Era otoño, a punto de terminar y convertirse en invierno, las calles olían a humedad, quizás era provocada por el cambio de estación. Me gusta caminar amenamente por la ladera de esta hasta llegar a mi casa.
Observé al chico pálido. Parece que lleva la misma dirección que yo, trae sus auriculares puestos, no podría escuchar si incluso algún auto le está apunto de arrollar e inclusive yo me pregunto... ¿Qué tanta obsesión por traer auriculares las 24/7? Puede que no quiera escuchar a nadie y prefiera ignorar, puede que tan solo disfrute escuchar música, también puede que sean ambas cosas.
Espero a que la señal de transito dé el paso a los peatones, a la par que me coloco justo a un costado del contrario. Me ignora, él esperaba conmigo la señal que indicaba el paso seguro; sin embargo, dobla a la derecha de la calle, ¿Me estaba evitando? Si bien, él y yo no teníamos una relación estrecha de amistad, quizás sólo podríamos llegar a ser compañeros de banca y sólo eso, no es como si esperase algo más de su parte.
Ignoro lo ocurrido, dan luz verde a peatones y decido cruzar la cuadra, no quiero llegar a casa y encontrarme con esa soledad rutinaria, decido ir por el camino largo. Ese donde recorro el callejón lleno de plantas de todo tipo, donde camino otras tres cuadras para doblar y caminar dos, a diferencia de un camino directo.
Choco con alguien y caigo al suelo.
— Ouh...—musito molesto.
— ¿Es una costumbre tuya caer por todos lados? —levanto la mirada y me encuentro con unos ojos cansados mirándome, sin expresión alguna.
—Supongo que lo siento —me levanto e intento ignorarlo
¿Y si piensa que lo seguí?
—La vez pasada no te fracturaste un pie por meramente suerte pero si sigues así tu próxima caída va a ser de la camilla de un hospital—no podía creer que ese chico hablara más de cinco palabras conmigo.
— ¿Vives cerca?—espero y la conversación funcione e intento esforzarme en ello pero tan solo se encoge de hombros de una manera sin interés.
Le miro a aquel que yacía de pie con la mirada perdida. Pienso que él es... interesante.
Ahnsuk
»Baemin... El proyecto y...
Baemin
«¿Y?
Ahnsuk
» Mis colores
Baemin
« No jodas...
Ahnsuk
» Wow, me respondes los mensajes
» Si me clavas el visto te vas a arrepentir
Baemin
« ¿Qué vamos a hacer?
Ahnsuk
» Va a llover, ¿Te cansaste de clavar el visto?
Baemin
« No tengo nada mejor que hacer
Ahnsuk
» Tiene sentido, bien, te mando el archivo de lo que nos tocó
|PDF.ProyectoEscolar|
Visto √√
POV. Baemin.
No quería establecer relación de amistad o compañerito con alguien de mi aula, nunca traía nada bueno, sólo personas falsas e hipócritas y eso... Eso era lo que menos quería, no después de lo que me sucedió en esa época.
—Hijo... ¿Ya hiciste amigos?—hablaba mi madre desde la cocina.
—Ajá—respondí a secas.
— ¿De verdad? Cuéntame sobre eso—a mi madre siempre le hacía cierta ilusión el hecho de que yo tuviera relaciones sociales pero ya no era tan fácil para mí.
—Otro día, ahora iré a hacer los deberes.
Subí hacia mi habitación, por aquellas sombrías escaleras con colores monótonos que iban del rojo al blanco en secuencia, me gustaba observar cada detalle de las cosas y el subir las escaleras no era la excepción. Entro a mi habitación, ésta se encuentra tal y como la dejé por la mañana, intacta. Me arrastro a la cama para yacer mi cuerpo cansado pero recibo una llamada.
—Hombre guapo—escucho al otro lado de la línea
— ¿Perdón?—aquellas palabras las había escuchado en otro lado sin embargo no hacia memoria.
— ¿Vienes a jugar una partida de básquet?—y creo saber quién es.
—Tres segundos para que me digas como mierda tienes mi número.
—Estoy en la cancha de la vez pasada, ¿Quieres saber? Pues te espero con ansias.
No dije nada más y corté la llamada, ¿Cómo fue posible que esa persona tenga mi número? Bueno, dicen que la curiosidad mató al gato así que bajé las escaleras de manera rápida, algo nuevo en mí, me dirigí al garaje de mi nueva casa para tomar mi motocicleta, en sí no era fan de usar ésta, prefería las caminatas y el colegio quedaba cerca, no usaba mucho la ya mencionada. Tomo el casco de protección antes de salir a la calle y que buena elección hice; Ahnsuk se encontraba afuera alimentando al parecer a un perro callejero, él me observa, sé que no puede observar mi rostro pero aun así intenta hacerlo, se rinde y solo me ofrece una sonrisa. Por último tan sólo me marcho del lugar.
—Hombre guapo—esa palabra comenzaba a hartarme. Tan solo decía en mis adentros "Cállate y piérdete"— Eres curioso, ¿He?
—Habla—mi expresión era fría, que juraba podría matar a quién se me atravesara, como por ejemplo; Ella.
— ¿No me recuerdas, hombre guapo?—parecía algo burlona
—Sólo necesito la respuesta a mi pregunta.
— ¿Te suena “Hola, soy Min Baemin de Daegu. Me da vergüenza escribir una carta a una radio que siempre he escuchado”? —dijo burlona.
Era ella, mi primer amor. Estaba cabreado y un poco, solo un poco avergonzado. Iba a hacer una tontería cuando el sonido de mi celular me detuvo.
— Mmm, faltan dos días para el proyecto, ¿Podemos reunirnos? De verdad no quiero reprobar—era Ahnsuk
—Hola amor, si claro vamos a reunirnos, pásame la dirección donde quieres que vaya—sí, loco estaba, ¿Que iba a hacer? Hacerme responsable.
POV. Ahnsuk
Tiro mis cuadernillos a la cama, a punto de darme por vencido, decidí hacer el proyecto yo solo pero al parecer fue una grandísima mala idea, no entiendo nada de lo que debo hacer e inclusive estoy dudando de mi inteligencia pero simplemente la música no es mi fuerte ya que el proyecto era sobre eso, la música. Recuerdo que asignaron tema por equipo, en sí eran temas de materias que uno cursaba como Matemáticas, Literatura, Química y eso, pero yo siendo tan bueno en las anteriores mencionadas me asignaron música.
Era el intento número un millón que hacía por tratar de definir que era un acorde, una nota sol y cuando se utilizaban pero ¡Bah! Me era imposible, quizás mi compañero de proyecto y de banco podría saber algo pero bueno, las esperanzas de que me ayudara eran muy mínimas, ERA EL PROYECTO DE AMBOS, QUE LE DEN SI NO ME AYUDA.
— Mmm, faltan dos días para el proyecto, ¿Podemos reunirnos? De verdad no quiero reprobar—intenté no sonar con duda, seguro de mí mismo.
—Hola amor, si claro vamos a reunirnos, pasame la dirección donde quieres que vaya—Baemin me respondía y no entendía nada de nada.
— ¿Perdón? Mmm soy Ahnsuk, me estas confundiendo—ahora sí mi voz sonaba nerviosa.
—Está bien, nos vemos ahí—no entendía y aun así Baemin colgó.
Me limite a quedar perplejo ante mi teléfono celular que yacía en la palma de mi mano, tragué un poco de saliva e intenté procesar todo lo ocurrido. Punto uno: Baemin dijo la palabra "Amor", punto dos; Baemin debe tener novia. Punto tres; Baemin me confundió con su novia y punto cuatro; ¿Por qué esto es tan extraño?
Doy vueltas por toda mi habitación, la idea de terminar el proyecto se fue muy lejos, ahora mis pensamientos se enfocan en otra cosa o bueno en alguien. Llevo así aproximadamente 30 minutos, no sé qué pasa y eso me está carcomiendo por dentro. Al sonar un golpe en mi ventana, eso me saca de mis pensamientos haciendo que me acerque a esta.
Al abrirla me topé con Baemin, ¿Ya me estaba volviendo loco o de verdad Min Baemin estaba parado en mi ventana con la miraba cabizbaja esperando que yo abriera esta?
— ¿Tú...—iba a mencionar algo cuando me empujó y entró como si fuera digno de ello, sin mi permiso.
—No preguntas—Baemin decía mientras se sentaba en la orilla de mi cama.
— ¿Me estas jodiendo?—mencione con sorna y él solo se encogió de hombros, nunca había sido un chico de muchas palabras.
— ¿Sobre qué es nuestro tema?—hojeaba mi cuadernillo que recogió del suelo.
— ¿Es broma? ¿Ni siquiera leíste el archivo que envíe?—le arrebaté el cuadernillo color verde que yacía en las manos pálidas de él.
—Bueno, no soy un fanático de seguir reglas.
—Déjalo, yo no sé sobre el tema y no creo que lo hagas tú—coloqué el cuadernillo sobre la pequeña mesilla que sostenía una lámpara.
Baemin se levantó de mi cama y caminó hacia ésta retomando el cuadernillo sobre sus manos.
—Esto es muy fácil, ¿Sabes?—comenzó a hojear poco a poco y por sus expresiones dadas parecía que lograba entender.
— ¿Estas bromeando verdad?—suspiré y me dejé caer en el pequeño sillón.
—Lo hago yo—tomó el cuadernillo y salió por la ventana, ya no quería saber nada, estaba agotado de pensar a todas horas que clase de chico era él y ahora menos quería torturarme pensando como rayos consiguió mi dirección y aún más acerca de cómo se coló por mi ventana.
Me levanté para disponerme a cerrar ésta con seguro para evitar algo raro de su parte, pero una nota tirada en el balcón captó mi atención.
»Eres muy raro Hwan Ahnsuk, tan raro que espero seguir conociéndote«
No decía más, no tenía algún destinatario o algo que hiciera semejanza de ello, sólo eso, esa nota extraña bueno... No tan extraña, comenzaba a sacar conclusiones.
•••
POV. Baemin
No tenía las ganas ni el tiempo de citar a Hwan en algún lugar y opté por la idea más absurda pero quizás más rápida, ir directo a su domicilio. No fue difícil, tan sólo basto ir a mi habitación y de ahí saltarme a la suya, ni siquiera arriesgué mi vida esas casas quizás fueron construidas para los amantes porque mira que el paso hacia estas era escaso y muy fácil de lograr pasar.
El proyecto que nos tocó sin duda alguna era mi fuerte, la música, no me gustan los trabajos en equipo, eso implicaba socializar con compañeros y no quería algo así, no me interesaba pero no podía evitar seguir enviado aquellas notas, en ocasiones creía que sólo era el morbo de indagar que pasaría después pero no... Con el tiempo me he dado cuenta que quizás, sólo quizás quiera saber más sobre él.
— Lindura —. Decían al otro lado de la línea, decido colgar la llamada, era ella.
A decir verdad esto me estaba cansando y demasiado, creo que he hecho la etiqueta equivoca al nombrarla "Mi primer amor" me doy cuenta que tal cosa como esa no existe, no hay cosas como el primero o el segundo, eso sería clasificar algo que no se puede, es como si clasificaras el número de veces que te agrada una canción "Mi primer canción favorita, mi segunda canción favorita" es algo imposible, tan sólo dejas que en ese momento te empapes del sentimiento y creo que tal cosa como el amor no existe es un prototipo que el ser humano se creó para no morir en soledad.
—Minnie—se escucha la voz melosa de mi madre, dispuesta a pedir un favor, de seguro.
—Aja—respondo tajante, estoy trabajando en el proyecto y lo disfruto.
—Vamos a cenar—escucho como cada vez se acerca más a mi pieza.
—Pon la mesa, ya voy—dejo mi lapicero a un lado y estiro mis brazos para descansar toda la pesadez que llevo en los hombros.
—A la casa de los Hwan—veo a mi madre entrar con un vestido floreado y arreglada de una manera extravagante e innecesaria.
—No—me limito a decir sólo eso, porque para mí "No" es "No"
—No te pregunté—sonríe
—Madre, estoy haciendo tarea y... Voy a salir—contesto un poco cansado al saber que en poco tiempo me soltará un sermón
—Está bien—me dedica una sonrisa que viene cargada de ira y seguramente un arrepentimiento de mi parte. —Pero... Olvídate de las clases de piano prometidas—sale de mi habitación y mi dignidad de avecina a caer por los suelos
—Ya bajo—suspiro cansado
No entiendo como llegué al estar parado frente a la puerta de los Hwan, mis padres tocan el timbre y escucho a mi órgano denominado "Corazón" latir por mil. Ellos atienden la puerta con una gran sonrisa, tan solo correspondo de manera cortés. Pasamos a su sala perfectamente ordenada y se percibe un olor a canela y manzana, muy de época navideña. Nos sentamos en los sillones de cuero n***o y ruego porque el chico de mi institución no baje pero al parecer mi suerte está por los suelos.
—Madre, ¿Dónde dejaste los vasos de... —. Escucho su voz y la manera en la que se detiene, me vio eso es seguro. — Baemin?
Lo bueno, dijo bien mi nombre, lo malo, hola infierno.