POV. BAEMIN
De nuevo en Seúl, admiraba mucho Daegu, era tranquilo y pacífico, en cambio Seúl era lo contrario.
— ¿Estás feliz de regresar a Seúl? —mi madre me sonreía.
— No.
— ¡Vamos! ¡Lo estas! —me mostraba una sonrisa optimista.
— No —volví a repetir y ella ya no insistió.
— Espero y te acoples a ésta preparatoria y que no te echen —ésta vez mi padre amenazaba.
— Lo que digas —corté la conversación.
Me dirigí a mi nueva habitación y observé cada detalle de ésta, era cómoda, nada exagerado ni nada humilde, me eché en mi cama observando el techo ya que realmente no tenía ganas de levantarme e ir por mis cajas de mudanza y acomodarlas todas. No sé cuántos minutos pasaron pero debía acomodar aquello tarde o temprano, intentaría persuadir a mi madre a que me ayudara así que bajé a buscarla.
— Madre —bajaba las escaleras tranquilamente. Pero ninguno de mis padres se encontraba ahí.
Lo que faltaba, no llevamos ni un jodido día en Seúl y ya abandonan a su querido hijo.
Con mis pocas ganas de vivir los intenté buscar por toda la casa, cocina, cocina, cocina y la sala fue todo lo que recorrí a y... ¿Ya dije cocina? ¡Demonios! En joda recorro la casa para buscarlos. Visualicé un ventanal que daba con la calle, en mi intento de buscar a esos señores que yo llamaba padres, pero en cambio me topé con un chico bajito, cabellera castaña que sostenía su teléfono con sus muy notorias manos pequeñas. El caminaba distraído y pateó mi motocicleta, sí, pateó mí motocicleta, quise salir para echarle bronca pero él inmediatamente levantó la motoneta e hizo una leve reverencia aunque nadie ahí estaba presente. Iba a golpearlo cuando lo viera, pero egresé a mi habitación ya que no tenía ganas de ir a discutir con mi evidente vecino, no pasaron más de dos horas para que yo quisiera marcharme de mi casa a un lugar para entretenerme, salí sin avisar a mis padres. Caminé donde mi motocicleta estaba y la revisé, ésta tenía un rayón que evidentemente me hizo enojar, ese chico me la tenía que pagar sea como sea.
El humo de cigarro combinado con el olor del alcohol me hacía relajarme, me hundía en aquel sillón situado dentro de éste lugar de mala muerte.
— ¿Me puedo sentar? —escuché una voz femenina.
— No —contesté a secas pero al parecer esa chica era idiota, ignoró mi comentario y se situó a lado de mí.
— Hola, soy Seoyeol, mucho gusto —me ofreció su mano y yo la ignoré— Al parecer eres tímido, ¿Por qué no somos amigos?
— Mmm —tomé un trago a mi cerveza — ¿Por qué no mejor te largas?
— Vamos, quieres divertirte, ¿No? —comenzó a subir su mano por mi entrepierna.
— Sí —Hice una pausa y la miré, aunque la iluminación del lugar no ayudaba mucho — Vine a divertirme.
— Pues vamos a divertirnos —me sonrió y su mano subía cada vez más hasta que la detuve y le regalé una sonrisa cínica.
— Vine a divertirme —lancé su mano bruscamente— No a una cacería de zorras, ¿O acaso tengo cara de cazador?
— ¿Te crees muy guapo? Maldito bastardo —me fulminaba con la mirada
— No me creo guapo —incité a beber de nuevo mi bebida— Soy muy guapo —le di un gran trago a la cerveza y ella se marchó.
Estuve lo suficientemente sobrio para regresar a casa por mi propia cuenta.
— ¿En dónde estabas? —mi padre me regañaba.
— En tú corazón —me disponía a subir las escaleras hacia mi habitación.
— ¡MIN BAEMIN!
Sabía que mi madre ya iba a comenzar con su típico discurso.
— Min Baemin, debes ser responsable, ya no salgas sin pedir permiso, blahblahblah, mañana tienes escuela —decía yo haciendo burla a mi madre —A que sí me ibas a comentar eso, ¿Cierto?
— Mañana tienes escuela —mi madre se dio por vencida al final.
Subí a mi habitación para ir a dormir pero una silueta en el balcón de alado llamó mi atención, era un chico, quizá el que tiró mi motocicleta o quizá tenía un hermano, observé como este se movía, evidentemente estaba bailando, solo se miraba la silueta ya que una cortina impedía que observara al protagonista de tan buen baile. La persona se detuvo y abrió su cortina junto con la ventana, apagué las luces de mi habitación y mire lo que él hacía, porque sí, era el chico que tiró mi motocicleta. Quitó su playera, se encontraba sudando.
Por dios Min Baemin, ¿Estás loco?
×
POV. Ahnsuk.
La profesora nos indicó que teníamos planeado un proyecto, ¡Bravo! Apenas unos días y ya teníamos montones de tarea.
— Hwan Ahnsuk —me nombró la profesora observando sus listas— Tú haces equipo con Sorim —volvió a mirar sus listas— Olvídalo con ella no.
— ¿Qué? —comenté confuso.
— Que sea con Min Baemin —me volvió a mira y sólo asentí.
¿Quién rayos era ese Min Taemin, Leemin…? O como sea, oh... ya recuerdo, es el chico nuevo.
El dilema estaba ahí, no tenía ganas de hablarle, él no parecía una persona amigable así que antes de ir a casa tuve que pasar a dirección para conseguir el número de ese chico, necesitaba que hiciéramos el proyecto lo más rápido posible.
— Hola Ahnsuknie —la secretaria más anciana de todas me saludó aplastando una de mis mejillas — ¿Qué te trae por acá?
— Hola —sonreí e hice una leve reverencia— Vengo a ver si me pueden facilitar el número de uno de mis compañeros.
— Claro, ¿Quién es? Pero lo más importante, ¿Para qué lo necesitas?
— Tenemos un proyecto juntos, solo sé que él se apellida, ¿Min? Creo que sí.
— Oh, ya veo, el chico de Daegu.
— Exacto, Min... Algo.
— Anótalo —me dictó el número.
— Muchas gracias, cuídese mucho —salí del lugar y fui a mi casa.
Opté por caminar, aunque fuese más tardado, me gustaba relajarme un poco y ver las calles de la ciudad, en ocasiones eran multitudes de personas y en otras tan solo era yo. Me encuentro pensando sobre muchas cosas un tanto absurdas, sin darme cuenta ya estoy a dos casas de la mía. Continuo mi paso más veloz que otras veces debido a que tenía un proyecto que hacer y si ese niño con piel de fantasma no me iba a ayudar tenía que trabajar al doble.
Entré a mi casa y subí rápido a mi habitación, estaba un poco desordenada, solo recogí lo que pude hasta que... Me encontré una nota doblada en forma de avión sobre mi balcón, ésta yacía en el piso, la tomé entre mis manos y visualicé cada detalle, desarme la forma de avión y encontré un mensaje.
» ¿Cuándo vas a disculparte?«
Nada más que eso, es lo único que estaba escrito, pero miro otro avión de papel tirado, lo levanto e igual contenía algo escrito.
»Att: b.m«
Me dio un poco de miedo y decidí cerrar mis ventanas, me eché en la cama e intenté olvidar aquello. Ahora solo quería y rogaba que ese berzotas llamado Compañero, me ayude con la tarea.
Ingreso a kakaotalk, lo agrego a mis contactos "Taemin" Es como se llama, ¿No?
Ahnsuk
»Hola, ¿Tú eres Taemin?
Taemin
»No
Ahnsuk
»Pero fui a dirección y me dieron tu número
Visto √√
» Tenemos un trabajo en equipo, ¿Lo recuerdas?
Visto √√
»Taemin, es importante
Taemin
»No me llamo "Taemin"
Ahnsuk
» ¿No?
Taemin
»Soy Min Baemin y no voy a hacer el dichoso trabajo
» ¿Min Baemin?
¿De casualidad estabas en la escuela básica de "Narim"?
Taemin
»Que te importa
Ahnsuk
» ¿Cómo olvidarte?, ¿Me puedes regresar mis colores que lanzaste por la ventana en 4to año?
Taemin
» ¿De qué hablas?
Ahnsuk
»No seas cabrón, eres nuevo en esta escuela pero tú y yo nos conocemos, regrésame mis colores.
Taemin
» Qué cosas tan estúpidas dices.
Ahnsuk
»MIN BAEMIN!!
Visto√√
Nunca iba a ser su amigo, ni porque me pagaran un millón de dólares. Estaba cabreado, muy enojado, cuando escucho una piedrita golpear la ventana del balcón. Me asomo y observo otra nota tirada.
» ¿Por qué tiraste mi motocicleta? ¿Te quieres morir tan joven? ¿De verdad no piensas disculparte?«
YA ME ESTOY JODIENDO EN VIDA.
Con mi vecino y el maldito rey narcisista, los dos son iguales que parecen ser la misma persona.
El auditorio del colegio estaba lleno de estudiantes, todos ocupaban un lugar, había cuchicheos y un poco más de ruido de la habitual. Me encontraba en un pequeño camerino ensayando mis líneas junto a mis demás contrincantes que peleaban por el puesto de Presidente de Comité Estudiantil. A decir verdad no estaba demasiado nervioso porque era algo que se me daba, tenía la confianza en mí mismo de que si yo había estudiado algún tema lo iba a recitar perfectamente bien.
Los cuchicheos seguían cuando se escuchó una voz hablar por el micrófono e inundó todo el auditorio.
—Jóvenes, silencio —evidentemente era el director— Ya saben porque estamos aquí, es algo serio.
Todos guardaron silencio, ahora solo lo único que podía ser escuchado era al director.
—La dinámica es la siguiente —sacó un papel que tenía metido entre un sobre — Los alumnos postulado tendrán 5 minutos para dar su propuesta, pasaran conforme se inscribieron en el auditorio o dirección —bajó el papel de su vista— Una vez que todos pasen todos los estudiantes se acomodarán por apellido y harán sus votos en las casilla ubicadas afuera, en el pasillo.
Se alcanzó a escuchar un "Sí, entendimos" por parte de todos los alumnos.
—Bien... El primer alumno es Lee WooHyun —un chico del salón B303 pasó, él era bajito, con lentes y nada carismático.
El tiempo así fluyo, pasaban de uno en uno hasta que era mi turno y luego el de SeoJoon. Admito que ante él si me ponía un poco nervioso, pero muy poco... El instituto abarcaba a más mujeres que hombres y por ende todas se irían por el más guapo, a la mierda el discurso, apuesto a que si SeoJoon se quitaba la ropa ahí mismo, hasta director del plantel lo hacían.
—Turno de Hwan Ahnsuk del aula B005.
Caminé neutral por el pasillo cuando sentí que mi equilibrio se debilitaba, alguien me puso el pie y caí al suelo. Una sensación de dolor invadió mi cuerpo, sentí un 'c***k' cuando caí al suelo, maldición. ¿Me fracturé la pierna? No… Con todo el dolor del mundo me intenté levantar como pude pero no lo lograba.
— ¿Hwan Ahnsuk? Lo estamos esperando —el director me llamaba pero por más que intentaba ponerme de pie no lo lograba— 1 minuto o será descalificado.
La desesperación se apoderaba de mí. Sabía que si me forzaba a levantarme me iba a hacer aún más daño. Fue ahí donde mis esperanzas se agotaron, estaba tirando la toalla pero unas manos se acercaron ante mis ojos, eran pálidas y grandes, levanté mi vista y me encontré a un chico con gorra negra y un cubre bocas, sus ojos eran negros y profundos que casi, y digo que casi, me pierdo en su mirada porque él tomó mi mano sacándome de mi transe.
—Mueve el culo —musitó el misterioso chico con una voz familiar. No respondí— Tienes menos de un puto minuto para pasar.
Al ver que yo no entraba en sí me cargo como si fuéramos recién casados.
— ¿Qué haces? —demasiado tarde, ya habíamos entrado al escenario y éramos la atención de todos.
— ¿Qué es esto? —el profesor parecía indignado.
—Alguien le puso el pie el tropezó, está herido. —El chico se quitó el cubre bocas para hablar. Era el chico nuevo.
—Taemin. —Dije impactado.
—No me llamo así, soy Min Baemin —me lanzó una mirada de amenaza— Día tu maldito discurso, pesas.
—Ya bájame —me bajó cuidadosamente pero me apoyé en su hombro y ahora estaba en el podio para tomar la palabra.
—Buen día compañeros —hice una reverencia como pude. —
Todos se limitaron a guardar silencio.
—Bien, ¿Por qué deberían tenerme como su representante estudiantil? Fácil, puedo apoyarlos en muchas cosas, haré que los profesores apoyen más al alumno, por si fuera poco propondré que los días de entrega de calificaciones de exámenes los que tengan B y A podrán obtener una comida por parte de la cafetería. Esto como fin de que incrementemos las buenas notas, una motivación para que así al final de curso la escuela presente un mínimo índice de reprobación escolar –sonreí— No lo digo de broma —todos miraban sorprendidos— Como presidente del aula B005 hago una pequeña referencia a todas las cosas que logré cambiar en la aula, colocándola como primer lugar.
Comenzaron a aplaudir, y sí, me sentía realizado pero con una pierna rota y aquel desconocido ayudándome.
—Incrementa esta. —Musito
— Cierra la maldita boca —susurré con un gruñido.
— ¿Es todo Hwan? —el director se acercó a mí.
—Una cosa más —mire al público— No se dejen engañar por si alguien les hace promesas imposibles.
Sabía que SeoJoon saldría con algún despampanante e irrealista discurso.
— Me rompí la pierna y aun así estoy aquí, le agradezco a Taemin —dije por último.
—Listo, jódete —me soltó levemente para no dejarme caer.
Todos se levantaron y aplaudieron.
— Es el turno de Wang SeoJoon —el director lo llamó y cuando el pasó vi que era portador de los zapatos que me hicieron tropezar.
SeoJoon era guapo, cuerpo atlético, cabello n***o, labios carnosos, era guapo pero un completo idiota. No pasó de decir: "Voy a hacer que los profesores ya no dejen tarea" muchos idiotas se emocionaron.
Al salir del auditorio ya todos estaban formados en sus debidas urnas. Terminó el conteo después de 3 horas, todos los alumnos se fueron a sus respectivas aulas y sólo nos quedamos los concursantes.
—Hay un empate entre Hwan Ahnsuk y Wang SeoJoon pero falta un voto —comentó la Secretaría que los contaba.
—Déjeme checar —el profesor revisó unas listas que los alumnos formaron cuando dieron su voto— Falta Min Baemin.
El chico nombrado apareció.
—Se me olvidó —comentó indiferente.
—Da igual, ¿Para quién va tu voto? —la secretaria le pasó la boleta.
Yo solo pensaba que ya me había jodido, el no votaría por mí, estoy seguro de que no le agrado y si me ayudó va a querer algo a cambio. Él tomó la boleta entre sus manos y suspiró. Comenzó a llenarla, los nervios me invadían. La entregó a la secretaria y se marchó sin decir nada.
Escuché decir a la Secretaria "Ganó Hwan Ahnsuk"
¿Ese bastardo había votado por mí? A lo mejor, no le desagradaba del todo. Quizás y sí podíamos ser amigos.