Jimena González pasó la mañana del 14 con la nota de María Elena —"Salazar, entrega el 15"— temblándole en las manos. El silencio de la noche anterior se había roto con esa pista, un eco del mensaje anónimo que no podía ignorar: "El silencio es frágil. Rompe primero, o te rompen". Álvaro había tendido la trampa con el rumor de González Imports, y la transferencia de Salazar confirmaba que Diego Ramírez seguía jugando desde la cárcel. Pero el "qué" y el "cómo" eran sombras que no podía atrapar. Sofía bajó a las nueve, encontrándola en la sala con la carpeta de Álvaro abierta sobre la mesa. —¿Otra vez con eso? —preguntó, cruzando los brazos—. Pensé que habías terminado con Diego. —No terminé —respondió Jimena, cerrando los papeles—. Está planeando algo para mañana. Álvaro y yo lo seguimo

