Capítulo 7

1428 Words
   Y ya es viernes, la semana pasó bastante rápido. Por desgracia ya nos dieron trabajos para hacer para la semana próxima, pero bueno, en algún momento teníamos que empezar. - Asique mi hija tiene una cita hoy - habla mi mamá en cuanto salgo de mi habitación. Llegue hace poco a casa después de haber terminado las clases y ninguno de mis padres trabajaba hoy por lo que estaban sentados en el sillón viendo una película. - Sí, mamá - le afirmo rodando los ojos, estoy emocionada sí, pero creo que no tanto como ella. - Quiero hablar con ese muchacho - dice ahora mi papá mientras cruza los brazos. - ¿Y quién dijo que era un chico? - le pregunto mientras que ahora soy yo quien cruza los brazos. - No me importa que salgas con una chica, pero tu madre ya me dijo que es con el chico nuevo, ¿Caiden?  - Sí, Caiden - confirmo mientras río, me gusta que sean así de comprensivos y que no les importa si salgo con chicos o con chicas, mientras que sea feliz ellos están felices. - Y no, no vas a hablar con él. - ¿Por qué? Si soy muy simpático. - No mi amor, no lo eres - escucho a mamá que le dice, mientras yo voy directo al baño a bañarme.    Mientras me baño hago mi pequeño ritual de recordarme quién soy, como siempre. Soy Lía Taylor, tengo 17 años y vivo en un pueblo de pocas personas. Voy a tener una cita por primera vez y no tengo ni idea de que ponerme o qué decir, o qué hacer, en resumidas cuentas no se absolutamente nada. Escucho que mis papás gritan asique salgo increíblemente rápido de la ducha, me pongo una toalla así no más y salgo corriendo. - ¡¿Qué pasó?! - pregunto gritando en cuanto llego y me encuentro con los tres sentados en el sillón, porque también está Betiana. - Tu querida amiga, Betiana, nos asustó entrando en la casa. - No estaba cerrado con llave, simplemente toqué la puerta y se abrió por lo que entré - le contraataca Beto a mi mamá. - ¿Y para que viniste? Si sabés que tengo una cita - le hablo mientras me siento junto a ellos. - Por eso mismo vine amiga, probablemente no sepas ni qué ropa ponerte - chasqueo mi lengua. - Existen altas probabilidades en este infinito universo que dicen que estás en lo cierto - todos reímos, pero cuando ya nos callamos, mamá me mira y vuelve a reír. - ¿Qué te pasa mamá? - Todavía estás en toalla hija, andá a cambiarte por favor - y caigo en que es verdad, ya me había olvidado.    Camino hacia mi habitación con Betiana prácticamente pisándome los talones. Una vez que entramos, ella se sienta en mi cama mientras que yo reviso mi placard. ¡No encuentro nada! Bueno, nada que diga "oh, en verdad quiero ponerme esto". Caigo rendida con los brazos estirados en mi cama, a lo que mi amiga responde riendo. - Arriba, que te vamos a poner linda - la miro mal por su comentario. - Perdón, más linda de lo que ya obviamente sos. - Gracias por arreglarlo. - Mi placer, veamos - se levanta y empieza a buscar. - ¿Cómo te querés vestir? ¿A dónde van a ir? - No sé porque ni siquiera sé a dónde vamos a ir. Y tampoco intercambiamos celulares como para poder preguntarle ahora. - ¿No tenes su número de celular? - niego con la cabeza. - Estamos en el siglo 21 amiga, tengo agendada hasta a gente que no conozco, ¿y no tenés el celular del chico que te va a venir a buscar en una hora para ir a una cita? Sos rara. - Gracias y sí, planeaba pedírselo hoy. Sabés que soy vergonzosa y no sabía cómo hacerlo. Bueno, se lo voy a pedir solo si la cita sale bien, creo que está claro. - Muy bien, entonces no sabemos absolutamente nada. Creo que deberías de vestirte simple pero a su vez con un toque de arreglo, algo que te pueda servir tanto como para ir a comer a un restaurante que como para ir a una feria de juegos, no lo sé. - Me gusta la idea, pero ya sabés, del dicho al hecho hay mucho estrecho y no tengo ni la más mínima idea de cómo vas a hacer para que me vea así.    Mas o menos 40 minutos después estoy lista. No soy alguien a quien le guste exagerar con el maquillaje o la preparación porque quiero que me conozcan por como en verdad soy y no en quien aparento ser. Esa fue la razón por la que mi amiga me dejó tan solo pintarme las pestañas y ponerme un poco de brillo en los labios. Al final me vestí con un vestido corto de verano de color n***o con flores, el cual no es ajustado porque si fuese así me molestaría haciéndome sentir incómoda, y también tengo unas zapatillitas botita negras también. Estoy sencilla pero a la vez estoy linda, al menos eso veo yo y considero que eso es todo lo importa ya que me visto para mí, no para alguien más, si le gusta genial y sino, será el próximo.    Cuando salgo de la habitación y mis papás me ven, mi mamá es la primera en hablar. - Aun no puedo creer que vayas a tener tu primera cita, creo que estoy más emocionada que vos - río asintiendo porque es verdad, lo está.    Justo en ese momento, escuchamos que llega un auto y Betiana corre hasta la ventana para ver quien es. - Es él, es él - viene saltando hasta mí. - Entonces me voy - veo que papá quiere ir hasta la puerta pero me interpongo en su camino. - Papá no vas a hablar con él, ya sería mucha vergüenza. - Pero hija, es mi deber como padre hacerte pasar vergüenza. - Mamá - la miro en busca de ayuda. - Mi amor, ella sabe que hacer. - Pero si nunca estuvo en una cita con un chico. - Entonces, ella sabrá que hacer -se lo lleva y se sientan ambos en el sillón. - Vos si querés quedate y hablamos cuando vuelva - la miro a mi amiga. - Oh, era lo que iba a hacer aunque no me lo hubieras dicho - río rodando los ojos porque sí, ella es así y la amo. - Bueno, me voy. Deseenme suerte. - ¡Suerte! - gritan los tres a la ves.    Una vez que salgo de la casa, Caiden está apoyado en su auto pero en cuanto me ve, comienza a caminar hacia mí. - Estás hermosa - habla en cuanto nos encontramos cara a cara. - Gracias, la verdad no sabía que ponerme porque no sé a dónde vamos - cuando lo observo bien, veo que él está vestido con un jean y una camisa negra, creo que me acabo de enamorar de cómo está vestido. Por dios, le queda tan bien. - No importa a dónde vamos, estás perfecta.    Caminamos lentamente hacia el auto y me abre la puerta, que atento. Una vez que él sube, vuelve a prender el auto y pone algo de música en volumen bajo. No me molesta el silencio, la verdad me siento bien con él a pesar de haberlo conocido por una semana pero siento que lo conozco hace bastante más, pero lo rompo porque tengo una pregunta en mi cabeza. - ¿A dónde vamos? - Cuando lleguemos lo sabrás, es una sorpresa - me sonríe con una sonrisa que me derrite y vuelve a prestar atención al camino.     Por dios, ¿es normal que me sienta así con él? Como si tuviese que confiar en todo lo que dice porque una parte de mí me dice que lo conozco, que en verdad lo conozco. Por un lado me gusta la sensación pero por otro no, mirá si me confundo, si en realidad me quiere hacer daño pero mi mente me lo niega. - Jamás te haría daño - escucho que dice Caiden a mi lado, estamos en la ruta por lo que supongo que vamos a la ciudad. - ¿Perdón? - le pregunto sin entender a qué viene su comentario. - Puede ser que estuvieses pensando en voz alta - en ese momento siento un calor enorme en mis mejillas, que vergüenza acabo de pasar. - Por dios, en serio lo siento. Es que no te conozco pero a la vez siento que sí, en serio lo siento. - Tranquila, me pasa lo mismo - yo no contesto más, no debería. No sé que hacer o decir para no sentirme lo avergonzada que me siento en estos momentos, confirmo que soy un desastre para las citas.
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