Luciana
Cuando intentó escapar de Marcos choco con la pared, este se acerca hasta donde estoy tomándome bruscamente de mi rostro, me mira con tanto odio, que no entiendo cómo no lo vi antes.
- Piensas que te puedes escapar de mí Diosa. - dice para seguidamente estampar su boca con la mía en un beso brusco. Intento soltarme, pero esto solo ocasiona que apriete más su agarre, lastimándome en el proceso. Muerde mi labio inferior provocándome un grito que aprovecha para meter su lengua en mi cavidad bucal. Podré estar enamorada de él, pero eso no quita que lo odié por lo que me hace y tampoco le dejaré las cosas fáciles.
Dejó de luchar después de unos minutos, sé que solo empeorará la situación. Cuando se cansa me deja libre, se acomoda su ropa para después agarrar mi brazo y llevarme a empujones hasta nuestra habitación.
- Por favor Marcos, no lo hagas. - digo ya sé lo que viene. Siempre termina mostrándome a quien pertenezco y que estoy condenada a esta miserable vida.
- Mejor no hables Luciana te dije que eras mi mujer y debes cumplir con tus obligaciones. - dice con voz furiosa. Cuando llegamos al dormitorio el me sigue sosteniendo mientras pone la traba a la puerta para que nadie nos moleste. Seguidamente me lanza a la cama sin ningún tipo de cuidado, para después subirse arriba de mí y comenzar a chupar mi cuello mientras sus manos bajan hasta mis pechos en dónde rompe mi vestido de un solo movimiento para después tirarlo a alguna parte de la habitación, me remuevo intentando librarme de su agarre, pero este ejerce demasiada fuerza, sus piernas se encuentran presionando las mías por lo que no puedo moverme. Se quita su remera, para luego tomar mis dos manos y ponerlas arriba de mi cabeza y así quitarse su pantalón y su bóxer quedando completamente desnudo, cuando lo veo distraído le doy un rodillazo en sus partes para huir, en consecuencia, cae a un costado y yo aprovecho para correr, pero no contaba con que mi cuerpo no reaccionario. El maldito infeliz me drogo no sé en qué momento, pero lo hizo. De todas formas, intento levantarme, pero cuando lo logro siento un golpe en mi rostro, me ha golpeado. Por el impacto terminó en el piso nuevamente, ahora mismo me encuentro aturdida por el golpe, además de sentir como corre la sangre por mi labio.
Después de unos segundos siento como soy levantada para ser lanzada nuevamente a la cama. Sigo aturdida por lo que solo puedo sentir como toca mi cuerpo.
- Eres mía Diosa. - dice con posesión mientras siento que quita mi ropa interior que era lo único que me cubría. - Te dije que pagarías lo que me han hecho y lo harás. - dice, pienso decirle que se vaya a la mierda, pero en ese momento siento como entra en mí de una sola estocada provocándome un grito de dolor.
- Me lastimas Marcos, para por favor. - digo, pero eso no le importa ya que continúa entrando y saliendo de mí bruscamente. Solo puedo llorar, porque estoy drogaba y no puedo defenderme. - Por favor. - digo con la voz entrecortada por el llanto. Pero mis súplicas no lo hacen parar, nunca lo hará el solo quiere venganza.
- Todo hubiese sido mejor si ponías de tu parte. - dice como si fuera fácil. - Soy tu marido y debes obedecer mis órdenes o sino atente a las consecuencias. - dice para dar una última estocada y salir de mí. Solo me acurruco en la esquina de la cama para llorar en silencio. Luego, de unos minutos veo como se levanta para dirigirse al baño.
Mi vida es tan miserable.
“Te haré llorar lágrimas de sangre, para que pagues todo lo que sufrí". - Marcos.
“Ambos lloraremos lágrimas de sangre". - Luciana.
“La historia es completamente mía. Prohibido la copia o adaptación.
ACLARACIÓN:
- Contendrá escenas de maltrato, violencia y/o temas delicados. Queda bajo su responsabilidad leer.
Gracias, espero les haya gustado, Nos vemos. Estefanía.