CAPÍTULO 4:

2199 Words
POV. Ahnsuk. Aun no entiendo qué hago en la misma mesa que Baemin, todos estamos perfectamente alineados y justamente él se encuentra frente a mí. Nos encontramos comiendo un tipo de pasta aunque para ser honesto no me he tomado ni la libertad de indagar el sabor de esta porque solo la he pasado sin ánimos a mi boca. — ¿Se conocían?—mi madre habla poniendo fin al silencio un tanto incómodo —No—digo un poco alterado —Sí—dice Baemin pisando mis palabras — ¿Sí o no?—pregunta la señora Min desconcertada —Bueno sí pero no—sonrío nervioso y Baemin como siempre evade las cosas con su típica encogida de hombros restándole importancia al asunto Todos regresan su vista a sus planos y deciden continuar con el festín. —Somos...—escucho la voz de Baemin y todos lo hacen ya que en un dos por tres la atención es para el—. Compañeros de aula, eso es todo—. No logro impedir que una minúscula risa salga de mi rostro para que no sea evidente ante las demás personas. —Vamos hijo, ¿Cómo no contaste algo tan importante?—mi madre sonreía de par en par —Pues te diré—ladeé una sonrisa —No somos cercanos—musita Baemin antes de meter una cucharada de comida a esa bocaza que el día de hoy se encuentra activa. — ¿De verdad?—ésta vez mi padre toma la palabra —No es que estemos en malos términos ya que tan solo miro a Baemin como compañero de aula y del cual no he tenido el tiempo necesario para conocer—doy por terminada mi pasta y me levanto de la mesa. —Y compañero de banco—escucho musitar detrás mío—, deberíamos ser cercanos, ¿He?—veo su silueta posicionarse detrás mío— Con permiso, ¿Te ayudo en algo Ahnsuk? No entiendo porque lo hace pero ese comportamiento es nuevo. Es como si Baemin fuera muchas puertas y conforme lo vas conociendo te ofrece la llave de cada una de estas y actualmente tengo la dicha de conocer ya una de ellas aunque sinceramente me da un tanto de miedo cuando llegue el día en que Baemin diga "Oye Ahnsuk, ya no tengo llaves, ¿Te quedas con estas puertas?" porque tengo la corazonada que le diré que sí. —Te estoy hablando—dijeron sacándome de mis pensamientos — ¿Ah?—pregunté desconcertado —Que si llevo eso—, señaló el refractario transparente que contenía más comida. —Si quieres—. Busqué unas servilletas para poner en la mesa Él no dijo nada más, tan sólo se llevó el refractario hacia la mesa, solo me quede pensando en todo lo que depararía quizás es el destino... POV. Baemin. El resto de la cena se sigue tornando incómoda y esto me está fastidiando, me exaspera el hecho de tener que hablar más de lo que debería y de lo que quiero. —La cena estuvo genial—sonreía mi madre de lado a lado para los Hwan Y el parloteo de agradecimiento comenzaba, lo clásico de darse halagos mutuamente eso que era cansado, monótono y sin chiste. —Ahnsuk, ¿Por qué no llevas a Baemin a tu habitación? Deberían ir a conversar sobre el colegio o cosas de jóvenes—el padre de Ahnsuk tomaba la palabra —No hace falta señor—era verdad, no quería ni me interesaba hablar con Ahnsuk "A solas" —Vamos hijo sin pena, deberían conocerse más. —Mmm si quieres —Suk sonrió tímido —Con permiso—hice una pequeña reverencia para despedirme de todos y dirigirme donde él. Subimos por unas escaleras. Seguí su paso, dos, tres puertas pasamos para llegar a una puerta color carmesí. Me miró un tanto indeciso y sonriendo tímido, vamos no sería la primera vez que yo pasara a su habitación, si bien no tuve el tiempo necesario para observar esta con detalle. —No es necesario que lo hagas—habló antes de dar un paso —Nadie me obligó—, musite un tanto cansado—. Pero si quieres no paso —De ninguna manera, pasa, pasa—. Sonreía No dije nada sólo pase al lugar, la habitación era color blanco sólido y con la techada color n***o ya que en esta se encontraban estrellas que eran de esas que "brillan en la oscuridad" conforme me adentraba a la habitación exploraba un poco más, se veía que a él le gustaba leer pues tenía muchos libros en un estante, nada fuera de lo normal hasta que llegué al balcón donde podía visualizar mi habitación a la perfección. —Vivo ahí—señalé con mi dedo índice las cortinas color blanco que se alcanzaban a ver — ¿En ese balcón?—preguntó incrédulo —No, en la cuadra que está a dos mundos de éste. —Que pesado. —Que idiota. —Ahora todo tiene sentido—suspiró y se sentó en la orilla de su cama —No, no soy un acosador—me senté un tanto alejado de él — ¿Eres vidente? —Exacto... Puedo ver que si no cierras el pico te lanzaré por esa ventana—no recordaba cuando fue la última vez que mantenía una conversación fluida con una persona, ni siquiera con mis padres. —Tú no sabes que también tengo poderes para volar—ese chico decía cosas absurdas a la par de graciosas. —Me largo de aquí—me levante y me dirigí hacia la puerta cuando sentí algo golpear mi cabeza. —Ten. —Qué mierda...—, una bola de papel color amarillo yacía tirada en el suelo— ¿Y esto es? —Ya lo había escrito antes y lo acabo de confirmar, no lo leas ahora, lo lees en casa—tomaba su cabellera señalando lo nervioso que estaba. Tome la nota y la guarde en mi bolsillo inferior derecho del pantalón, bajé las escaleras fácilmente por el hecho de que no era difícil el retorno a la salida. —Tus padres ya se fueron a casa, ya es de noche, ¿Te acompañamos, Min?—. Los padres de Hwan eran amables y me agradaban, yo era muy respetuoso cuando de personas mayores se trataba —No, puedo ir solo, muchas gracias señores yo me paso a retirar—hice una reverencia dispuesto a marcharme —Espera—. Me detuvo la madre de Hwan—. ¿Qué opinas de nuestro hijo?—. Sonreía esperanzada —Me cae bien. Aceleré el paso a mi casa —No queríamos molestarte con tu nuevo amigo—mencionaba mi madre —Iré a terminar la tarea—pasé indiferente a directo a mi habitación Me detuve en las escalera, tomé la nota que el lanzó hacia mí y la abrí para comenzar a leer, estaba escrita con una letra más bonita de lo normal y varios adornos a los lados. « ¿Dejarás de enviarme notas y me hablarás a la cara? ¡Lo siento por lo de tu moto! No hagas tanto drama y mejor seamos amigos, chico desconocido con firma b.m» Sonreí. POV. Ahnsuk Por mi ventana entraba un pequeño hilo de luz ya que aún ésta no se lograba esparcir por completo en mi habitación, sin gana alguna me levanté de mi cama con toda la flojera del mundo, el colegio me llamaba y eso era sofocante. —Ahnsuk nos vamos—eran mis padres, si bien ellos tienen que ir a trabajar desde antes de yo ir al colegio. —Vayan con cuidado—sonreí al ver la silueta de mi madre en el marco de mi puerta —Ya sabes que hacer por cualquier emergencia, nos llamas y—corté su parloteo —Lo sé mamá, siempre lo repites y ya no soy un niño yo me puedo cuidar solo—. Suspiré un tanto cansado ya que siempre era lo mismo, el típico discurso. —Y también lo siento—. Terminó de hablar mi madre — ¿Por qué?—. —Hoy es tu cumpleaños Ahnsuk no creas que me he olvidado, tu padre y yo lo tenemos presente—. Mi madre se acercaba para darme un cálido abrazo aunque para ser sinceros yo ni siquiera recordaba que era mi cumpleaños, estoy tan metido en mi mundo que me he olvidado de eso por completo. —Gracias, creí que lo olvidarían—. Sonreí —De ninguna manera, dejé sopa de algas en la mesa de centro con un rico postre para el mejor hijo del mundo mundial—. —Que exagerada eres—. Sonreí —Nunca es suficiente, esto es un pago por todo lo que haces por nosotros. Mis padres se pusieron en marcha para dirigirse a su trabajo y me volví a quedar solo, aunque esto ya no era una novedad en mi vida la soledad era mi compañía. Desayuné lo que mi madre dejó en la cocina y me dispuse a ir al colegio, nada me detenía a sacar buenas notas. Salí de mi casa con el paso un poco lento ya que no llevaba prisa alguna, caminaba por la ladera y decidí tomar el camino largo ya que en las mañanas podías deleitarte con ese aroma de humedad que producía la tierra mojada de los pastizales. A lo lejos observo una silueta algo familiar, está esperando a que el semáforo dé la señal del "siga" poco a poco mientras me acerco veo de quién se trata, es Min Baemin y cómo no si se nota la palabra "Flojera de todo" escrito en su espalda. —Hola—. Musito al colocarme a su lado para igual cruzar la avenida, él tiene los auriculares puestos y puede que ese hola haya sido sordo ante sus oídos. No me contesta, acerté o me está ignorando, decido no tomarle mucha importancia aunque me pregunto aún: ¿Qué tipo de música escucha para que todo el jodido día mantenga esos auriculares de color blanco puestos? Mis pensamientos divagan muchas cosas mientras siento como mis pasos son más rápidos a los de Baemin y claramente él ya va detrás mío, le resto importancia y observo varias cosas que no me dejan tener la mente en paz, como qué voy a hacer siendo el presidente del comité estudiantil entre cosas como que no hice la jodida tarea de matemáticas... —Cuidado—. Siento como soy arrastrado de mi mochila hacia atrás—, ¿Eres idiota? Presta atención a tu camino, niño No había notado que quería cruzar una avenida cuando ésta tenía la señal de "No pase". —Oh... Lo siento—. Fue lo único que alcanzo a decir para seguir mi paso e ignorar a Baemin, él fue grosero conmigo hace unos momentos, ¿Por qué se preocupa por mí? —Como sea—. Susurra molesto y me adelanta el paso Pasan 10 minutos para que llegue al colegio, puede que todos me conozcan y sientan una clase de "respeto" por mí pero no tengo a excepción de la linda Sorim. —FELIZ CUMPLEAÑOS AHNSUKIE —. Es Sorim quien me recibe con un gran cartel con letras bonitas escrito »Feliz Cumpleaños mi amado Ahnsuk» y un pequeño pastelito en las manos. —Vamos Sorim, no debiste hacerlo—. Sonreí —Cierra los ojos y ve a tu banco—. Hice lo que me ordenó, cerré los ojos y camine a esa dirección, al abrirlos me encontré con el lugar lleno de notas por parte de todos mis compañeros con mensajes positivos "Eres el mejor jefe de grupo" "Eres la onda" "Eres genial"  no pude soltar esa gran sonrisa que tanto me caracterizaba, donde mis ojos eran imposibles de ver. —Muchas gracias a todos—. Hice un reverencia en señal de agradecimiento, antes de que llegara profesor alguno me dediqué a leer todas esas pequeñas notitas, una tras otra. Me decepcionó no encontrar ninguna de él y lo que más me dolía es el hecho de que yo esperaba algo de su parte cuando bien sé que es un grosero, ahora mismo ni un "Oye, felicidades" se digna a dar. Las clases comienzan y yo estoy molesto. —Trabajen con el compañero de a lado hablando sobre lo que les gustaría estudiar en un futuro—. Ordenaba el profesor de orientación. Miré a Baemin un tanto indeciso en si hablar o no con él. — ¿Qué te gustaría ser Hwan Ahnsuk?—. Preguntaba Baemin con pereza —Nada que te importe—. Esta vez mi mente no estaba trabajando, soltaba los parloteos por sí solo. —Puede que me importe—. — ¿Qué quieres estudiar tú Min Baemin?—. Sonreí con cinismo —Yo quiero...—. Baemin se disponía a hablar pero yo omití su comentario y agregué algo. —Cierto... No me importa—. Me levanté de mi lugar y salí. Mierda y mierda era lo que pasaba en ese momento, ¿Por qué me enfadaba por algo tan estúpido? Después de todo Baemin y yo no éramos amigos. Caminé al cubículo del baño para rociar agua por mi rostro, no estaba pensando con claridad. Regresé a mi aula y miré a mi compañero de banca mirar hacia la ventana, me senté y él ni siquiera me miró, apuesto que de verdad estará enfadado. Arranco un pedazo de hoja de libreta. «Lo siento por ser grosero» Dudo en enviarle aquello, ¿Y si vuelvo a ser ignorado por el? «Lo siento por ser grosero contigo, no era mi intención» Me decido por enviarle esa pequeña nota, la arrastro discretamente por la mesa hasta que toco un poco su mano y él me mira confundido, ve la nota y yo me alejo para que pueda tomarla, tarda en leer y al final no me responde, tan solo la guarda en su bolsillo. Creo que se me cayó, sí, la poca dignidad que tenía con Baemin. Las clases pasan rápido, lo mismo de siempre, nada novedoso para decir verdad. —Ahnsuk, vamos a tu casa a mirar películas—. Era Sorim quién llegó a mi lugar antes de que guardara mis cosas. —Claro, te espero, mmm ¿En una hora?—. Le sonreí —Sí, te veo al rato pequeño—. Alborotó mi cabello. Baemin se encontraba a un lado durmiendo, si lo encerraban en el colegio era su maldito problema. Salí del aula en dirección a mi casa, no quería caminar así que decido tomar el autobús, éste tarda poco en hacerme llegar a mi destino. El tiempo pasa rápido, mientras me voy consumiendo las canciones de mi teléfono. Después de 15 minutos llego a casa. Hago lo de siempre, quitarme los zapatos para que estos sean remplazados por unas sandalias cómodas e ir a mi habitación para dejar mis cosas escolares, debo arreglar la sala y preparar comida para cuando Sorim venga. Antes de bajar veo una vez más el balcón donde vive ese chico extraño, estresante, misterioso y gruñón, me acerco poco a poco hasta que mis pies pisan un papel color carmesí con forma de flor. «Feliz Cumpleaños, idiota.» Baemin se quedó en la escuela y no podía enviarla en ese instante... Él lo envió por la mañana, sí que soy un completo idiota.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD