Papá jadea, con los ojos muy abiertos mientras me mira, luego estalla en carcajadas antes de colocarse detrás de mí. Me abraza, me aprieta la espalda contra su pecho y se inclina hasta que su boca queda en mi oído. "Me tendrás, Sol..." promete, luego recorre mi lóbulo de la oreja con la lengua antes de dar un suave mordisco. "Voy a estar bien adentro de tu coñito apretado... tan fuerte que no podrás sentarte en todo el día sin recordar la sensación de mi polla follándote", garantiza con otro mordisco en mi oreja. "Pero, primero, necesitas comer algo antes de correrte. Elige algo." Jadeo y tiemblo, mis músculos internos femeninos se contraen antes de que mis bragas se inunden con una crema caliente y necesitada. Trago saliva con dificultad y quiero preguntar si podemos saltarnos la comida

