Sin embargo, con ese vestido usaba un sostén especial, uno de encaje que no se transparentaba. Era un sujetador que compré específicamente para que no se notasen los tirantes, ya que carecía de estos. Pese a que el vestido tenía tirantes gruesos, debido a la posición y a la forma con la que se unían al vestido, cuando lo compré, los tirantes del sujetador que usaba al probármelo sobresalían. Gracias a Lorena, comprendí que no podía ponerle cualquier cosa, que debía buscar ropa interior adecuada. Encontrar una prenda tan delicada como el sujetador de encaje que se acoplara al tamaño de mis pechos, que no se bajara y cerrase por completo la línea de mi canalillo, fue todo un descubrimiento. Además, venía con unas bonitas bragas a juego que tenían listones que se entrelazaban en las caderas,

