Gusto y Susto

1567 Words

David empuja dentro de mí como un hombre que ha estado hambriento. No hemos tenido sexo en un tiempo, pero sí ha habido muchos orgasmos, y honestamente me sorprende su necesidad hasta que la cabeza de su pene golpea ese punto profundo dentro de mí que hace que mi espalda se arquee, mi cuerpo buscando más de lo que me da. Es rápido y es duro y se siente tan bien que ni siquiera me doy cuenta de que estoy suplicando en voz alta que me dé más, que me lo dé más fuerte, hasta que él me escupe al oído: —Siempre te daré lo que necesitas. Solo está hablando sucio. Lo sé. Pero la promesa igual activa algún súper botón en mi cerebro de chica y, con mis brazos apretados alrededor de su cuello, empiezo a suplicar más fuerte. —Lo sé. Eso es. Así. Oh, Dios... —Te gusta cuando te follo duro, ¿

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD