35

1177 Words

Cuando regresamos a la cabaña lo primero que hago es correr hasta Francisco y abrazarlo. Intento calmarlo, pero el pequeño no deja de llorar y aferrarse a mí. La situación es desesperante, quisiera hacer algo por él, por nosotros, pero estamos expuestos ante un hombre que parece querer arrasar con todo. —Tenemos que comer —le digo y lo guio hasta la mesa. Tomamos asiento y comenzamos a comer en silencio. Intuyo que Carlo nos observa desde el marco de la puerta, pero lo ignoro. Cuando los problemas son tan grandes, en ocasiones lo mejor es intentar resolver aquellos que son más pequeños y un estómago vacío no ayuda a pensar, así que me obligo a comerlo todo. Nuestro captor abandona durante unos minutos la vivienda y mi corazón comienza a latir a la velocidad de la luz. ¿Será que podemos

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD