Gracias al cielo...

1239 Words
Aprieto todo lo que puedo sus heridas, intentando cortar un poco la corriente de sangre; no despego mis ojos de los suyos, lo escucho llorar mientras mi corazón se encoje. ¿Qué haré si le pasa algo? - Ssssh, tranquilo… tranquilo hermoso, no pasa nada – lo calmo - ¡Artemis! – Dalton se acerca a mi - Rayos… - suelta al ver la escena frente a el – Iré por un médico… veterinario… bueno lo que sea – dice y sale corriendo…. Lo ignoro y me centro en intentar calmar el dolor de Viernes, sus ojos marrones se clavan en los míos mientras llora. - Señorita, será mejor que nos vayamos – Tony intenta levantarme - Ni se te ocurra – digo de manera amenazadora- No me iré a ningún lado sin Viernes - Pero es peligroso que permanezca en este lugar. - Tranquilízate, si quisieran atacarnos ya habrían actuado – digo, levanto la vista y veo al hombre atado frente a mì, toda mi sangre hierve de furia; alguien debe enseñarle a ese hombre lo que se siente ser apuñalado dos veces, pienso. - No se preocupe por Viernes, el estará bien. - Digas lo que digas, no me moveré – acaricio detrás de sus tiernas orejas, justo como a el le gusta. - ¡Allí están! – escucho la voz de Dalton, viene acompañado del medico del internado. - Dijiste que alguien estaba herido - dice el medico al vernos - Sí, el perro – dice Dalton irritado - No soy veterinario – el medico parece incomodo - Sí lo salva, podría darle un hospital entero si quiere – digo mirándolo a la cara - ¿Qué dice? – el médico se inclina y toma a Viernes (quien gruñe al verlo) - Tranquilo, él te ayudará – digo. El perro se calma ante mis palabras - Debemos llevarlo a la enfermería y tratar el sangrado – el médico sujeta en brazos a Viernes y se encamina a la enfermería. - ¿No vienes? – me dice Dalton - Tengo algo que hacer primero – digo poniéndome de pie. Me acerco al hombre atado. - ¿Señorita? – dice Tony advirtiéndome que no me acerque. - No debiste lastimarlo – digo inclinándome para tomar su navaja, la que usó para apuñalar a Viernes – Él es un ser inocente y puro – levanto las manos para mostrarle la sangre de mi perro – Dime ¿no tienes curiosidad? – el hombre me ve confundido - ¿Cuál sangre es más roja? – lo veo abrir sus ojos como platos lo que me motiva a tomar con fuerza su daga e insertarla con fuerza en su pierna, - ¡Artemis! ¿Qué estas haciendo? – pregunta alarmando Dalton; el hombre gruñe y se retuerce del dolor, la mordaza de su boca apagan sus quejidos. - Le muestro lo que se siente – digo girando la navaja sobre su carne, su sangre empieza a correr justo como la de Viernes – Aun no distingo cual color es más rojo – digo sacando la navaja – Creo que no usé suficiente fuerza – inserto violentamente la navaja en su otra pierna, obtengo la misma reacción, el hombre empieza a sudar mientras se queja, la inserto más mientras giro la hoja de metal en su carne viva. - Es suficiente señorita – Tony toma mi mano – No tiene porque ensuciarse las manos, para eso me tiene a mí. - ¿Enserio le dirás eso? – pregunta Dalton alarmado. Tony levanta la vista hacia él. - Cualquiera que la haga llorar, lo pagará con sangre, siempre y cuando ella quiera vengarse – después de decir eso, saca la daga de la pierna del hombre para enterrarla de nuevo en otra parte de su pierna. Las quejas del hombre se vuelven más sonoras mientras nos ve con sus ojos llenos de miedo. - Encárgate de él, sácale todo lo que puedes y si no dice nada. Envíalo de vuelta con su familia en pedacitos – ordeno. Me pongo de pie y emprendo mi camino hacia la enfermería - ¿no vienes? – le pregunto a Dalton quien se había quedado parado en el mismo sitio. - ¿Ah? Sí, si ya voy – trota para llegar hasta mi – Solo tienes 19 años ¿Cómo puedes ordenar algo así? – me paro en seco y lo observo. - Ese hombre habría hecho exactamente lo mismo conmigo, cuando las personas quieren matarte, entonces no se te hace difícil matarlos – digo. - Claro…. – no lo veo convencido con mi respuesta, pero lo que piense o no de mí; es lo último que me importa. Cuando por fin llegamos a la puerta de la enfermería, utilizo toda mi fuerza para entrar. Lo primero que veo es a mi perro, cubierto por completo por lo que parece ser una sábana; no… Viernes… Salgo corriendo como alma que lleva el diablo, no puedo verlo… hace un rato, estaba feliz masticando las botas caras de Atena y ahora… ¡todo es mi culpa! Mis piernas sienten el cansancio debido a correr tanto, pero no me detengo; llego a la mansión y me encierro en mi habitación. Lloro como una bebé mientras me abrazo a mis rodillas, saco toda la ira, frustración y tristeza en mi llanto hasta que no me sale ni una lagrima más. Me levanto temblorosa para dirigirme al baño, al verme al espejo noto toda la sangre, en mi ropa, mis manos, mi cabello y mi rostro; enciendo la ducha y me meto bajo el agua con todo y traje, me lo quito como puedo mientras veo el agua teñida de rojo correr bajo mis pies hasta que recupera su característica transparencia. Salgo de la ducha y me coloco una pijama corta, me dirijo a mi cama recostándome; las lagrimas empiezan a fluir nuevamente. Escucho la puerta abrirse y un momento después la cama se hunde justo a mi lado. - ¿Arte? – susurra Kaleb. No me atrevo a mirarlo a la cara, no después de lo que pasó. Siento su brazo en mi cintura obligándome a levantarme; rápidamente me recuesto sobre su pecho y me encojo todo lo que puedo sobre su regazo; él me recibe tiernamente, acaricia mi espalda y besa mi coronilla. - Lo siento – susurro entre sollozos – Es mi culpa, Viernes no se merecía esto – digo, no puedo hablar bien debido a las lágrimas – Entiendo que estes molesto… el era… - Ssssh, tranquila – me aprieta más contra él – Viernes es fuerte y se pondrá mejor. - ¿Quieres decir que no murió? – pregunto levantando mi cara de su pecho - Claro que no, el jamás te dejaría – dice - No me estas mintiendo ¿verdad? - ¿Por qué te mentiría con eso? – me pregunta – Podremos verlo en un par de horas, por el momento necesita descansar. - Gracias al cielo – digo abrazándolo nuevamente. - Todo estará bien, así que deja de llorar – limpia mis lagrimas - ¿No estas molesto conmigo? - Nada de esto es tu culpa – dice; le sonrío y me acomodo sobre él – Deberías descansar un poco - cierro mis ojos feliz debido a que Viernes se encuentra mejor; aunque aun nos queda un largo camino por recorrer, debemos detener a esas personas de una vez o esto se empeorará.
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