Amelie
1 Diciembre
Mi nombres es Amelie Leroy, tengo 28 años, estudie diseño gráfico y mi trabajo en este momento consiste en hacer ilustraciones inspiradas en libros. Estos últimos meses he trabajado desde mi estudio en mi departamento pero este día tuve que reunirme con uno de los autores para poder captar mejor sus ideas para su novela y las escenas que necesita ilustrar.
Mientras camino por las calles veo como todo en la ciudad está ya decorado por la temporada navideña, desde hace un mes las personas comienzan a decorar todo y eso me fastidiaba, ver sus sonrisas buscando el regalo perfecto, planeando cenas familiares.
Yo no me sentía como ellos el destino se había llevado mi sonrisa convirtiendo mis días llenos de color en días grises, amaba la temporada navideña, y si digo amaba por que eso era tiempo pasado. Todo esto me recordaba a él, quisiera poder vivir encerrada en mi departamento y salir hasta que todo esto termine, pero la vida sigue y yo lo único que debo hacer es ignorar todo a mi alrededor.
Al llegar a mi departamento me quito el abrigo y voy hacia la cocina a preparar un poco de café, el clima afuera es muy frío y necesito algo caliente.
Me asome a mi ventana y vi el cielo estrellado pero vi a una estrella resplandecer mas que cualquier otra. Muchas veces miraba el cielo pensando que mi amado me ve desde ahí.
Así con la vista al cielo una canción vino a mi mente una que me llenaba más de dolor, En cambio no de Laura Pausini.
¿Ahora dónde estás?
Porque yo no puedo acostumbrarme aún
Diciembre ya llegó
No estás aquí...
Duele, por que en verdad no estas aquí, Julien tu risa hace falta en este lugar, tu lugar en la mesa está vacío.
—Mi amor —susurro las palabras al viento esperando que lleguen a él...
Era tan dura la vida para mi, desde que él se fue para mi nada volvió a ser igual, todos dicen "debes superarlo el ya no volverá, el es parte de tu pasado ahora" lo que no entienden es que la persona que yo era también quedó en el pasado, en este departamento todo me recuerda a él y mudarme sería dejarlo ir, aceptar que ya no está, que el si quedo en mi pasado y eso no puedo hacerlo.
Sus perfumes siguen en el lugar en el que él los dejo, su cepillo de dientes su ropa, todo sigue intacto, todas las mañanas me despierto pensando en que él entrará por esa puerta y me dirá "Estoy aquí mi pequitas" era así como el solía llamarme.
Caminé hacia el armario y saque una chaqueta de él. La sostuve contra mi pecho, cerré mis ojos y deje que el familiar aroma me envolvía.
—Te extraño tanto —susurré sintiendo las lágrimas rodar por mis mejillas, sabía que yo sola me torturaba, pero ¿Cómo? ¿como puedo olvidarme de él en tan solo meses? ¿Cómo olvidas al amor de tu vida, aquel con el compartiste tantos años? ¿Cómo lo haces?...
En ese momento una suave brisa entró por la ventana de la habitación, no recordaba haberla dejado abierta, la suave brisa acarició mi rostro, me quedé sin poder moverme, sonreí entre lágrimas esa caricia fue como si él me dijera que estaba aquí conmigo, cerré la ventana, apague las luces y me quedé dormida junto con sus chaqueta.
Diciembre 2 por la madrugada
«Había oscuridad mucha oscuridad a mi alrededor.
—Amelie —escuché una voz suave —Amelie —volvi a llamarme y soltó un quejido, la carretera apareció frente a mi, vi el auto de Julien volcado y corrí hasta él.
Su cuerpo yacia en sobre la carretera, sus ojos abiertos observando el cielo.
—¡Juelien! Amor vas a estar bien —dije presa del pánico —¡¡Ayuda por favor!! —grité pero nadie me ayudaba.
—Te amo pequitas, se feliz —sus ojos se cerraron, escuchaba mis gritos llenos de dolor.... »
—¡No! ¡Julien! –me desperté con la respiración agitada y mi rostro lleno de lágrimas.
Todo había sido un sueño, yo jamas pude despedirme de él, cuando me llamaron para informarme del accidente, y llegue a donde Julien se encontraba el ya había fallecido, se fue sin decir adiós...
Mire la hora en mi móvil, aun faltaba para el amaneces pero ya no pude dormir, me levanté y fui hasta mi estudio, tomé mis pinceles y pinturas, comencé a dibujar un día oscuro así como el que viví cuando él se fue, mis días había perdido color desde entonces y aunque dibujaba escenas románticas solo era por mi trabajo.
A eso de las 8:00 fui a tomar un baño y decidí salí a hacer unas compras, Kate me había llamada para salir a tomar un café pero no quise salir con ella. Valoraba que quisiera hacerme sentir bien pero aun no me sentía lista para reuniones con amigos ni nada eso, aunque a veces ella venía a mi departamento e intentaba hacer que saliéramos de noche, terminaba discutiendo pues sentía que no comprendía que aun no estaba lista para eso.
Fui al supermercado, mis alimentos se había acabado y necesitaba más para poder seguir invernando.
—Oh discúlpeme señorita —dijo la mujer que chocó conmigo.
—No se preocupe todo esta bien —dije tratando de seguir mi camino.
—No le gustaría llevar una bola de nieve, un adorno para esta bella temporada llena de magia y felicidad —dijo ella.
—No muchas gracias, no me interesan, la magia no existe así como tampoco la felicidad, al menos no para mi —murmure esto último.
—Para todos hay felicidad y un poco de magia, solo hay que saber cuando usarla —dijo sus palabras llenas de misterio sin entender.
—Que tenga un buen día —dije sin darle importancia a sus palabras.
¿Magia? Si claro, eso no existía. La magia y los milagros eran cosas en las que no creía, si los milagros existen yo solo pidiera uno, poder ver a Julien de nuevo. Es lo único que desearía.
Dicen que las palabras tienen poder, los anhelos de tu corazón suelen cumplirse, que hay estrellas que te otorgan deseos y que la noche buena suele ser una noche mágica...
Y yo estaba a días de descubrí que tan ciertas eran esas palabras...
Un deseo, solo uno....