Vacío mi copa y me aparto de su pecho duro. El club tiene un nombre aleatorio que no puedo recordar, lo cual no es propio de mí en absoluto. Creo que podría ser Rosseta, pero no puedo decirlo con certeza. Sé que los Walton lo poseen, como la mitad de este tipo de lugares en la zona. Usualmente, los detalles son lo mío. Pero esta noche, estoy nerviosa y no parece que pueda retener nada en la cabeza. David atrapa mi brazo y me jala de vuelta a su abrazo. —Vamos, nena. Y luego su mano se desliza alrededor de mi cintura, aplastando mi vientre contra el suyo. —David—empiezo, tratando de infundir mi voz con algo de autoridad. Al menos desaprobación. —Nos estamos divirtiendo —dice, deslizando su mano sobre mi trasero. —No —digo, mirando hacia otro lado. Porque no lo estoy haciendo y el alcoh

