Lance mi teléfono a la cama pasando encima de Jackson y comenzar a vestirme. –¿Qué pasa? Reaccioné cuando hizo esa pregunta y sentí que mi cabeza empezó a palpitar. Papá va a matarme, seguro mi lápida dirá algo como: fue una hija desobediente y estúpida. Detuve mis pensamientos y continúe subiendo el pantalón. –Tienes que irte a tu habitación y no salir de ahí –señalé uniendo mis manos como súplica –. Por favor, por favor, por favor. –Deja de saltar –sostuvo mis hombros –. Ni siquiera me has dicho que pasa, parece que alguien viene a matarte. –Y lo harán –respondí –. Mis padres están afuera y tengo que ir a abrir, pero si te ven aquí seguro me matan. –Me puedo cambiar y decir que vivimos juntos, después de todo tu padre y yo nos llevamos muy bien. Si, había olvidado al perfecto Jac

