LLegando a la Ciudad
Björn estaba de pie junto a Tom esperando a que las mujeres salieran para dirigirse a la ciudad. Vestía una gruesa chaqueta forrada con una camisa de franela, una camiseta, jeans y bototos gruesos. El automóvil estaba listo para partir para que la pareja los llevara a la ciudad en Night Wind, habían limpiado los parabrisas y despejado la nieve de las superficies. El sol iluminaba el paisaje nevado como dándoles ánimos
Habían desayunado comida casera y ahora esperaban a que las mujeres terminaran de arreglarse. El joven sonrió al pensar que la pareja los había acogido con cariño, sin juzgarlos; en especial ver Wen y June que se sentían muy cómodas juntas. La experiencia obtenida de este viaje, aunque hubiese sido solo unos días, la oportunidad de interactuar con otras personas fuera de la Cúpula había sido muy intensa para Wen, pero el acompañarla le había ayudado. El había estado integrado en la comunidad Norm desde los 18 años ya sea en el ejército o trabajando en el hospital por lo que estaba más familiarizado con los protocolos y forma de hablar por lo que podía parecer uno de ellos.
- Tranquilo, chico - le dijo Tom riendo al ver que el joven se movía inquieto - Están por salir.
- Si, lo sé - le dijo sonriendo - Una parte de mi, no quiere llegar.
- ¿Vas a conocer a tu suegra? Marie me lo dijo.
- Si - le contestó - Está enferma y Wen quiere despedirse. Puede que no pueda verla de nuevo.
- Oh, es lamentable. - le dijo Tom con un suspiro - Nosotros no tuvimos hijos, pero creo que me gustaría ver a mi hija antes de morir.
- Estamos listas - escuchó el joven que daba la espalda a la casa decir a June y cuando se giró abrió la boca descolocado. Wen caminaba hacia él usando un vestido hasta la rodilla, botas y medias negras con una chaqueta de jean forrado en chiporro.
- Cierra la boca, chico. - susurró Tom acercándose a él divertido logrando que Björn tosiera para desviar la atención.
- ¿Nos vamos? - le dijo Wen sonrojada ante su mirada y cuando el joven se inclinó besándola con rapidez en los labios.
- Si - le dijo abriendo la puerta para que Wen entrara al vehículo y él lo rodeó para entrar por el otro lado tomando la mochila para que la joven se acercara a él entrelazando los dedos de las manos - Te ves muy hermosa - le susurró entre tanto los ancianos subían delante tomando la vía rural y luego la carretera principal
- No había usado un vestido desde la selección - murmuró con una risita - June dijo que me vería bonita para mi madre y para ti.
- También lo creo – murmuró.
Tom los miró por el espejo retrovisor y sonrió.
- Estaremos en Night Wind en dos horas - les dijo - Los dejaremos en el hospital.
- Gracias, Tom - dijo Björn y su cuerpo se tensó. Se había dormido con la mujer entre sus brazos consciente de que el rebote había sido causado por si mismo. Estaba en conflicto con lo que estaba sintiendo, su deber, su misión, Lea, Wen… Oh, dios, tenía el estómago revuelto.
Cada cierto tiempo Wen lo miraba curiosa, estaba muy callado, parecía preocupado.
- ¿Te sientes mal? - le preguntó.
- Me duele la cabeza - susurró cerrando los ojos.
- ¿Quieres bajar? - le preguntó mirando a la mujer mayor en el asiento delantero, quien miraba a Björn preocupada.
- No - le dijo tapándose los ojos con el antebrazo - Debe ser un remanente de la crisis de anoche. Dormiré un poco.
Abrió el brazo para que la joven se acurrucara junto a él. Se le dibujó una sonrisa en los labios al darse cuenta de que se estaba acostumbrando a la convivencia y que gestos como ese se volvieran cotidianos
- Te despertaré - le dijo Wen apoyando la cabeza en su pecho.
- Bien - le dijo regulando la respiración. No quería abrir lo ojos y tener que hablar como si nada estuviera sucediendo. No se sentía capaz de enfrentar lo que iba a pasar.
Después de lo que pareció poco tiempo, el automóvil se detuvo en el estacionamiento del hospital de Night Wind y la voz de Tom lo angustió todavía mas.
- Ya llegamos, chico - le dijo haciéndole gemir.
Cuando el guía abrió los ojos, el gran edificio lo abrumó, vio como Wen salía del automóvil y los ancianos descendieron también para poder despedirse.
- Les deseo buen regreso a casa, cariño - dijo la mujer abrazándola con fuerza emocionada.
- Muchas gracias por todo, June - dijo la mujer respondiendo a su abrazo.
Tom se acercó a Björn estrechándole en un abrazo.
- Cuídate, chico - le dijo palmeando su espalda - Cuida a tu esposa.
- Lo haré, gracias - le dijo sonriéndole tenso caminando hacia June, la que le abrazó con cariño.
- Nos veremos - le dijo
- Cuídense mucho. - le dijo mirándolo con una sonrisa - Todo estará bien - le susurró en su oído - Sigue tu corazón. Sé que estás asustado, pero sabrás que hacer.
- ¿Tienes sangre de guía? - le dijo abriendo mucho los ojos con una sonrisa ante el tono y ritmo en sus palabras. Era como su entrenamiento
- Mi madre lo era. - le dijo sorprendiéndole - Tom no lo sabe. Será un secreto entre ambos.
- De acuerdo - le dijo abrazándola de nuevo - Cuídense mucho.
- Nos vemos, pequeña. - le dijo Tom abrazando a Wen besando su mejilla - Si tu esposo se porta mal contigo, llámame. Tienes mi teléfono.
- Si, gracias - le dijo con una sonrisa.
Los ancianos regresaron al automóvil y se despidieron con la mano antes de alejarse hacia la ciudad dejando a los jóvenes parados en el estacionamiento, abrumados en suelo nevado.
- Si puedes llamarlos de tanto en tanto, te lo agradeceré. - le dijo Wen entregándole un pequeño papel con unos números – Puedes decirle que estoy trabajando.
- Wen… - dijo titubeando.
- Ambos sabemos que después de ver a mamá, debemos ir al domo. Estoy consciente de eso y estoy bien. Te prometí que no iba a resistirme.
- ¿Cómo puedes estar tan tranquila? - le dijo - ¿No estás asustada?
- Lo estoy, - reconoció - pero no soy estúpida. Sé lo que hice y sé que debo cumplir. Vamos - le dijo girándose para caminar hacia el edificio.
Björn se le quedó mirando por un momento y antes de que fuera consciente de lo que hacía, se movió con rapidez abrazándola para besarla con desesperación. La sintió tensarse, pero no lo rechazó.
Se sentía agobiado, como si fuese a desaparecer de entre sus brazos. Con sus acciones trató de mostrarle lo valiosa que era, que era preciosa, una mujer valiente y decidida que no debía verse como si no fuese importante. La había escuchado hablar resignada varias veces, como si su destino estuviese sellado en piedra, asumiendo que iba a vivir entre las paredes del domo en solitario.
Fue irónico, el mismo había pensado en que se mantendría solo después de la muerte de Lea, que iba a poder hacerlo sin problemas. Tal vez tenía más opciones que Wen al ser un guía y no necesitar estabilización, pero también se había resignado.
Pero ahora, después de conocer a la mujer que tenía entre sus brazos todo su mundo se volvió de cabeza y comenzó a apreciar cada momento con ella.
Cuando la soltó para respirar, sus ojos brillaban con intensidad y jadeaba como si hubiera corrido- Eres fuerte, no quiero escucharte hablar así - le dijo bajando la cabeza a su cuello, haciéndole gemir y el soltó un gruñido primario en respuesta. Olía bien, sabía bien.
- Eres mía… - jadeó sin poder controlarse sobresaltándola. Podía sentir las emociones de Björn, la necesidad, la confusión y algo en Wen se quebró.
El punto de quiebre de la esper era el miedo a ser abandonada y las acciones de Björn le hacían sentirse deseada y amada, no por ser una consecuencia no deseada de un sexo sin protección, si no por ella. La necesidad se volvió tan primaria, que la sobrecogió. Se agarró a su chaqueta para acercarlo aun más como si quisiera fundirse con él.
Escuchó a los transeúntes gritarles y burlarse mientras que su boca bajaba a su cuello besando y mordiendo su piel. Lo vio cerrar los ojos para controlar el brillo de sus ojos y se giró para enfrentar a los curiosos.
- ¡A sus asuntos!¡Es mi compañera! - les gritó haciendo reír a Wen, quien aprovechó de retroceder. Si esto seguía, iban a cruzar muchas líneas en ese momento - ¿Wen?
- Entremos - le dijo evitando su mirada y alejándose de él. Björn la siguió confundido, pero no dijo nada. Ni el mismo entendía su propia reacción.
- Hola, buenos días - le dijo la joven a una mujer en la recepción - ¿Cuál es la habitación de Ester Lee?
- ¿Relación con la paciente? - le preguntó sin expresión.
- Soy su hija - le dijo.
- Somos su familia. - dijo el joven anotando un número de seguro social en su formulario - ¿Puede confirmarlo? – pidió.
La mujer lo miró e ingresó los datos para ver una ventana con la información de Björn con la información de su trabajo en el hospital de la ciudad de la Cúpula en la pantalla del computador. Según la regulación para las redes de salud Norm, los funcionarios que trabajaban en ellos eran bien recibidos en otros centros y a la vez tenían la obligación de ayudar si se encontraban en las instalaciones en caso de emergencia alineándose a las órdenes de jefes de servicio.
- Hola Björn - le dijo con una sonrisa entregándole una credencial de visita especial - Suban al séptimo piso, ala este, habitación 703.
- Muchas gracias, Ellie - le dijo con una gran sonrisa enderezándose después de observar la pantalla con la información de la mujer internada tomando a Wen del brazo después de leer su gafete.
El joven caminó hacia el ascensor aferrando la mano de Wen como si fueran una pareja y saludó a varias personas hasta que pudieron llegar al ascensor. Entró y marcó el número siete en el tablero.
- ¿Qué fue eso? - le preguntó Wen con desconfianza.
- Nos hice entrar más rápido. - le dijo con una sonrisa - No te preocupes por nada.
- ¿No es un delito? - preguntó mirándole con los ojos entrecerrados.
- No, todo es legal - le dijo.
- Bien - le dijo – No quiero que te metas en problemas.
- No lo haré - le dijo sonriendo antes de que el timbre del ascensor sonara y las puertas se abrieran.
Salieron y miraron hacia cada lado orientándose con los letreros.
- Por aquí - le dijo caminando hacia la izquierda aferrando su mano con firmeza. Sentía su nerviosismo. Avanzaron con calma hasta la tercera puerta y cuando Björn iba a tocar la puerta, la mano de la mujer, lo detuvo - ¿?
- Espera - pidió casi hiperventilando - No estoy lista.
- Todo estará bien. - le dijo - ¿Quieres entrar sola?
- No - le dijo apretando la mano con fuerza - Ven conmigo. No sé que hacer, estoy muy nerviosa.
- Lo haré. Estaré contigo. - le dijo sonriéndole con confianza - Yo entraré primero. Aguarda - Ella asintió.
Björn tomó la manija y empujó la puerta para entrar.