Capítulo 2: Dentro de la casa

1922 Words
  Ya todo estaba preparado para partir a la casa solo que Kris estaba haciendo una compra de último momento, Magnus lo esperaba en el carro mientras tanto no quiso volver a bajarse por un capricho de su amigo. Había olvidado comprar un energizante y unos nachos. Estar sin eso en el camino era una tortura para él, corrió por todo el pasillo del supermercado y en cuestión de minutos consiguió todo como no quería esperar tanto, decidió irse por una caja automatica donde tú podias emplear tu pago sin necesidad de buscar algún cajero. Pasó por la barra sus dos productos mostrando el monto en la pantalla, sacó su billetera para pagar con su tarjeta sin darse cuenta nuevamente aquel hombre que vió dos días atrás estaba detrás de él pero la pantalla de la máquina lo reflejaba.  Ahogó su grito para que nadie se diera cuenta, volteó para ver si realmente estaba detrás de él. No había nadie, se tocó el pecho y respiro profundo para calmar un poco su miedo, para luego proseguir con su pago e irse al carro de Magnus.  Estaba algo pensativo porque al entrar al carro de Magnus estaba completamente callado, era extraño porque su personalidad no era de una persona tímida sino de alguien muy animado. El pelinegro volteó y le preguntó lo siguiente: —¿Sucede algo? Desde que entraste haz estado muy callado, como si algo te preocupara—En efecto si era algo preocupante, ver al mismo hombro pero más cerca realmente daba mucho que pensar. No quería molestarlo con algo que era muy tonto, además podría tomarlo como una broma de mal gusto. Se limitó a responder su pregunta y cambio de tema indicando que debían escuchar el álbum completo de The Neighbourhood, sus gustos musicales siempre fueron mixtos pero si se trataba rock alternativo o indie rock. Buscó en su celular y reprodujo el albúm sacó sus lentes de sol negros de su chamarra, y se las ajustó liberando un poco de su cabello dorado haciendo contacto con frente incluyendo parte de sus cejas.  —Es extraño verte nuevamente con ese look—le comentó Magnus con mirada fija al camino.  —Recordando viejos tiempos, tener un poco desordenado el cabello me recuerda lo inmaduro que fui en aquellos tiempos de rebeldía—replicó con una media sonrisa en sus labios.  Se rieron por lo que dijo para luego comenzar a disfrutar de la música mientras iban camino a la cabaña, apenas estaban saliendo de la ciudad le faltaban al menos unas dos horas para llegar. El día estaba un poco nublado el color gris de las nubes le daba un aspecto apagado a cada rincón de la ciudad, transcurrieron al menos unos cuarenta y cinco minutos ya no se veía lo que era la ciudad sino árboles altos que no terminaban de verse hasta dónde llegaban. El camino se estaba haciendo un poco angosto causando cierta ansiedad en Magnus, su semblante serio podía notarse mientras hacía movimientos con el volante quería reclamarle a Kris pero decidió ahorrarse el comentario para no causar una pelea. El Gps indicaba que faltaban doscientos kilómetros, sentía un poco de dolor en su espalda y trataba de buscar una posición cómoda para al menos olvidar esa molestia.  La música que estaba de fondo fue interrumpida por estática era extraño porque no era de la radio, Kris intentó cambiar de canción varias veces pero este seguía igual. Estaban extrañados por el suceso, lo terminó de apagar y comenzaron hablar de que no se veía al menos unas casas o letreros de señalización indicando si estaban cerca del lugar, mientras tanto el rubio observaba el panorama un tanto desolado y triste. Su amigo le informaba que ya estaban cerca de la casa, escuchó lo que dijo pero no respondió porque justo en ese momento observó cómo caminaba un muchacho casi de su misma edad al filo de la vía. La impresión estaba en él, cargaba una camisa roja de cuadros negros más bien daba a entender que era un leñador. Hizo contacto visual con Kris y luego desapareció, le dijo a Magnus que si logro ver aquel mucho dándole su descripción.  —¿De qué hablas? En ningún momento llegué a verlo, espero que no estés consumiendo sustancias que te hagan imaginar cosas—bufó Magnus.  —Estoy bien, pero sí logré ver a una persona caminando por esa caminería. Yo sé lo que ví—respondió con cierta molestia.  —Si, como digas, ya llegamos. Subieron a una colina alta y allí estaba la cabaña. El aspecto que tenía era sepulcral pero a la vez atrayente por la manera de haber sido conservada por el tiempo, se bajaron del auto para comenzar a sacar su equipaje. Ya con maletas en mano, comenzaron acercarse a la puerta de entrada principal en la pared estaba una hoja pegada indicando ciertas reglas, lo raro era que papel lucía un tanto amarillo como si estuviera viejo. Abrieron la puerta y al ver cómo era la cabaña por dentro se sorprendieron lo conservada y cuidada que estaba, era muy moderna para su época un olor a madera invadió sus narices no era molesto para los dos por eso comenzaron a caminar por los pasillos de esta. Estaban muy maravillados por todo lo que tenía, chimenea, muebles, biblioteca etc. Buscaron las habitaciones al parecer arriba también habían, subieron las escaleras que estaban por la sala principal. Eran habitaciones grandes con camas cómodas y con colchones super acolchados, Kris dijo que esa sería su habitación,  porque al frente tenía una ventana que reflejaba el bosque que tenía detrás la cabaña. Magnus no le vio problema y solo se limitó a sonreír por lo que dijo su amigo,se salió de la habitación para buscar su maleta e instalarse bien.  Mientras bajaba las duras escaleras sintió un viento frío por su nuca provocando que se estremeciera, toda su piel estaba erizada advirtiendo cómo si  estuviera en peligro por algo. Volteó para ver si había alguna ventana abierta pero no había alguna ventana, no le dio importancia y prosiguió lo que tenía pensado. Antes de agarrar su maleta esta fue movida, aquello le pareció realmente extraño porque la puerta estaba cerrada ya que él fue el último en cerrarla. No le dio importancia a lo sucedido anteriormente y cogió su equipaje en paz, por lo particular Magnus no creía en lo sobrenatural decía que aquellos que hacían esos programas de cazafantasmas eran charlatanes, que se aprovechaban de las demás personas.  —Magnus—habló un susurro por lo bajo.  —¿Diga?—respondió viendo quien lo llamaba.  Frunció el ceño pensando que Kris le estaba jugando una broma de muy mal gusto. Fue hasta la habitación donde estaba y abrió la puerta de par en par, le reclamaba que dejara de hacer ese tipo de bromas que madurara de una vez por todas. Él estaba sorprendido por lo que comentaba el pelinegro, pero lo que decía era algo incierto porque nunca salió del cuarto siempre estuvo  acostado disfrutando de la vista.  —No mientas, sé cuando estás mintiendo—reprochó Magnus.  —No estoy mintiendo, además me estuviera riendo en este momento—anunció el rubio con tranquilidad.  —Maldición Kris—agregó entre dientes.  —Fuera de mi cuarto, si viniste para acá solo para causar problemas, mejor largarte de la cabaña. Además no es la primera vez que estoy solo en una casa—replicó con gélida voz.  Aquellas frías palabras lograron afectar a Magnus un poco por eso buscó la manera de arreglar las cosas. Intentó disculparse con su amigo pero este no respondía a nada de lo que le decía, abandonó el lugar para luego acostarse en el colchón viendo el techo sin duda su carácter podría ser irritante en ocasiones pero no era de mal corazón. No le gustaba estar enemistado con su amigo y confidente, por eso regresó y tocó la puerta del cuarto pero no obtuvo respuesta así que se tomó el atrevimiento de abrir la puerta. No había nadie en el, comenzó caminar hasta la ventana y allí estaba frente a la entrada del bosque viéndolo fijamente como si no existiera un mañana. Se dio vuelta y bajó nuevamente por las escaleras buscando la salida que lo llevara a la parte trasera de la cabaña, llegó a su lado en silencio sin decir palabra alguna.  —Te pido una disculpa por lo sucedido en la habitación, me dejé llevar por la rabia—comunicó viendo hacia el horizonte.  —Ya estoy acostumbrado a tus amarguras, es normal que discutamos y al rato estemos bien—rió—Además este bosque me gusta, pareciera que me llamara desde lo más profundo.  Sus palabras lograron sorprender a Magnus era raro que el rubio estuviera diciendo ese tipo cosas extrañas, pensó que quizás los bosques le gustan mucho y él no lo sabía. Le indicó que fueran adentro que estaba un poco frío y era recomendable estar adentro para no pescar un resfriado, cambió su mirada fija por la misma de siempre apagada y  distante. Entraron a la casa, todo estaba en silencio por eso decidieron colocar algo de música para ambientar el lugar y no resultará tan callado. Comenzaron a hablar un poco de la vida universitaria, de lo fuerte que se había vuelto con el pasar de los semestres. Mientras Magnus cocinaba hamburguesas, para su sorpresa estaban casi todo lo que se necesitaba para cocinar exceptuando la carne y el pan.  Solo se tardó en preparar todo unos quince minutos exactamente claro con la ayuda de Kris, se dirigieron a la mesa principal y degustaron tranquilamente de la comida. Magnus era un buen cocinero, y siempre quien se deleitaba de su comida era su mejor amigo era raro cuando alguna comida no le quedaba bien. Sin darse cuenta no cerraron la puerta de afuera, y la cortina blanca se fue moviendo al ritmo del viento. Se fue formando una silueta dentro de esta, era una mujer joven no pasaba de los treinta años. Los observaba con una mirada triste, por sus mejillas destilaban lágrimas de mucho dolor. Sus alaridos se hicieron audibles para los dos, pararon su comida y se vieron fijamente sin moverse no estaban dispuestos a ver que estaba allí. El viento cada vez era más fuerte levantando la cortina, mostrando los pies descalzos de la fémina. El miedo los tenía completamente paralizados, pareciera que estuvieran pegados de las sillas nuevamente volvió a soplar pero ella ya no estaba.  —Esto debe ser una broma—inquirió Magnus.  —No lo es, alguien está en la casa y no es de este mundo—respondió viendo hacia la cortina.  —No empieces con tus cosas—replicó el pelinegro.  Un silencio sepulcral invadió cada rincón de la cabaña y las luces comenzaron a titilar con fuerza, sorprendidos por el fenómeno dejaron su comida media, era evidente que en cualquier momento algo podría aparecer pero no tenían idea de que estaba sucediendo. Magnus estaba delante y Kris atrás, aunque no lo aceptara su mano estaba temblando por lo que podría encontrarse detrás de la cortina. Para suerte de ambos no se encontraba nadie en el lugar, suspiro internamente de tranquilidad era un alivio no ver nada para las dos cerraron la puerta y continuaron con lo que estaban haciendo anteriormente.  Lavaron lo que habían ensuciado y luego fueron al sofá de la sala como vieron que este tenía televisión, quisieron ver que películas estaban transmitiendo quizás podría verse alguna aunque fuera de época podría verse interesante. Kris encendió la tv y se fue de nuevo a sentarse, por suerte estaban pasando una comedia llamada The Addams Family, disfrutaban un poco de la tranquilidad hasta que su paz fue interrumpida por unas palabras:—¡Por favor Ayudenme!—Aquella mujer que estaba detrás de la cortina la última vez, ahora la tenían en frente pero su aspecto era sombrío y aterrador mostrando cada parte de su cuerpo en avanzado estado de descomposición. 
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