Pasaron algunas semanas.
Se acercaba el dichoso viaje de fin de curso a Bariloche, Charly estaba ansioso, la vería día y noche.
-¿Profe, vas a venir a las excursiones con nosotros?
-Si, es la idea.
-¿Y a bailar? ¿Vas a bailar acá? ¿Tenés novia?
Lo estaban volviendo loco con las preguntas, pero él las contestaba con gusto, porque quería que Barbie supiera de su vida.
-No tengo novia y sí, a veces voy a bailar o a jugar al pool o..salgo.
-¿Cuántos años tenés?
Preguntó Lía.
-25 años.
-¿Es verdad qué ya no vas a seguir dando clases en el cole?
-Si, tengo otro trabajo.
-¿En dónde?
Charly no supo qué decir, no podía decir que su familia era la dueña de la fábrica de cosméticos más del país y si le llegaban a preguntar cuál era, podrían darse cuenta de que el perfume que le regaló a Barbie, porque había sido él, era de esa marca y descubrir su secreto..
Si los demás no se daban cuenta… Barbie sí lo haría, era muy inteligente.
-En una empresa.
Ya no aclaró más.
-¿Chicos quienes siguen estudiando en la facultad y quienes van a trabajar?
Preguntó de repente, aunque la única respuesta que le importaba era la de Barbie.
Les fueron contando sus proyectos, pero Barbie no abrió la boca, Lía tampoco.
-¿Y vos, Lía?
-Yo quisiera ser asistente social o psicóloga.
-Te felicito.
Dijo el profesor.
Su alumna preferida, seguía sin hablar.
-¿Vos, Barbie, qué pensás hacer?
-No sé.
Dijo, poniéndose colorada y bajando la cabeza.
El sexi profesor intuyó que no quería hablar, le tendría que preguntar en privado.
Charly estaba en la empresa, más precisamente, en la oficina de su padre.
-No puede ser, te dedicás a dar clases como un profesorcito y acá tenés que hacerte cargo de la dirección de la empresa, sabés que yo tengo que viajar continuamente, vos ni siquiera querés viajar.
-Te prometo que a fin de año dejo de dar clases, ahora me voy a Bariloche con…
-¿Estás loco?¿Cómo qué a Bariloche?
-Sí, con el curso donde soy profesor.
-No señor, de ninguna manera, te necesito en la empresa.
-Papá, por favor, ya se termina este año y renunció a las horas, te lo prometo, de todos modos, estoy un montón de horas en la empresa, hasta creé, en el laboratorio, un perfume, que ya está batiendo récords de ventas y aún no salió la publicidad.
-Es verdad.
Se ablandó un poco su padre.
-Pero no entiendo que te llevó a dar clases, tu primo también lo hace y trabaja a medio tiempo con nosotros, siempre le gustó la docencia, pero…
Charly lo miró y supo que no le podría decir que lo suyo era por una mujer.
-Tenés que pensar en formalizar, me gustaría que te cases con Marina.
Su padre siguió hablando, ajeno al pensamiento de Charly.
-Noooooooo, no la soporto, es tan hueca, tan frívola, no le llega ni a los tobillos a…
Se calló la boca, estuvo a punto de revelar su más profundo secreto.
-¿A…?
-A nadie
-Bueno, si te dedicaras como debieras a nuestra empresa, no me meto en tu vida amorosa.
-Gracias padre, terminan las clases y soy todo para la cosmética, pero necesito ir a Bariloche.
Charly, no se dio cuenta de que dijo necesito, en lugar de quiero ir y su padre no era tonto…
-¿Qué significa qué necesitás?
-Ehhh nada, en cuanto se reciba ese curso, soy todo un directivo, no te vas a arrepentir… estaba pensando, a los mejores promedios del colegio en dónde damos clases, me gustaría darles trabajo acá, tal vez necesite elegir a mi secretaria.
Se le acababa de ocurrir esa idea y le pareció fenomenal.
-¿Sin experiencia?
-Bueno… eso depende como se mire… todos tuvimos nuestro primer empleo.
-Eso lo veremos, tendrían que pasar una selección.
-Ok, pero yo elijo, aunque vos tengas voto.
-¿Por qué pienso que ya la tenés elegida?
Golpean la puerta y Carlos, el padre de Charly, le permite pasar a Sebastián, su sobrino.
-Maravilloso, ahora que los tengo a los dos acá, quiero que dejen, ambos, el papelito de profesores, chicos, la cosmética los necesita.
-Papá, ya te dije que se recibe mi curso y renuncio a la vacante como profesor.
Sebastián lo mira burlón.
-Sólo jodiste con ser profesor por una calent…
-¡Sebastián!
Pegó un grito para hacerlo callar.
-¿Vos también pensás en darle trabajo a los mejores promedios de los chicos que se reciben este año?
Sebastián comenzó a reírse y le dijo por lo bajo.
-Alguién se va a sacar un 1.
-¡No te atrevas! Le ponés 10.
-Chicos, no sé qué se traen entre manos, pero la empresa no es un juego.
-Ya te dije que no lo tomo así, el perfume que creé es primero en ventas.
-¿Y te inspiraste en ….?
-Cortala, idiota.
Le dice Charly a su primo.
-Tío, me imagino que mi primo te dijo que nos vamos a Bariloche…
-¿Los dos?
-Estaba en eso, idiota.
Dice Charly.
-Es lo último que les permito, sé que son unidos, pero si desaparecen los dos ¿Quién queda a cargo?
-Lo último.
Dijeron los primos, en ese momento no hay en ellos, rastros de la imagen de profesores, tampoco parecían CEOS, haciéndose cargo de una empresa multinacional
Salieron aliviados de haber convencido a Carlos, de poder ir juntos a Bariloche.
Sebastián lo hacía porque sabía el desenfreno que tenían las chicas allá y se estaba preparando para un festín de tríos y hasta de orgías, con chicas de otros colegios, eso sí, porque aunque jovencitas, ya todas eran mayores de edad.
Charly ansiaba estar cerca de Barbie.
-¿Estás loco?¿La querés meter en la empresa? Sacate la calentura que le tenés de una buena vez y dá vuelta la página, aprovechá el viaje a Bariloche.
-No la tocaría mientras es mi alumna.
-Ya se terminan las clases y lo que pasa en Bariloche se queda en Bariloche.
-No quiero que se quede ahí.
-Te estás metiendo en un quilombo, al pedo.
El lenguaje de Sebastián, suele ser muy vulgar.
Charly no le contestó.
Esa noche fueron a un club de strippers y ambos terminaron acompañados.
Charly buscaba sacarse las ganas que le tenía a Barbie, por lo que eligió a una chica bastante similar, rubia, de ojos claros, menudita, pero cuando volvió a su casa, seguía sintiendo la necesidad de estar con su alumna favorita.
Al lunes siguiente ambos renunciaron a sus cargos para el próximo año, ninguno de los dos podían estirar hacerse cargo de la empresa familiar, porque si bien era multinacional, pertenecía por entero, a su familia.
Los alumnos siguieron con sus apuestas.
A primera hora del martes, las chicas estaban apostando de que lado tenían acomodado el m*****o de un señor que venía caminando por la calle, el hombre estaba a media cuadra y venía caminando hacia el lado en donde se hallaban las alumnas, fue cuando llegaron Charly y Sebastián, Charly se puso como loco cuando escucho decir a Barbie…
-Apuesta, derecha.
-¿Pueden entrar de una vez?
Dijo Charly, levantando la voz.
Le tocaba dar clases en el curso de Barbie a primera hora.
Ya dentro del aula, Charly, seguía con un humor de perros, les hacía preguntas rebuscadas y repartía unos por doquier.
-Pasa al frente, Barbie
Ella no se salvó de las preguntas más difíciles, sin embargo, las respondió bien y se encaminó hacia su asiento.
-Un momento, no dije que se pudiera sentar.
Dijo de mala manera y tratándola de usted.
-Dígame profe…
Dijo Barbie, volviendo a su lugar, al lado del escritorio del profesor.
Le pregunto algo que él vio en segundo año de facultad, era imposible que ella lo supiera.
-Profe, eso no lo enseñó.
-Conteste, señorita.
-No lo sé…
Dijo, mientras se le caían las lágrimas
Él tuvo ganas de abrazarla, pero estaba tan celoso, que quería que ella se sintiera como él.
-Tiene un uno, no se terminaron las clases, tienen que seguir estudiando.
-Pero ese tema no lo enseñó, ni siquiera está en el programa.
Dijo hipando y llorando desconsolada.
-Yo nunca me saqué un uno, mi mamá me va a fajar hoy si llevo esa nota.
-Bueno, no es para tanto…
Aflojó en el trato hacia ella, se estaba sintiendo mal, porque sabía que estaba siendo un hijo de puta.
-¿Qué sabe de lo que vivimos en nuestras casas? Viene de mal humor y nos llena de unos, ya terminando la secundaria y después, más de uno tenemos que aguantar golpizas y…
-¿Te golpean en tu casa?
Preguntó tan bajito, que sólo ella, pudo escucharlo, o más bien adivinar qué preguntó.
-¿QUE LE IMPORTA?
-Sentate.
Le dijo, viendo como su alumna preferida no dejaba de llorar.
Terminó de dar la clase sin poder concentrarse, sólo quería saber más sobre ella.
Cuando estaban saliendo al patio del colegio, porque había tocado el timbre del recreo, la llamó.
-Barbie, quédate por favor.
-Dígame, señor.
Dijo sin mirarlo.
-Barbie ¿Qué pasa en tu casa?
-¿Por qué me lo pregunta? ¿Le importa?¿No es suficiente como nos humilló hoy?¿Qué quiere saber? ¿Cómo mierda vivo en esa casa de mierda?
-Nena… Barbie, perdón, no te quiero humillar, sólo te quiero ayudar.
Le levantó la barbilla con su mano y la miró a los ojos.
-Mierda, Barbie, de verdad, sólo te quiero ayudar, te abrazaría, nena, pero si pasa alguien, me hacen un sumario.
-¿Por qué me abrazarías?
Mierdaaaaaaaa pensó Charly, ¿Cómo decirle que quiero protegerla? Que la amo…
-Porque… me siento culpable de tus lágrimas de hoy, te prometo que no paso ni una nota de hoy, para nadie, pero no llores, nena… y… contá conmigo para lo que necesites.
-Gracias profe, sos lo más.
Se puso en puntitas y le dio un beso en la mejilla.
Charly se quedó rígido, su m*****o se despertó de golpe y cuando ella se alejó, tuvo que reprimirse para no girar y buscar su boca, si esto hubiera sucedido en otro ámbito, la hubiera tomado en sus brazos y besado como si no hubiera un mañana.
¿Qué me hacés Barbie?
Pensó.