó unos minutos prepararse, abrió la puerta con cuidado para no causar algún ruido e interrumpir el sueño de Kris.
Lentamente fue bajando las escaleras notó que había un cierto desorden por la sala principal, se detuvo en el escalón del medio tras escuchar un ruido extraño no quería seguir bajando porque sabía que algo extraño estaría allí esperando ser visto. El cantar de una mujer se escuchaba desde la cocina, era sutil su canto Magnus sentía curiosidad y fue caminando hasta allí lentamente. Tenía el cabello n***o como la noche, un vestido de epoca de los sesenta movia su cabeza de un lado a otro mientras cantaba.
Le hablaba pero ella no respondía a lo que le decía él. Era como si no lo escuchara, su voz cada vez era más clara que la canción ya estaba en la mente de Magnus. Se detuvo y lentamente se fue dando la vuelta, sus ojos estaban cerrados, su piel era muy blanca como papel el pelinegro se estaba inquietando porque no podía moverse era como si su cuerpo no quería reaccionar a su llamado. La mujer fue abriendo sus ojos pero estaban vacíos, parecía que los hubieran extraídos mostrando lo de adentro ella reía por la expresión de miedo del pelinegro cada vez más se acercaba a su rostro.
De sus orbes vacías salían muchos gusanos y ella gritaba de manera muy histérica. Repentinamente desapareció de la cocina y logró recuperar su movilidad poco después que ella se fue, estar allí era un peligro fue entonces que decidió hablar sobre el asunto con Kris ya no soportaba estar en un lugar en donde era atormentado por seres que ya no eran de este mundo.