Una deuda ardiente-25

1244 Words

Jimena González llegó a casa con el sobre de Raúl Mendoza todavía en las manos, las palabras de Álvaro —"Hazlo. No me importa caer"— resonando en su cabeza. El apartamento estaba en penumbra, solo el resplandor de una lámpara iluminando a Sofía y María Elena en el sofá. El mensaje anónimo —"Bonita jugada. Pero el próximo golpe es mío"— pesaba como una amenaza viva, y el vaso roto en la cocina seguía ahí, un recordatorio del peligro que Diego Ramírez había traído a su puerta. —¿Qué pasó? —preguntó Sofía, levantándose al verla—. ¿Qué traes ahí? —Pruebas —respondió Jimena, dejando el sobre en la mesa—. De Raúl. Dice que Álvaro aprobó los desvíos de Diego. Podría hundirlos a los dos. María Elena se acercó, frunciendo el ceño. —¿Raúl otra vez? —preguntó, tomando los papeles—. ¿Por qué te l

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD