Habían pasado cinco meses desde que Enzo y yo nos convertimos en padres. Estaba completamente enamorada de nuestros pequeños, y Enzo no era diferente. Hoy bautizaríamos a nuestros angelitos. Curiosamente, este evento parecía ser más importante para Enzo que para mí. Yo no fui bautizada, así que nunca le había dado mucha importancia a este tipo de ceremonias. En cambio, Enzo y su familia han estado bautizados desde siempre. Para ellos, era casi una tradición: cada vez que nacía un bebé, lo bautizaban. Así que me pareció bien seguir esa costumbre. Últimamente estábamos corriendo de un evento a otro. Hace unas semanas celebramos el cumpleaños de Enzo, hoy era el bautizo, y en unas pocas semanas más, llegaría el gran día: nuestra boda. Sinceramente, me costaba seguir el ritmo de tanta plan

