PATRICIA Al final del día estaba agotada y estresada. ¿Cómo iba a contarle lo de mi tatuaje? Era un recuerdo muy doloroso. Algo que no quería era remover el pasado, lo que pasó, se quedó ahí. Me acerqué a la oficina de Richard y llamé a la puerta. —Adelante—, gritó. Entré y él levantó la vista y sonrió. Este hombre cada vez me estaba gustando mas y mas. Se me vienen a la mente muchas cosas, pero trato de ignorarlas, así que con mi mejor cara hablé: —Me voy ya, así que ven cuando quieras—, le dije y me di la vuelta bruscamente. —Voy a ir ahora mismo, porque estoy cansado del trabajo—, dijo riendo, y yo sonreí. —Vale, ven, porque yo me voy ya, estoy agotada. —Lo siento, hoy te he pedido mucho. —Es mi trabajo. Si no quisiera trabajar, me quedaría en casa con mis hijos. Su sonrisa

