Bridget se había encargado de que todo saliera perfecto. Había participado activamente en la organización del cumpleaños de su hijo más grande. Cada año era igual, sin embargo, Bridget no podía ocultar la felicidad que le causaba hacer feliz a su hijo. Amaba cuando este se sorprendía por la fiesta y los regalos que había organizado, y sobretodo, le encantaba que su familia estuviera junta y feliz. El sol de la tarde bañaba el jardín de la casa que Dylan había comprado para que vivieran juntos, iluminando la alegre celebración que se llevaba a cabo. Los globos de colores, las serpentinas, y una gran mesa decorada con temática de superhéroes llenaban el espacio, mientras las risas de niños y adultos resonaban en el aire. Bridget estaba sentada en una silla junto a la mesa principal, s

