—No puedo. Estas no son palabras que suelo decirle a mi jefe, pero el tipo me ha pedido quedarme hasta tarde todas las noches de esta semana y tengo el proyecto más grande de mi vida que entregar a finales de esta semana. Tengo que arrasar con este, graduarme y finalmente dejar Chicago. La resplandeciente ciudad de las luces tiene un lado oscuro y estoy cansada de estar bajo su talón. Bueno, en realidad no es el talón de Chicago, es el de los Walton. Me estremezco al recordar esa noche. La noche en la que me di cuenta de que estaba saliendo con un monstruo, y su hermano Henry, aquel por el que sentía una atracción ridícula, era el peor de todos. Me echo hacia atrás una sección de mi largo cabello castaño. Soy la única morena en el personal. Al menos, la única que aún es morena. Llevo a

