Jimena González despertó en su cama con el cuerpo todavía temblando, el eco del ascensor quemándole la piel. La noche anterior había sido un precipicio: Álvaro presionándola contra la pared, sus manos subiendo por sus muslos, su voz jadeando "Te quiero tanto que duele" mientras el deseo los consumía en la penumbra. El zumbido del ascensor arrancando los había arrancado del borde, pero el fuego seguía ahí, un grito del silencio que resonaba en cada rincón de su ser. Habían atrapado al topo de Victor Lang, Javier Torres, y las pruebas estaban listas para hundirlo, pero lo que pesaba no era la victoria, sino el hombre que la había dejado al borde del abismo. Sofía bajó a las siete, su cabello revuelto y los ojos brillantes de curiosidad mientras tomaba una taza del armario. —¿Qué te pasa h

