Luego de ese espectacular desayuno, y antes de su gran sorpresa, convencí a Mario para visitar a mi madre y hermana, no había hablado con mi padre y tampoco he sabido nada de Vanessa.
Mi madre, estaba sedada y mi hermana también, no despiertan hoy, pero debo estar con ellas, me acerque a mi madre y le tome la mano, me sentía fatal.
—mamá, aunque tú no seas quien creí que eras, te quiero dar las gracias porque aprendí muchas cosas.
«Aunque no nos llevamos bien, aunque todavía no lo pueda creer, tú tienes un lugar en mi corazón y cuando aprenda a liberar todo ese rencor que tengo espero ver las cosas buenas que hiciste conmigo, todo lo que hiciste, aunque no fuiste la mejor madre del mundo, aunque creo que deberías despertar, estaré contigo mucho tiempo, hasta que despiertes por favor no entres en coma como lo hizo mi hermana, te lo pido, no lo hagas mamá.... Yo te necesito en mi embarazo, te necesito conmigo, no me puedes dejar y aunque tú no estas mi madre, yo te voy a querer como una, y no sé si Vanessa, hubiera sido mejor o peor madre que tú, pero madre te amo, te amo madre y te pido que te quedes conmigo.»
Tenía lágrimas en los ojos.
—Natasha....
Levante la cabeza, mi madre estaba despierta, mi madre despertó, ella me estaba mirando con ternura, con cariño, las lágrimas abandonaron mis ojos, y salí a sus brazos, ella me abrazó y yo lloré, lloré por todo lo que pasó.
—Mami, estás bien. -- la miré a los ojos, ella no me decía nada. -- voy a llamar al doctor.
Salí a buscar al doctor, no fue difícil, ya que venía en camino.
—doctor despertó.—él entró y comenzó a revisarla.
—señora, dígame como se siente.—ella no decía nada, se aclaró la garganta.
—me duele. -- dijo, me dieron ganas de llorar.
—En unos días se sentará mejor, no se esfuerce demasiado, es por los golpes que presenta, también quería hablar con la señora Seymour, sobre mi otra paciente.—que paso con mi hermana, será que también despertó.
—Dígame, doctor, ¿qué paso con mi hermana? —el doctor agarró un botón y lo puso en la mesa.
—señora cualquier cosa que necesite, presione el botón.— mi madre asintió.—sígame señora Seymour.—ya me sentí muy vieja con eso.
Seguí al doctor hasta su despacho, él se sentó y me invitó a sentarme.
—dígame, qué pasó con mi hermana. -- ya me estaba preocupando.
—Recibí unos análisis, de que su hermana tuvo un aborto, con los golpes como nadie venía y no había familiares, no podía informarles.—un aborto, mi hermana estaba embarazada como es posible que mi hermana estuviera embarazada.
—pero eso quiere decir que ella estaba embarazada.—el doctor buscó un papel.
—de cuatro semanas, de embarazo también presenta golpes, pero no son frescos, son más de hace tres o más semanas, son profundos, también encontramos una laceración con arma blanca en su barriga, nos preocupa que sea violencia o intento de matarse, usted no sabe nada.—me quede sorprendida, unas fotos de los golpes y heridas, que había en la hoja que me extendió el doctor.
—no, lo sé yo no vivo, acá yo vivo en Nueva York, con mi esposo, llevó mis años sin hablar con ella.—sinceramente, nunca tuvimos una conversación de hermanas, nunca.
—ya veo, entonces tocará esperar que su mamá, se recupere para informarle, sobre lo sucedido.— yo asentí, ya debía ir saliendo, para ver qué sorpresa me tiene Mario.
—doctor lo dejo, cualquier cosa me informa.—dije y no dimos la mano, salí y fui a la sala de espera donde se encontraba Mario sentado, cuando me vio se levantó.
—amor, lista.—yo moví la cabeza, estoy más lista que preparada, estoy asustada.
-- vamos. -- salimos del hospital y él empezó a conducir.
—¿cómo está tu mamá?—dijo Mario y yo solté todo el aire que tenía.
—ya despertó, mi hermana, también lo está, ella tuvo un aborto.—cuando dice eso Mario, puso mala cara.
—un aborto.—yo asentí, los golpes, más encima tenía golpes antiguos, lo malo es que no sabía si era de Ahora o de antes de eso, pero al menos yo estoy bien, y mis bebes también.
—resulta que los golpes le provocaron, el abortó, tenía cuatro semanas, también tenía más golpes, pero más viejos, el doctor me pregunto que sí sabía, pero yo no se nada.—no sabía qué hacer.
—Investigaremos a tu hermana si quieres.—investigarlo sería una solución, más fácil, más factible, para averiguar qué paso.
—está bien, pero dime para donde vamos, amor.—él negó con la cabeza en serio no me piensa decir, llevábamos vario rato en carretera hasta que, salimos de la ciudad, pero no muy lejos como a cinco minutos de la ciudad, se metió por un sendero ya me estaba asustando, el frente el carro y me miro, se soltó la corbata.
—ven, te pongo, esto para que no dañes mi sorpresa.—cerré los ojos y él me colocó la corbata, no veía nada, volvió a encender el carro para ponerlo en marcha.
no sabía para donde me iba a llevar, pero estaba muy emocionada y un poco asustada, en cualquier momento, puede parar el carro y llevarme a nuestro destino, aunque no he podido dejar de pensar en mamá y en todo lo que mi vida cambio esta última semana, me entere de muchas cosas y me sucedieron, muchas más, es algo que no puedo evitar sentirme aterrada, no quiero que me pase nada malo, ni a mí, ni mucho menos a ninguno de los que amo, también tengo miedo por su reacción, por como se comportara, pero no he hablado con Salomón para lo de la cita, no le he dicho que Mario estará ahí presente, que el ya sabe todo, que se lo dije.
—amor, cuando llegamos.—dije muy inquieta, estar embarazada y con los ojos atados no puede ser lo mejor y menos cuando ves películas en el que, el hombre hace, que la mujer pierda a sus bebés, no es muy saludable, para nada.
—calma, princesa, ya estamos llegando.—cuando dijo eso, mi cuerpo se tensó, me dio miedo pensar que él podría llegar a hacernos eso, pero el me ama y me pidió matrimonio otra vez, vino por mí, me salvo, me cuido, si no me quisiera me hubiera dejado, habría dejado que perdiera a mis bebes.
El carro se frenó suavemente.—llegamos amor.— me dijo y no pude evitar sentirme muy mal. Tengo miedo a las sorpresas demasiado