Capítulo 9: Las fotos.

2003 Words
Luciana       Después de la desconcertante actitud de Marcos regrese a mi casa, aún no puedo creer me haya confesado sus sentimientos, esto está yendo un poco rápido, pero por una vez en mi vida deseo no pensar en lo que pueda suceder y solo enfocarme en disfrutar.      Al entrar me encuentro de frente con mi padre, luce realmente furioso, y al ver lo que tiene en sus manos, comprendo que me ha descubierto y estoy acabada. -¿Qué mierdas hacia esto entre tus cosas?- dice fuera de sí, yo por mi parte me he quedado muda, ¿Ahora que le diré? -Yo...no lo sé.-miento, pero me doy cuenta que no me ha creído cuando siento su mano golpear mi mejilla. -¡Eres una maldita hija de puta, debería matarte como lo hice con la perra de tu madre!- exclama dejándome petrificada, ¿Está confesando su crimen? -Tú....tú mataste a mi madre.- susurro pérdida en el dolor. -Si lo hice ¿Y qué? ¿Acaso tienes pruebas? ¿No, verdad?- pregunta sonriendo diabólicamente al mismo tiempo que me agarra del brazo ejerciendo demasiada fuerza. -Eres un maldito infeliz, mataste a mi mamá y me condenaste a este maldito infierno.- grito mientras golpeo su pecho con mi mano libre. -Y no sabes la satisfacción que sentí al hacerlo, esa perra merecía morir.- dice carente de emociones, sin poder evitarlo las lágrimas bajan por mis mejillas, odio llorar, pero en estos momentos es lo único que puedo hacer, ya que no tengo ni una maldita prueba que lo inculpe. -Lo único que llegue a sentir por esa mujer fue asco y desprecio.-dice empujándome, haciendo que caiga de lleno al suelo. -Ella nunca te hizo nada, siempre te tenía miedo ¿Sino la amabas por qué la condenaste?- pregunto en un hilo de voz tratando de levantarme. -Su error fue haberse metido en mi camino, y se terminó de hundir cuando quedó embarazada de una bastarda.- dice con voz dura, ¿En algún momento me quiso?, Eso es imposible, si me quisiera un poco no me lastimaría.-Ah, eres tan insignificante e inútil que la empresa está cayendo en banca rota, solo diré que si quieres honrar la memoria de tu madre, harás lo que te digo.-dice. Es verdad que la empresa cada día está peor, pero no entiendo que es lo que estoy haciendo mal, ¿Acaso no sirvo para esto? -¿Qué debo hacer según tú?- pregunto borde. -Te casarás con uno de mis socios, Mario Fontana está dispuesto a salvar nuestro patrimonio con la condición de que seas su esposa.-explica haciendo que lo mire como si se hubiese vuelto loco, ¿Pero por qué me tendría que sorprender?, Al solo le importa su bienestar y no le importa joder la vida de otros con tal de conseguir lo que desea. -¿Acaso te has golpeado la cabeza?, prefiero estar en la ruina antes que casarme por conveniencia, y por si lo olvidaba tengo novio.-digo sin poder creer hasta dónde puede llegar su ambición. -No es una pregunta Luciana, lo haces o tu querida Emma tendrá un accidente.-advierte, y por inercia me recuesto por la pared tratando de procesar lo que acaba de decir. El muy maldito me acaba de amenazar con hacerle daño a mi pequeña sobrina, sabía que mi cariño a ella podía ser usado para atacarme. -A ella no la metas, esto es entre tú y yo.-le advierto cabreada. -Me importa una mierda tus amenazas, te quiero en el almuerzo bien arreglada, y solo espero que por tu bien te comportes.-declara para seguidamente irse.     Suspiro frustrada y comienzo a caminar escaleras arriba para ir a mi habitación en donde me daré un largo baño. Al llegar, me desvisto y entro en la tina, ¿Sería capaz de lastimarla? Sí, él lo haría sin pestañear, sus acciones dejan ver lo basura de persona que es.   Tendré que asistir a la maldita cena, y luego de salir con Emma, más tarde iré a hablar con Marcos, ya que no deseo que se entere por un tercero de la locura de mi padre.     Al ser mi último año en la carrera, he pedido para hacer desde casa, o mejor dicho desde el trabajo, al estar teniendo demasiadas perdidas necesito más tiempo para buscar una solución, necesito salvar lo único que me queda de mi madre.     Mientras me relajo en la ducha me pierdo en mis recuerdos, los mejores años de mi infancia que a pesar de los problemas e insultos de mi padre fueron sin duda con mi madre, ella siempre me decía cuanto me amaba y mejor aún me lo demostraba día tras día, fue la única persona que me ha entregado su corazón sin pedir nada a cambio, por eso odio no encontrar esas malditas pruebas para hacerle pagar su crimen. -Mami, ¿Podemos jugar con papá?-pregunto eufórica, no sé porque papá no me quiere cerca, tal vez hice una travesura y se enojó. -Mi amor, tu papá debe trabajar. Mejor juguemos nosotros.-pide regalándome una de sus características sonrisas. -Sí, ven mami.- exclamo tomando la mano de mi madre para correr hasta mis juguetes.    Esos a pesar de ser un poco dolorosos, son unos de mis mayores tesoros.     Salgo de la ducha, me pongo un pantalón y una camisa de color pastel, me peino pero nada del otro mundo, y por último me aplico un poco de brillo. Miro la hora en el reloj y me doy cuenta que ya es hora del almuerzo.     Reviso mi celular esperando encontrar un mensaje de su parte, pero no hay nada, así que un poco desilusionada decido no enviarle nada y bajar al comedor. Una vez llego, ya todos se encuentran en sus lugares, mi hermanastra Janet y su madre Carlota se encuentran una a cada lado de mi padre, por otro lado, en el otro extremo esta un hombre de unos ¿40 años?, Dios que no sea lo que estoy pensando. -Buenas noches, lamento la demora.- digo tratando de esconder mi nerviosismo al mismo que me siento alejada de ambos extremos. -Buenas noches preciosa.-dice con ¿Deseo? haciéndome erizar la piel, debo tranquilizarme, pero no es fácil cuando ese hombre me esta mirando de una manera que no me agrada ni un poco.-Ven aquí, no me gusta que estés tan lejos.-ordena provocando que se me forme un nudo en la garganta. -Así estoy bien, gracias.-susurro tragando grueso. -Has lo que te ha pedido.-dice entre dientes el maldito de Alfonso.-Emma una niña frágil de tan solo 6 años, ¿Qué pasaría si un auto le atropellará?-susurra sonriendo maliciosamente.     Resignada me levanto para seguidamente caminar hasta la silla que se encuentra al lado del hombre misterioso, él se levanta y me ayuda a sentarme para luego hacer lo mismo, evito a toda costa algún tipo de contacto con él, siento como si le estuviera siendo infiel a Marcos. Me mantengo observando mi plato tratando sin ganas de probar, y solo bebo el jugo de naranja tratando de calmar mi ansiedad, ¿Y le pusieron algo al jugo?, bueno capaz estoy siendo paranoica, pero quien no lo seria si tu padre prácticamente te está vendiendo a un competo desconocido. Dejo mi debate de lado cuando siento una mano recorrer mmi pierna, abro mis ojos como plato e intento alejar su mano, pero este ejerce fuerza y acaricia mi piel provocándome nauseas. -Te quiero en mi cama, preciosa.-susurra en mi oído y en consecuencia comienzo a temblar.        Me levanto rápidamente sin querer permitirles que me humillen, prefiero correr el riesgo a aceptar tal barbaridad.  -No me casare con usted, y por mi váyase a la mierda con su estúpido trato.-digo con firmeza comenzando a caminar hacia la salida, pero cuando estoy llegando siento como una mano me agarra con brusquedad de mi cabello para seguidamente comenzar a dirigirme hacia las escaleras, aun estando desorientada caigo en cuenta lo que pretenden hacer, asustada por lo que intentara hacerme comienzo a forcejear, pero al ser más fuerte no logro ni siquiera moverlo. Me lleva arrastras arriba, para seguir el camino hasta mi habitación en dónde me lanza sin ni un poco de suavidad a mi cama, instintamente retroceso y me levanto de golpe trata6de huir. -Quise hacerlo por las buenas preciosa, pero no me dejas otra opción.-dice agarrándome de mi brazo para volver a tirarme pero está vez se sube arriba mío, y sin perder tiempo comienza a chupar mi cuello provocándome náuseas al sentir sus asquerosos labios en mi piel, grito y lloro desesperada, pero nadie me ayuda, trato de quitármelo de encima, pero no puedo por el contrario este rompe una parte de mi camisa, dejando a su vista mis pezones cubiertos por mi brasier.-Te follaré tan duro que no podrás caminar.-dice intentado meter una de su manos dentro de mi pantalón, aprovecho que está deleitándose con mis pezones y libero una de mis manos para seguidamente agarrar la lámpara que se encuentra en mi mesita y sin siquiera pensarlo se la estampó en su cabeza, este me suelta quejándose del dolor al mismo tiempo que me mira furioso, yo sin perder tiempo corro llorosa fuera de la habitación, corro y corro, cuando por fin logro salir de la casa sigo corriendo, no sé si me seguirán pero mejor es no esperar.       Cubro con mis brazos mi camisa que está rota, no sé qué haré o a dónde iré, esto ha sobrepasado todo lo que podría soportar, mi padre sobrepasó los límites. Lo que han intentado hacer es peor que cualquier insulto o golpe, han....intentado violarme.    Cuando estoy lo bastante lejos de lo que se supone es mi casa, camino sin rumbo, no puedo meter en esto a nadie, se de lo que sin capaces, y no podría permitir que lastime a ninguno de los míos.   Sin saber muy bien porque me dirijo a la casa de Marcos, los guardias me observan confundidos, para seguidamente mirarme horrorizados, es claro que no estoy para nada bien.    Unas de las muchachas me deja pasar diciendo que le avisará a su jefe que lo quiero ver, pero justo cuando estamos caminando hacia el living aparece mi novio, quien cuando ve mi estado su rostro se descompone y seguidamente llega prácticamente corriendo a mí. -¿Qué te paso, mi amor?- pregunta con preocupación, no digo nada porque sé que si lo hago terminaré rompiendo, así que solo lo abrazo al mismo tiempo que las lágrimas inundan mis ojos.- ¿Quién se atrevió a tocarte?- pregunta separando un poco mi rostro para que lo mire, pero yo desvío mi vista hacia otro punto, me avergüenza saber que otro casi me tomo como si le perteneciera. -Yo...lo lamento, él lo intento, pero yo me defendí, te lo juro Marcos.- digo con desesperación tratando de que comprenda la situación y no me deje. -No te preocupes cariño, iremos a qué te duches y puedas descansar.-dice con voz suave para seguidamente tomarme en sus brazos al estilo princesa, cansada me recuesto y le permito que me cuide.      Una vez arriba el me guía hasta la ducha, me ayuda a sacar mi ropa, y veo como aprieta los puños cuando ve algo en mi cuello, y es que de seguro está marcado por ese hombre. Él se mete conmigo a la tina, no dice nada solo me acaricia mi brazo mientras susurra palabras tranquilizadoras.     Apoyo mi cabeza en su pecho mientras lloro en silencio, me siento tan insignificante, tan mal conmigo misma.  -Tranquila cariño, no voy a presionarte.-susurra con suavidad. -Ese hombre me toco Marcos, intento forzarme a estar con él.-digo con la voz rota.-Aún siento sus asquerosas manos tocando mi piel sin mi consentimiento.-digo desconsolada. -Matare a quien se haya atrevido a tocarte, eres mía y nadie debe ni siquiera mirarte.-dice descontrolado.     Buenas, espero que estén muy bien, y que hayan disfrutado del capítulo, y si es así déjenlo en los comentarios. ¿Qué les causa el padre de Luciana? ¿Marcos está fingiendo su preocupación? Nos leemos pronto. Estefanía... Saludos.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD