Lorein se encontraba recostada sobre un sofá, estaba oscuro así que no se podía distinguir bien el lugar. Sentía unas suaves manos sobre sus mejillas que a ratos se paseaban por su cabello, unos labios acariciando los suyos y una lengua explorando su boca. Los botones de su blusa comenzaron a ser abiertos mientras ella acariciaba la espalda de quien la besaba. De pronto, un golpeteo en la puerta interrumpió a ambas y alguien entró estrepitosamente prendiendo la luz. — ¡Lizy! —exclamó la ojiverde al ver a su novia frente a ella. Lorein volteó de inmediato a la chica sobre ella y, sin duda, no era su novia; era una despeinada y acalorada Corina que, al igual que ella, se encontraba con la respiración agitada y bajo la mirada fulminante de Lizy. Entonces todo come

