PATRICIA JUNIO —¡OH!—, casi grité mientras balanceaba mis caderas hacia adelante y hacia atrás mientras estaba sentada sobre Richard. Puse mis manos sobre su pecho y miré fijamente su rostro, que mostraba tanto placer que me excitaba aún más. Él abrió los ojos y me miró, y nos quedamos mirándonos fijamente mientras la parte inferior de nuestros cuerpos seguía moviéndose. Eran alrededor de las 8:00 de la mañana y estábamos intentando aprovechar un poco de tiempo antes de que los niños se levantaran. Richard extendió las manos y las puso en mis caderas, balanceándome aún más rápido contra él. —¡Richard! J0der—, grité cuando alcancé el clímax. Sentí cómo la semilla de Richard me llenaba y caí a su lado, ya que no podía caerme hacia delante debido a mi gran barriga. * —Vaya—, fue todo

