Capítulo 2

1105 Words
   Me quedo helada, mis papás siempre me han dicho que si se me aparece algún animal peligroso que no me asuste ni corra porque si hago eso son más las posibilidades de que me ataque, y la verdad es que no andaría queriendo eso en este preciso momento.    El lobo se queda ahí, parado, serio, en silencio, es absolutamente todo n***o. Se acerca a pasos lentos hacia mi y yo hago lo mismo pero hacia atrás. Llega un punto en el que me choco con un árbol, y el animal sigue adelantándose.     Cuando estamos a pocos pasos, me hago consciente de su tamaño, mide aproximadamente mi altura y yo mido 1,60 metros. Me impresiona el hecho de que no me haga gruñido o algo por el estilo, tan solo me mira a los ojos. Por la poca luz que hay, veo que sus ojos son de un verde oscuro. Quiero correr pero a la vez no, no se por qué, es como simplemente un sentimiento que me dice que estoy segura, un pensamiento algo s*****a podría decirse pero es así.    Baja la cabeza y siento que busca mi mano, como si fuese un perro en busca de un poco de amor, y es lo que hago. Levanto la mano y la apoyo en su frente, pienso que estoy loca, que se me fue la sangre del cerebro pero estoy haciendo literalmente lo que estoy sintiendo. El animal mueve un su cabeza, asique hago lo mismo que si estuviese acariciando un perro, hay gente que dice que los lobos son perros grandes simplemente, y es lo que estoy pensando en este momento.    Nos quedamos así unos pocos minutos hasta que escucho que viene un auto, al parecer él también lo escucha porque enseguida se da la vuelta y sale corriendo hacia el bosque. - ¿Estás bien? - escucho que preguntan y cuando miro hacia la camioneta que paró, es mi papá.  - Sí, ¿vas para casa? - él asiente con una sonrisa asique subo.    Arranca y me quedo pensando, ¿qué acaba de pasar? Se me acercó un lobo y lo acaricié como si fuese un perro, ¿tendré fiebre y estoy alucinando? Pero no me siento mal, por lo que eso no debe de ser. Lo peor de todo, que dentro de mi corazón, algo me susurraba que todo iba a estar bien, que nunca me lastimaría. ¿Por qué algo en mi interior me decía que un animal salvaje y carnívoro no me iba a hacer nada? Repito, parece un pensamiento algo s*****a. - ¿En qué está pensando esa cabecita? - pregunta mi papá a mi lado una vez que llegamos a casa pero aun no bajamos de la camioneta. - Me pasó algo raro hoy mientras venía - hablo en un susurro que él escucha. - ¿Que pasó? - calculo unos segundos en si debería de decirle o no, si le digo lo más probable es que exagere y no me deje ni ir ni volver sola, asique prefiero no decir nada y seguir con mi vida normal. - Nada, me maree - miento y me cree. - Tal vez estás baja de azúcar, con razón estabas así como perdida. - Sí, era eso - concuerdo con él mientras que bajamos y abrimos para encontrarnos con mi mamá bailando en el medio de la cocina mientras hace la cena, cómo amo a esta mujer nadie se puede dar ni una idea.  - Pero si aquí están los amores de mi vida - viene y nos da un beso a cada uno. - Ahora termino de hacer la cena y comemos, a lo que ambos, mi papá y yo, asentimos.    Después de comer, me cambio y voy directo a mi habitación. Mi casa es grande, pero no tiene segundo piso ni nada, está todo en la planta baja porque antes, la casa era de mi abuelo y él siempre tuvo problemas para caminar, asique no había nada para que hubiese que subir.    Me cambio poniéndome el pijama y me llega un mensaje de mi amiga Betiana. De: Beto    Mi mamá te ama, dijo que no me podrías haber dado un mejor libro.    Yo me río de lo que leo, porque por alguna razón que todos desconocemos, los padres de mis compañeros me tienen como ejemplo, como si fuese una figura adolescente que seguir o a la cual aspirar. Cada vez que nos juntamos nos reímos de eso, solo hace falta decir "va a ir Lía" para que los padres inmediatamente accedan el permiso. Lo que más nos causa gracia, es porque no lo soy, pero tengo una figura que da esa confianza que chica tierna y buena, que produce ese efecto en padres; con mis amigos todavía estamos tratando de averiguar el por qué.    Abro mi ventana, porque como hace calor voy a dormir con la ventana abierta, y al hacerlo veo una sombra y unos ojos. Por un pequeño momento se me cruza por la cabeza de que sea el lobo pero debe de ser imaginación mía asique la cierro y me acuesto. No tengo ni idea de que me estará pasando, pero me siento una loca. Me duele la cabeza, asique me tomo una pastilla para el dolor y me acuesto en la cama de nuevo.    Me cuesta muchísimo poder dormirme. Doy vueltas en la cama, de un lado al otro, y de vuelta al mismo. Me quedo mirando al techo, abro y cierro los ojos, ni siquiera puedo determinar en qué es que estoy pensando específicamente.      Voy a la cocina para hacerme un té y me encuentro con mi mamá que está haciendose lo mismo. - ¿Me hacés uno a mí, ma? - veo como pega un salto y pone su mano en su pecho mirandome con enojo y susto a lo que se me escapa una pequeña risa. - Me asustaste hija. - Perdón - digo abrazándola y mientras veo como le pone agua y un saquito a mi taza. - ¿Estás bien? - yo asiento. - ¿Por qué no podes dormir? - No lo sé. ¿Vos? - pregunto mientras nos sentamos en la barra desayunadora. - Mañana tengo guardia en la ciudad asique hoy no duermo, duermo mañana durante el día así para la noche estoy bien despierta - río porque ella suele hacer esas cosas raras, yo dormiría y seguiría durmiendo. - No te pregunté hoy durante la cena, ¿cómo te fué en el trabajo? - Bien, mañana tengo que seguir ordenando los libros y Beto fué a comprar un libro porque Bety le dijo que leyera algo - ambas reímos porque las conocemos.    Después de hablar como una hora con mamá, me fui a acostar más tranquila y pude lograr dormirme. Mañana será un largo día.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD