Episodio 5

1045 Words
pega sus labios a los míos y me empieza a besar, no sé si es por las hormonas, por la casualidad de que el metió su mano por debajo de mi ropa hasta llegar a mi clítoris y lo estaba masajeando con dos dedos, pero tenía demasiado calor. Le empecé a quitar los botones de su camisa, y noto desesperación, y saco su mano de mi cuerpo. el se soltó los botones con una lentitud que me desesperó, le agarró de la camisa y lo jale hacia mis labios para soltar los botones más rápido. Cuando por fin pude quitarle su camisa y él me había quitado la mía, su boca estaba paseando por mi cuerpo, cuando el teléfono empieza a sonar. No era de él, era el mío, con mucho dolor lo separé de mí y fui a contestar. —Natasha. Le hice una señal de que esperar. Hola Antonio— me acerqué a donde estaba Mario y me senté en la mitad de sus piernas. Hola hija, ¿estás bien? Sí… Estoy bien— Mario comenzó a darme un beso en el hombro y en mi cuello. Me alegro, que te encuentres bien, cuando regreses. Dentro de siete a ocho meses. -- Mario me bajo una tira del sostén y continuó besándome. ¿Por qué tanto tiempo? Mario dice que quiere esperar. Bueno, pues el verá, lo mejor para, ya que él es tu esposo. si. bueno te dejo tengo una reunión, cuando pueda voy y te visito. Está bien, chao. Colgué y deje el celular debajo de la cama y me voltee a ver a Mario. —¿No pudiste esperar? —Mi deseo y mi amor es más grande. Yo sonreí y me abalancé sobre él para comenzar a besar sus carnosos labios, que tanto me gusta probar que me vuelven loca y que es una de las dotes de mi esposo. estaba descansando, después de lo que pasó con Mario, estaba cansada, él estaba durmiendo detrás de mí con un brazo en mi barriga. todavía no lo puedo creer todo lo que acaba de pasar, afortunadamente estoy bien y nada le pasara a mis bebes porque Mario está conmigo y yo sé que el nos cuidara, de dante que como pude escuchar se escapó, pero sé que el no me pondrá en riesgo. el hará todo lo posible para poder tenernos a salvo y aunque quisiera que fuéramos a presentarlo a la señora, también quiero visitar a mi madre y mi hermana para ver como estaban, retire lentamente el brazo de mi barriga para que no se levantará. Empecé a salir, de la cama, necesitaba algo con que taparme, tengo ganas de vomitar, muy urgente. Encontré la camisa. De mi amado y me la coloqué junto a mis bragas, fui al baño y empecé a vomitar todo lo que podía, o todo lo que tenía, en la barriga que no era mucho, lo que me dieron en el hospital y luego el alimento que me dio Mario. Me enjuagué hasta quitarme el amargo sabor de mi boca, salí en busca de mi amado, pero me encontré con una cama vacía. Para donde salió, me acabo de mover y ya no está, empecé a caminar por todos lado a para ver si lo veía, salí al balcón y no había nadie, me metí en él, nada no había nadie, estaba sola, agarre mi celular y lo empecé a llamar, el teléfono vibraba, empecé a escucharlo detrás de mí, cuando voltee me encontré con su mirada. —¿Dónde carajos te metiste? Dije y me acerqué a él. —Natasha, por favor, deja de salir de la cama. —no es mi culpa, tus bebes, querían vomitar. El ríe y se tiró a la cama, junto conmigo. —amor, ya quiero que nazcan para ver si se parecen a ti o a mí. —pues Mariano y Verónica se parecerán a ti. —y si son dos niños. —Mariano y Mauricio. — y si son dos niñas. —Verónica y Charlotte. el soltó una carcajada, qué culpa, el escogió los nombres, el selecciones esos de los doce que le mostré. —Amor, podemos ir al pueblo y visitar a mi madre. el me miro extrañado, función el ceño con mi pregunta. —¿para qué quieres hacer algo así? —quiero ir a ver la tumba de mi abuela y poder hablar con la señora que me ayudó. —está bien, pero hoy no iremos, saldremos mañana amor, hoy quiero estar solo contigo y nuestro hijo. Yo asentí, pero mi madre necesitaba verla. —¿sabes algo de mi madre? el negó. —la última noticia que me dieron es que estaban muy golpeadas y que me avisaran cuando despertaran. Yo respiré profundo lo que más me duele, es saber que mi madre y mi hermana, están internadas por culpa de un loco, que las quiso matar eso no tiene perdón y no lo tendrá, es imperdonable ella le dio la vida y no le importo, solo quiso lo peor, puede ser muy egoísta, ya que yo no conozco mucho de su vida, pero que tanto daño puede tener para poder, odiarla así. —amor, Natasha, ¿estás bien? Yo asentí, estaba perdida en mis propias palabras, en todo mi pensamiento, solo imaginarme que ese hombre no estuviera conmigo y ahora quién sabe dónde estaría, él es el hombre que amo, el hombre con él que me case y el hombre que será el padre de mis hijos. —Mario, amor, en algún momento tendré que hablar con Salomón. Cuando dice eso, él frunció su ceño, yo sé que después de todo lo que escuchó él no va a querer que yo me acerque a él. —¿para qué quieres hablar con él? Respire profundo, más complicado no puede ser. —porque se lo prometí. —pues o vas conmigo en ese momento o no te dejo salir, así sea que me toque amarrarte a la cama. Cuando dijo eso no pude evitar imaginarme esa escena, yo amarrada a la cama y él como mi secuestrador, me parece excitante la idea, pero mi mente tenía que ser sucia, completamente, soy un fracaso de persona. —¿qué estás pensando, Natasha?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD