—No sé si te acuerdas, pero ya nos conocemos. Niego con la cabeza. No me suena, y creo que me acordaría. No es de los que una chica olvida. Conozco la historia. Amy salió un par de veces con David hace unos años y así conoció a Henry. David entró en el bar una noche que trabajábamos las dos. Prueba de ello: esa noche le pidió salir a Amy y no a mí. Yo no dejo huella en hombres ricos y triunfadores. No como ella. Aunque seguro que esa noche yo estaba a tope sirviendo mesas. Tengo beca completa en la universidad, así que no pago matrícula, pero todo lo demás (incluido el coste de formarme como bailarina) lo he tenido que financiar yo sola y las propinas son mi salvación la mayoría de las noches. Mi madre no tiene ni un dólar sobrante para ayudarme. —Algo así… —digo mirando al fondo de

